<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!-- generator="wordpress/1.5.1-alpha" -->
<rss version="2.0" 
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
>

<channel>
	<title>Psicoanálisis y Cultura</title>
	<link>http://boterotoro.blogsome.com</link>
	<description></description>
	<pubDate>Tue, 21 Mar 2006 03:07:40 +0000</pubDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=1.5.1-alpha</generator>
	<language>en</language>

		<item>
		<title>AFECTACIÓN, SUBJETIVIDAD Y SUEÑOS</title>
		<link>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/6/</link>
		<comments>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/6/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 05 Mar 2006 10:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>boterotoro</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
		<guid>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/6/</guid>
		<description><![CDATA[	En el marco de la realización del Proyecto de Atención Psicosocial a Desplazados del Centro del Valle del Cauca de la Cruz Roja Colombiana con la Secretaría Departamental de Salud, nos interesa precisar la correlación entre el grado de afectación de las mujeres cabeza de hogar desplazadas -y la disposición a superar los efectos de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p class="MsoNormal">En el marco de la realización del Proyecto de Atención Psicosocial a Desplazados del Centro del Valle del Cauca de la Cruz Roja Colombiana con la Secretaría Departamental de Salud, nos interesa precisar la correlación entre el grado de afectación de las mujeres cabeza de hogar desplazadas -y la disposición a superar los efectos de determinismo del acontecimiento traumático- con respecto a reanudar sus vidas en condiciones de superación y de mejoría en su condición humana. </p>
	<p class="MsoNormal">Hemos de concretar algunos conceptos desde el punto de vista teórico-clínico, luego de una síntesis acerca de los hechos y de una advertencia&nbsp; que inmediatamente presentamos, con el fin de avanzar en el esclarecimiento de las distintas problemáticas que se presentan durante la intervención.</p>
	<p class="MsoNormal">Síntesis de los hechos</p>
	<p class="MsoNormal">Tomo, literalmente, del documento redactado por el Equipo de Derechos Humanos del CINEP y titulado El desplazamiento forzado: Entre las vías de hecho y la improvisación gubernamental, una síntesis acerca de los hechos ocurridos y que dieron lugar a los desplazamientos en el Centro del Valle del Cauca:</p>
	<p class="MsoNormal">&ldquo;Una de las regiones actualmente más afectadas por la acción paramilitar, y en consecuencia por el desplazamiento forzado, es la del Valle del Cauca.&nbsp; Según el último informe sobre el país de Human Rights Watch, <em>Los lazos que unen: Colombia y las relaciones militares paramilitares</em>, presentado en febrero del 2000, en respuesta al secuestro perpetrado por el ELN a cerca de ciento cuarenta feligreses en la Iglesa de La María en Cali el 30 de mayo de 1999, oficiales en servicio activo y en reserva de la Tercera Brigada del Ejército formaron el Frente Calima, con la asistencia de Carlos Casta&ntilde;o.&nbsp; Los oficiales activos suministraron inteligencia y apoyo logístico y los de reserva asumieron algunos de los puestos de mando.&nbsp; Sus miembros estaban integrados principalmente por paramilitares procedentes del norte del país, y fueron alojados inicialmente en propiedades de presuntos narcotraficantes que les ofrecieron recursos.</p>
	<p>&ldquo;En julio de 1999, continúa el informe de Human Rights Watch, funcionarios locales y de la Defensoría del Pueblo empezaron a recibir denuncias sobre la aparición del Frente Calima.&nbsp; Durante el fin de semana del 11 de agosto, hombres armados asesinaron a cuatro campesinos cerca de Tuluá.&nbsp; El 7 de agosto, hombres armados capturaron a la líder comunitaria Noralba Gaviria Piedrahita, que fue atada y llevada a los alrededores de Ceilán, cerca de Bugalagrande, donde fue ejecutada.&nbsp; El 22 de septiembre, las autoridades descubrieron los cuerpos mutilados y descuartizados de siete hombres cerca de Tuluá.&nbsp; Es este último mes, se estimaba que en esta zona del departamento habían sido asesinadas cerca de cuarenta personas. </p>
	<p>Entre julio de 1999 y febrero de 2000 se calcula que por lo menos unas cuatro mil personas tuvieron que abandonar sus residencias y sus sitios de trabajo en las zonas rurales de los municipios de Tuluá, Buga, Sevilla, Bugalagrande y San Pedro, debido a estas graves violaciones de los derechos humanos, que se iniciaron en la región con la incursión de los grupos paramilitares.&nbsp; Los lugares de recepción de los desplazados fueron particularmente las cabeceras municipales de Cali, Tuluá y Buga.&nbsp; Entre 1990 y 1996, cerca de cuarenta y cinco mil personas desplazadas arribaron a Cali, y se estima que diariamente llegan por lo menos tres familias (Fuente: Comisión Vida, Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Cali, &ldquo;Desplazados: entre el miedo y la pobreza&rdquo;, 1997, p.8).&nbsp; Según CODEES, en 1999 llegaron a Cali&nbsp; 9.070 personas a Tuluá, a Jamundí 2.570, a Buga 2.020, a Buenaventura 1.289, a Pradera 733, a Sevilla 599 y a Bugalagrande 500 (Tomado de Albeiro Salazar Builes, &ldquo;El Valle: escenario de guerra y desplazamiento&rdquo;, Boletín Informativo No. 7 de diciembre de 1999, Coordinadora Colombia-Estados Unidos, Santa Fe de Bogotá, p. 9).&nbsp; Hacia finales de 1999, en el albergue de Tuluá se encontraban 657 desplazados y se atendía a 800 personas diariamente, y en el de Buga se encontraban 161 personas, correspondientes a 46 familias&rdquo;.</p>
	<p class="MsoNormal">Hasta aquí, el informe tomado del CINEP.&nbsp; Es de precisar que los combates en la zona rural del municipio de Tuluá (Barragán, etc.) se han intesificado hacia finales del 2000 y comienzos del 2001, acrecentando el desplazamiento que, esta vez, ha optado por&nbsp; el departamento del Tolima, toda vez que conocen de las condiciones infrahumanas y de indignidad en que se encuentran las poblaciones de <a href="mailto:desplazad@s">desplazad@s</a> en los municipios receptores del Centro del Valle del Cauca y en la capital del departamento, Santiago de Cali.</p>
	<p class="MsoNormal">La advertencia</p>
	<p class="MsoNormal">Creemos que un trabajo de investigación-acción participativa, no puede equivocarse planteando como dialéctica (de imposible trámite, por demás) la contradicción entre teoría y práctica.&nbsp; Un teoricismo alejado de la acción o una acción alejada de toda meditación reflexiva, creemos, igualmente conspiran contra la posibilidad de establecer una verdad acerca del objeto de intervención, verdad a partir de la cual será posible poner en acto las estrategias dise&ntilde;adas con el fin de aportar a la población toda la voluntad de ayuda que se desea y se crea necesaria.</p>
	<p>Conformar Equipos de Intervención con el presupuesto de que unos son los llamados a &ldquo;pensar&rdquo; y orientar y otros los llamados al solo &ldquo;hacer&rdquo;, resulta a la postre debilitando la acción y, por a&ntilde;adidura, impidiendo el establecimiento de un pensamiento necesario para que esta transcurra como debe transcurrir. </p>
	<p>La difícil relación no puede llevarnos a sortearla con una división tajante del trabajo en teoría y en práctica.&nbsp; Que resulte dispendioso para un profesional reportar por escrito lo que ha hecho durante su labor, no indica que este profesional deba quedar excluido de su obligación, que es la de <em>dar cuenta</em> de su actividad, no a la manera del conocido informe de gestión sino como debe ser en un proyecto de atención psicosocial: dejando salir, desplegando, exponiendo, toda su subjetividad, esta misma comprometida y afectada &ldquo;por&rdquo; su ayuda al afectado y, por tanto, expuesta a extraviarse en la parálisis emocional y en la alexitimia, pero también a contribuir a la <em>construcción de conocimiento</em> necesaria para cualificar una labor de por sí difícil y, pragmatismo exclusivo mediante, siempre estéril. </p>
	<p>Esto quiere decir, que en una acción de tipo psicosocial, los efectos que el trabajo produce en quienes lo realizan, también pueden manifestarse por la vía de una inhibición para dar testimonio de lo realizado mediante el necesario informe (verbal o escrito): la adversidad, no obstante, no puede ser considerada exclusivamente fuente de privación, frustración o inhibición,&nbsp; toda vez que una reflexión permanente en grupo, permite derivar los beneficios de una extensión de la subjetividad y de la posibilidad de traducción de esta en efectos de trabajo.</p>
	<p>En un texto publicado por la Cruz Roja Danesa<a title="" href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span class="MsoFootnoteReference">1</span></a>, el capítulo 3 se refiere a la ayuda profesional y al apoyo del que ayuda (<em>&ldquo;Crisis intervention, profesional help and support to the helpers&rdquo;</em>).&nbsp; Sostiene que lo que ocurra en la relación entre el que ayuda y el afectado es <em>impredecible</em> y que el cómo puede afectar al que ayuda, es <em>desconocido</em>. Pero que, tanto el que ayuda voluntariamente y quien lo hace como profesional,<em> ambos</em> <em>necesitan cuidados de apoyo</em> resultando <em>esencial</em> que ellos reconozcan que lo necesitan.</p>
	<p>El enorme esfuerzo que deben realizar para contener las dificultades de las personas que están en crisis, la exigencia de conservar una escucha empática y una cierta tolerancia a saber esperar los resultados favorables de su intervención, no solamente plantean retos que involucran la emocionalidad del que ayuda a otros que sino también a sus relaciones con su propia familia y con su trabajo específico.</p>
	<p>La supervisión y las sesiones de grupo son propuestas como instrumentos de <em>ayuda al que ayuda</em>, regidos por las reglas y especificaciones propias del control o supervisión de trabajadores de lo &ldquo;psi&rdquo;. </p>
	<p>En consecuencia con lo anterior, nosotros hemos planteado que el informe escrito es una buena forma de lograr con el funcionario, el contratista y con el voluntario, la posibilidad de someter su quehacer con los afectados a unas exigencias elementales que, como las de la escritura, &ldquo;obligan a&rdquo; &ndash;como suele decirse- &ldquo;ordenar las ideas&rdquo;, expresión que bien sirve para refrendar el objeto que nos proponemos con indicarla.&nbsp; No se exige al profesional, al voluntario o al funcionario que HAGAN LA TEORÍA sino que EXPRESEN, DEN CUENTA, TESTIMONIO, de los efectos de su quehacer en su propia subjetividad y, de esa manera, ofrezcan elementos de juicio indispensables para establecer el modo de organizar la supervisión, la sesión grupal de apoyo o la reunión del Equipo de Intervención Psicosocial ampliado&hellip; y, por tanto, la teoría de un trabajo que es resultado de una concertación en Equipo.</p>
	<p>Porque:</p>
	<p>-&nbsp;1. Las temáticas&hellip; de terror, de recuerdos atados al acontecimiento traumático, de propósitos de retaliación y venganza, de pérdidas insuperables de familiares o de bienes&hellip;</p>
	<p class="MsoNormal">2. La ininterrumpida hostilidad de los guerreros contra la población de <a href="mailto:desplazad@s">desplazad@s</a>&hellip;</p>
	<p class="MsoNormal">3. La violación constante a las Normas que protegen al personal que apoya a <a href="mailto:l@s">l@s</a> desplazad@s&hellip;</p>
	<p class="MsoNormal">4. La continuación de la vida en circunstancias difíciles, más difíciles que antes de que se produjera el acontecimiento traumático&hellip;</p>
	<p class="MsoNormal">5. El imperativo de ofrecer una ayuda de calidad, humana, solidaria, equitativa, empática&hellip;</p>
	<p class="MsoNormal">6. La afectación que la guerra misma produce en <a href="mailto:tod@s">tod@s</a> <a href="mailto:l@s">l@s</a> colombian@s , <a href="mailto:incluÃ­d@s">incluíd@s</a> quienes participamos en Equipos de Intervención Psicosocial&hellip;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Todos estos elementos hacen obligatorio&nbsp; plantearse como <em>un objetivo de la</em> <em>intervención</em> la atención a aquellos que ayudan a otros a superar sus conflictos.&nbsp; La escritura de informes es uno de los tantos instrumentos que pueden ser empleados, y mejor servicio se puede prestar si los mismos no son tomados como &ldquo;exigencias de teorización&rdquo;, que nada tiene que ver con el objetivo propuesto.</p>
	<p>Lo cual no quiere decir que dichos informes no sirvan como &ldquo;insumos&rdquo; (y como intentos) necesarios tanto para dar cuenta de una labor que se realiza como para efectos de postular hipótesis de trabajo que sirvan a los propósitos del proyecto tanto como a otros participantes de una ayuda que congrega a tantos grupos humanos, gubernamentales o no.</p>
	<p>Como se ha practicado hasta la fecha, primero han sido los talleres los cuales pretendían lograr lo que es una primera fase de toda intervención cual es la toma de conciencia.&nbsp; Desafortunadamente una cierta presión que no fue debidamente contenida, tuvo éxito en impedir la realización completa de esa fase.&nbsp; Por ejemplo, una discusión acerca de la condición del desplazado, de las características del mismo, de su participación dentro de la problemática del conflicto, de sus características de identidad, de sus maneras particulares de acometer la existencia diaria (tanto desde la respuesta al apremio de la vida como en su condición lúdica, de diversión, de descanso), la existencia de modos particulares de ser <a href="mailto:afectad@s">afectad@s</a>, <a href="mailto:l@s">l@s</a> <a href="mailto:ancian@s">ancian@s</a>, las mujeres, los ni&ntilde;os, las ni&ntilde;as, <a href="mailto:l@s">l@s</a> <a href="mailto:adult@s">adult@s</a>, el inventario de capacidades, experiencia de trabajo con grupos, etc.&nbsp; todo esto tuvo que aplazarse&nbsp;&nbsp; en aras de satisfacer una exigencia perentoria de acciones que&nbsp;&nbsp; procedía más de una cierta ansiedad no elaborada que de una evaluación ecuánime.</p>
	<p>Después de los talleres, hasta donde fue posible realizarlos, ha venido la fase de intervención propiamente dicha.&nbsp; Es una intervención <em>simultáneamente</em> de diagnóstico y de apoyo. Esto no obedece a un cierto prurito academicista, universitario o &ldquo;teórico&rdquo;.&nbsp; Quienes trabajamos como psicoanalistas o en prácticas de un modo u otro influenciadas por el psicoanálisis, sabemos que no existe una cronología entre el diagnóstico y el tratamiento.&nbsp; Que toda intervención es <em>simultáneamente</em> de diagnóstico y de tratamiento, que para efectos de comprensión en esta presentación asimilamos con &ldquo;acción&rdquo;.</p>
	<p>Ahora bien, la acción terapéutica es una parte de la intervención psicosocial que también contempla la conformación de grupos productivos destinados a dar una salida en lo socioeconómico &ndash;pero también en lo emocional y por eso han sido llamados Proyectos Productivos en el marco de una <em>Terapia Ocupacional</em>- a sectores de la población desplazada y a necesidades de la población misma. </p>
	<p>Nuestra advertencia, pues, está sustentada en las anteriores líneas.&nbsp; Sujeto de una intervención, la intervención no deja sin afectarle y en tanto que se mantenga sujeto a ella, será preciso contar con formas de revelar la afectación pero también de darle trámite en la perspectiva de dar palabra a lo inefable, organizar el desorden y elaborar mediante la clarificación y la comprensión de lo que ocurre. </p>
	<p>Esto arroja como resultado una cierta forma de <em>fortalecimiento institucional</em>, toda vez que el equipo que se conforma lo hace en virtud de reconocerse por fuera de una heroicidad de cuyos negativos efectos se tiene conocimiento y que en virtud a su superación se ha considerado pertinente obtener una asesoría precisa.&nbsp; La institución Cruz Roja podrá contar con una experiencia y un saber necesarios para continuar en su labor humanitaria de atención de los problemas de <a href="mailto:l@s">l@s</a> <a href="mailto:desplazad@s">desplazad@s</a> luego de participar en un proyecto para el cual contaba con unas coordenadas precisas definidas por ella misma, pero necesitando un modelo de cómo llevar a cabo las mismas en beneficio de la obtención de los objetivos propuestos.</p>
	<p>Sue&ntilde;os y grupalidad </p>
En el 2&ordm; informe de asesoría pudimos avanzar un poco en develar el propósito que se persigue al conformar grupos para efectos de llevar a cabo la atención psicosocial.<br />
<p class="MsoBodyText2">Allí escribimos:</p>
	<p>&ldquo;El dispositivo grupal lo entendemos como aquel &lsquo;espacio de transición en el que el sujeto asume una posición activa a partir de lo cual emite sus propios trazos; es una estancia de cruce entre lo individual y lo colectivo, que propone no solamente el despliegue de la singularidad deseante sino también la posibilidad de arribar a acciones instituyentes a nivel de lo comunitario&rsquo;<a title="" href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span class="MsoFootnoteReference">1</span></a>.&nbsp; Pero el sue&ntilde;o no carece de virtudes semejantes: siendo el so&ntilde;ante uno, la escena que recuerda haber so&ntilde;ado y cuenta<a title="" href="#_ftn3" name="_ftnref3"><span class="MsoFootnoteReference">2</span></a> muchas veces congrega a &ldquo;otros&rdquo;.&nbsp; Grupo y sue&ntilde;o son a la vez espacios de lo singular y de lo plural, en tal sentido, espacios en los que cada sujeto da cuenta de su particular manera de representarse la vida con otros&rdquo;.</p>
	<p>La agrupación es siempre demanda (implícita o no) de contribuciones que implican por lo menos poner en cuestión los alcances de la subjetividad sobre los otros.&nbsp; Si hay posibilidad para acciones instituyentes a nivel comunitario, esto ocurre en virtud de que se produzca el despliegue de la singularidad deseante y la puesta en común de <em>los decires</em> (expresados como opiniones, críticas, interpretaciones, propuestas, etc.) estableciéndose una cierta obligatoriedad para la realización de la escucha y la palabra &ldquo;atentas&rdquo;. </p>
	<p>Que es justamente lo que el acontecimiento traumático reveló imposible: el acto guerrero, el de la impiedad, el del incendio y la bala donde las palabras fueron aquellas propias del momento en sí, imperativas, afrentosas, culpabilizadoras, retaliadoras; por otra parte, las palabras inútiles solicitando piedad, pidiendo auxilio a una autoridad que nunca se presentó para cumplirlo, tratando de coordinar simultáneamente la eficacia de una defensa que el desarme acentuó imposible, tratando de salvar la vida de alguien&hellip; </p>
	<p>La grupalidad, entonces, como instancia de recuperación emocional, lo que apuesta <em>es a tratar de devolver</em> a las palabras la misión para las cuales la humanidad se las encontró en su vida: para poner orden en la confusión y el caos. &nbsp;Esta vez en la confusión, el caos, la emocionalidad y la parálisis propiciadas por la contundencia del acto de la sevicia y por la imposibilidad de establecer una defensa airosa<a title="" href="#_ftn4" name="_ftnref4">*</a>. </p>
	<p>Se nos dirá que so&ntilde;amos.&nbsp; Puede ser.&nbsp; Será un caso singular en el que lo que deseamos es que <em>exista</em> un Estado que, <em>en su letra</em>, gusta&nbsp; presentarse como evidente haciendo alarde de eficiencia y eficacia, proponiéndose ejecutivo para la mirada internacional vigilante al tiempo que revelándose, cuando no en la complicidad de algunos, sí, por lo menos en la incapacidad manifiesta.</p>
	<p>Ahora bien, los sue&ntilde;os, &iquest;a qué vienen? </p>
	<p>Escribe Grunebaum en la Introducción de la presentación del libro Los Sue&ntilde;os y las Sociedades Humanas<a title="" href="#_ftn5" name="_ftnref5"><span class="MsoFootnoteReference">3</span></a>: &ldquo;Apenas hay fase alguna de la vida de la comunidad y del individuo en que no desempe&ntilde;en un papel los sue&ntilde;os&rdquo; (p. 18).&nbsp; Este autor clasifica a estos de acuerdo con coordenadas que se pueden inferir al momento de presentarlas:</p>
	<p class="MsoBodyText2">1)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El so&ntilde;ador recibe mensajes personales</p>
	<p class="MsoBodyText2">2)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El sue&ntilde;o constituye una profecía privada</p>
	<p class="MsoBodyText2">3)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los sue&ntilde;os aclaran la doctrina teológica</p>
	<p class="MsoBodyText2">4)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El sue&ntilde;o ata&ntilde;e a la política</p>
	<p class="MsoBodyText2">5)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El sue&ntilde;o es un instrumento de profecía política</p>
	<p>Aunque esta clasificación la obtiene de la tradición medieval musulmana, no deja de representarnos un motivo de interés establecer que, en lo que se refiere a los sue&ntilde;os relatados durante las asambleas de mujeres cabezas de hogar, por lo menos la segunda y tercera categorías (profecía privada, aclaración de lo religioso) estuvieron presentes en algunos casos.&nbsp; Como no deja aún de sorprendernos&nbsp; haber descubierto que, en la población de Buga, algunas mujeres practicaban la tradición de contarse sus sue&ntilde;os antes de las ocho de la ma&ntilde;ana, para que los malos augurios profetizados en los mismos no fueran a cumplirse en la vigilia.</p>
	<p>En lo que concierne a una tradición como la occidental, afectada por el progreso científico y en el que no dejan de progresar, también, el esoterismo y las doctrinas de la Nueva Era, hoy contamos con el aporte de Sigmund Freud quien desde la publicación de la Interpretación de los Sue&ntilde;os, inició un camino que cuando menos eliminó la disociación existente en su época entre la realidad&nbsp; de la vigilia y la de la vida despierta.&nbsp; <em>El sue&ntilde;o ya no revela el pensamiento de tal o cual dios, sino el del so&ntilde;ador mismo</em>.</p>
	<p>Roger Callois<a title="" href="#_ftn6" name="_ftnref6"><span class="MsoFootnoteReference">4</span></a> sintetiza de este modo uno de los efectos de esta nueva verdad: &ldquo;Dos clases de problemas concernientes a los sue&ntilde;os han solicitado siempre la atención de los hombres.&nbsp; Estos se han preguntado por una parte qué podían significar los sue&ntilde;os, y por otra parte cuáles eran sus relaciones con el mundo de la vigilia o, si se quiere, qué grado de realidad convenía atribuirles&rdquo;.</p>
	<p>Así, por ejemplo, los hurones, siglos antes que el psicoanálisis, &ldquo;estiman que los sue&ntilde;os manifiestan los deseos secretos de la conciencia y que un deseo insatisfecho no es menos pernicioso que un veneno o que un ácido que realiza implacablemente su trabajo subterráneo&rdquo;<a title="" href="#_ftn7" name="_ftnref7"><span class="MsoFootnoteReference">5</span></a>&nbsp; Lo que se revela aquí es que el sue&ntilde;o de algún modo (y el psicoanálisis postulará UNO), amén de profetizar la realidad futura, también es una manera para que el individuo pueda colocarse en guardia frente a su propio pensamiento.&nbsp; So&ntilde;ar con una victoria antes de la guerra es tan importante como so&ntilde;ar con una defensa victoriosa que no ocurrió en la realidad de un acontecimiento traumático pasado.&nbsp; A qué conceder la confianza, si a las imágenes del sue&ntilde;o o a las percepciones de la vigilia, siempre será un <em>impasse </em>al que deberá enfrentarse el sujeto, máxime cuando las percepciones de la vigilia le revelan como evidencia que toda la racionalidad supuestamente traducible en la eficacia de un Estado protector, demuestra su insolvencia e inconsistencia dejando a los criminales el camino abierto para obtener sus victorias pírricas.&nbsp; Entre esta evidencia y, por ejemplo, so&ntilde;ar con carne, objeto al que las so&ntilde;antes atribuyen la cualidad de anunciar la muerte&nbsp; cuando aparece como imagen onírica, escoger lo segundo como <em>prueba de realidad</em>, resulta más eficaz para salvar la vida que esperar que ocurra lo primero.&nbsp; De ahí que hayan optado por la fuga (el desplazamiento) en lugar de quedarse a esperar la presencia de una autoridad supuesta por sí misma como eficiente.</p>
	<p>Ahora bien, esto en cuanto a un correlato entre el papel del sue&ntilde;o y el papel de la acción subsecuente.&nbsp; Pero habíamos manifestado que el grupo permitía el despliegue de <em>la singularidad deseante</em>; entonces ahora es el momento para justificar que los grupos constituidos (llamados Asambleas de Mujeres Cabeza de Hogar), iniciaran su actividad mediante la presentación <em>personal</em> y el relato, <em>de cada una</em>, al grupo.&nbsp; Repitiendo de Roger Callois, lo siguiente: &ldquo;&hellip;no existe nada más personal que un sue&ntilde;o, nada que encierre más a un ser en una soledad irremediable, nada más reacio a la coparticipación.&nbsp; En la realidad todo se experimenta en común. &nbsp;El sue&ntilde;o, al contrario, es una aventura que el so&ntilde;ador ha vivido solo y sólo él puede recordar&rdquo;.<a title="" href="#_ftn8" name="_ftnref8"><span class="MsoFootnoteReference">6</span></a>&nbsp; Al relatar su(s) sue&ntilde;o(s), la so&ntilde;ante revela de sí un elemento de su singularidad que, puesto en circulación con el resto de las demás, abre posibilidades a las cuales una escucha especialmente atenta a lo que sucede en/con ese intercambio, sabrá inferir las posibilidades que indicarán el <em>camino del acompa&ntilde;amiento</em> a seguir con todas y con cada una de ellas y su traducción en acciones instituyentes a nivel comunitario.</p>
	<p>Se trata, entonces, de establecer una demostración de la imposibilidad de una, si se quiere, despersonalización invicta de las afectadas, ya evidentemente agredidas no solamente por la acción de los guerreros (que las declaran a ellas, junto con otros, a todos bajo la sindicación de <em>colaboradoras</em>) sino también por quienes las representan como estadística, como definidas por un aspecto parcial de su existencia, contribuyendo al desplazamiento de la condición de sujetos a aquella bajo la cual las agrupan.</p>
	<p>Quien siga atentamente esta reflexión, podrá inferir que quienes vamos a trabajar con esta población, estamos siempre e inevitablemente afrontando una disyuntiva: la que definen, por un lado, una caracterización necesaria para delimitar el objeto de la intervención, y, por el otro, la necesidad de operar de tal modo que sea la subjetividad &ndash;y la singularidad, por tanto- el objetivo a lograr.&nbsp; Inevitablemente producimos: &ldquo;mujeres cabeza de hogar&rdquo;, <a href="mailto:desplazad@s">desplazad@s</a>, &ldquo;víctimas&rdquo;, <a href="mailto:afectad@s">afectad@s</a>, <a href="mailto:niÃ±@s">ni&ntilde;@s</a>, etc.&nbsp; Entonces, al momento de intervenir con una política que busque superar los efectos de las marcas deterministas de la memoria y contrarrestar el desplazamiento de la condición de sujetos a la condición de (víctimas, <a href="mailto:desplazad@s">desplazad@s</a>, <a href="mailto:afectad@s">afectad@s</a>, etc.), deberemos configurar espacios y procedimientos que den cuenta de un trámite explícito a esta disyuntiva. </p>
	<p>Nosotros hemos escogido la vía de la agrupación y la de los sue&ntilde;os, para poner en acto el intento por efectivamente superar la contradicción planteada.&nbsp; Pero, por supuesto, aun no nos hemos referido al modo de proceder al momento de analizar la &ldquo;producción&rdquo; realizada en las Asambleas&hellip;</p>
	<p>Los psicoanalistas sabemos que ante el sue&ntilde;o relatado estamos es ante eso: ante <em>un relato</em>.&nbsp; Intentar siquiera lograr imaginarnos las mismas imágenes que nos transmite el so&ntilde;ante, sería tan ilusorio como detenernos a corroborar que cuando alguien nos dice la palabra &ldquo;caballo&rdquo; ambos estaremos <em>imaginando</em> el mismo &ldquo;caballo&rdquo;.&nbsp; Y así con TODAS&nbsp; las palabras&hellip;</p>
	<p>Tampoco nuestro interés apunta a establecer si el sue&ntilde;o es corroboración incuestionable de una realidad que nos interese demostrar.&nbsp; Si bien desde Hipócrates sabemos que algunos enfermos del corazón sue&ntilde;an primero con el infarto antes de que les ocurra, no podemos concluir que todo sue&ntilde;o con infarto ES anuncio de&nbsp; la enfermedad.&nbsp; Esta especie de realismo -tan habitual en ciertos medios- es superado incluso por la tradición popular que adjudica un valor a las imágenes oníricas distinto del que ellas, en sí mismas, representan. </p>
	<p>Para nosotros, que alguien sue&ntilde;e reiteradamente con un acontecimiento traumático,<a title="" href="#_ftn9" name="_ftnref9">*</a> representa algo más que la evidencia de un mal, y, más bien nos resulta constatación de cómo el psiquismo, a través de <em>la repetición</em>, apela a esta para efectos de <em>elaborar</em> (trabajar) los destinos, en el sujeto, del acontecimiento traumático y la correlación de este con la estructura específica del sujeto. </p>
	<p>Si se quiere, la repetición de sue&ntilde;os (incluimos las pesadillas), no es evidencia de UN <em>trastorno</em> sino, por el contrario, evidencia de UN <em>recurso de elaboración</em>.&nbsp; Dado el imposible de un real de la repetición, que esta ocurra, es una oportunidad inigualable para apreciar los modos de afrontamiento por parte del sujeto frente al real del acontecimiento traumático en relación con su estructura.</p>
	<p>Escuchar un relato del sue&ntilde;o, es ante (<em>y tras</em>)&nbsp; eso que estamos.&nbsp; Pero, &iquest;qué hacemos con ese relato?&nbsp; Es más: &iquest;qué hacemos con la confluencia en la temporalidad de una reunión con la sucesión de relatos aportada por las participantes?&nbsp; Un sue&ntilde;o, tras otro sue&ntilde;o, tras otro&hellip; Y el orden de la sucesión &ldquo;dejado&rdquo; a la libertad de decisión del grupo (unas veces sigue las manecillas del reloj, otras al revés, en otras es &ldquo;desordenado&rdquo;&hellip;)</p>
	<p>Cada sue&ntilde;o y la sucesión de sue&ntilde;os.&nbsp; Estamos ante dos posibilidades para establecer nuestro objeto: su singularidad y su conexión con la singularidad de otros sue&ntilde;os relatados.</p>
	<p>En &ldquo;Escritura del sue&ntilde;o y escritura jeroglífica&rdquo;<a title="" href="#_ftn10" name="_ftnref10"><span class="MsoFootnoteReference">7</span></a>, Pascal Vernus recuerda que &ldquo;Freud definió explícitamente el &lsquo;contenido&rsquo; del sue&ntilde;o como una transcripción (<em>Ubertragung</em>) bajo forma de jeroglíficos de una lengua, la de los &lsquo;pensamientos&rsquo; del sue&ntilde;o&rdquo; (p. 133).&nbsp; Esta aseveración, que es llevada por Vernus al punto de hacer una comparación entre el procedimiento freudiano y el desciframiento propiciado por Champollion (quien primero descifró los jeroglíficos egipcios), conduce a esta otra conclusión: la razón que asistía a Freud para combatir &ldquo;la explicación tradicional del sue&ntilde;o por el símbolo&rdquo; (p. 140).&nbsp; En el sue&ntilde;o los elementos contenidos no operan como una simple colección de símbolos.&nbsp; En tal sentido no solamente se aparta de una cierta tradición milenaria sino de la tradición popular actual que &ldquo;trabaja&rdquo; en tal dirección, adjudicando a cada imagen el valor de representación simbólica de un acontecimiento.&nbsp; Dichos elementos &ldquo;incluso si ofrecen un sentido habitual más o menos constante, permanecen siempre abiertos a procesos que pueden desplazar, modificar, enriquecer, incluso invertir ese sentido en función de su rol en la cadena constituida por el &lsquo;contenido&rsquo; del sue&ntilde;o; su inventario queda abierto a todo acrecentamiento según las necesidades de expresión&rdquo; (p. 141).&nbsp; Esta característica del sue&ntilde;o, la encontramos también en la escritura, capaz de adaptarse a infinitud de exigencias&hellip;</p>
	<p>El &ldquo;desciframiento&rdquo; de un sue&ntilde;o está, por tanto, ofrecido al &ldquo;intérprete&rdquo; como algo que difiere de una simple colección de símbolos.&nbsp; Esta <em>escritura figurativa</em> de algún modo es resultado de una transferencia que opera desde <em>el lenguaje del pensamiento del sue&ntilde;o</em>&nbsp;&nbsp; Interpretar un sue&ntilde;o significa, psicoanalíticamente hablando, descifrar <em>una escritura figurativa.</em>.&nbsp; No se trata de una <em>traducción</em> palabra a palabra, ni signo a signo&hellip; <a title="" href="#_ftn11" name="_ftnref11"><span class="MsoFootnoteReference">8</span></a>&nbsp; No sigue una regla predeterminada ni es representación de una especie de diccionario de símbolos oníricos preestablecido&hellip; y mucho menos, &ldquo;autorizado&rdquo;.</p>
	<p>Pero nuestra experiencia apela a cuatro momentos: 1) cada participante relata un sue&ntilde;o (o puede relatar varios, si&nbsp; desea); 2)a continuación, se invita a que cuatro-cinco participantes conformen un grupo; 3)que cada grupo produzca un libreto que contenga los sue&ntilde;os de cada participante que conforma este grupo; y 4) deben dramatizar ese libreto, a la par que pasarlo por escrito.El momento de la discusión final: efectos, suposiciones, propuestas, comparaciones con <em>lo vivido</em>, nuevas re-significaciones&hellip;</p>
	<p>Momento del sue&ntilde;o (&ldquo;individual&rdquo;), momento del relato (&ldquo;individual/social&rdquo;), momento de la realización del libreto (&ldquo;social&rdquo;), momento de la escritura del libreto (&ldquo;social/individual&rdquo;), momento de la representación dramatizada (&ldquo;social/individual&rdquo;), momento de la discusión, en grupo, de lo relatado y lo dramatizado.</p>
	<p>Cada momento de la reunión, es momento <em>del grupo</em>.&nbsp; El primero ofrece la sucesión: &iquest;qué sue&ntilde;o &ldquo;va&rdquo; (es relatado) después de cuál? El orden de la sucesión elegido por el grupo &iquest;se corresponde con una sucesión en el orden de los relatos? &iquest;Aparecen &ldquo;cosas&rdquo; que no cesan de repetirse? (y de las que los lapsus, equívocos, chistes, interpretacione ofrecen corroboración o contradicción)</p>
	<p>El momento de la realización del libreto: &iquest;qué sobrea&ntilde;ade a lo relatado? &iquest;Existe un decir que excluido de la primera parte de la reunión sí aparece ahora? &iquest;Uno solo de los relatos, excluye al resto?</p>
	<p>El momento de la escritura (y sobre todo, después, el de la lectura): &iquest;lapsus ortográficos, neologismos, regionalismos&hellip; ofrecen al lector revelaciones de sentido? Así mismo: uso de mayúsculas, minúsculas&hellip; la letra escrita en todos los avatares de la subjetividad expuesta, allí, en ese escrito que no contrapone lo elemental a lo complejo&hellip;</p>
	<p>El momento de la dramatización: el cuerpo y el texto, el chiste y la representación, la grupalidad operando sobre los dramas de cada uno re-significando lo so&ntilde;ado a través de lo actuado&hellip; Orden de los relatos y orden de la representación (contraste), sue&ntilde;os elegidos (cuando un sujeto contó varios y elige solamente uno para dramatizar o cuando un grupo <em>se decide</em> por uno excluyendo a los otros))&hellip;</p>
	<p class="MsoBodyText2">Siendo, pues, el sue&ntilde;o, una escritura figurativa, apelamos al orden del relato, el cuerpo de la dramatización y la escritura del libreto, como posibilidades de realización de los sue&ntilde;os relatados.&nbsp; Cada grupo lo hace a su modo.&nbsp; Así, por ejemplo, existen casos en los cuales, el grupo de cuatro-cinco personas, elige escribir y dramatizar, uno solo de los sue&ntilde;os, dejando los de los demás &ldquo;sin&rdquo; aparecer, haciéndoles &ldquo;brillar por su ausencia&rdquo;.&nbsp; &iquest;Qué sucede allí con esos sue&ntilde;os que habiendo sido relatados, el grupo eligió <em>des-representarlos</em>? Aquí apelamos al sentido que el psicoanalista concede a lo que se oculta, a aquello que habiendo estado una vez visible, se invisibiliza, se camufla o &ldquo;desaparece&rdquo;. </p>
	<p class="MsoFooter">Subjetividad y afectación</p>
	<p>&ldquo;Preguntarse por las consecuencias del desplazamiento forzado y los procesos de intervención psicosocial nos obliga a identificar y comprender la manera como este fenómeno afecta a los individuos, teniendo en cuenta que el individuo es social, y que en consecuencia lo que suceda en su emocionalidad, en su identidad y de manera mas amplia en su bienestar, será siempre el resultado de las interacciones&nbsp; con su medio social (familia, comunidad, entorno) y de la&nbsp; apropiación y construcción subjetiva que hace de ellas&rdquo;.1</p>
<a title="" href="#_ftn13" name="_ftnref13"></a>No nos limitaremos a considerar que exclusivamente la responsabilidad sobre lo que se quiera denominar como bienestar, sea <em>siempre</em> el resultado de las interacciones del individuo con su medio social y de la apropiación y construcción subjetiva que haga de las mismas.&nbsp; Es más: creemos un deber reafirmarnos en una de las preguntas que da origen al psicoanálisis: &iquest;cómo es que los hombres (y, por supuesto, las mujeres) buscando el bienestar siempre se encuentran con el sufrimiento?<br />
<p class="MsoNormal">No obstante, si lo metapsicológico es también el resultado de una construcción (no por esto menos real que lo que la construcción revela) entonces podremos reservarnos el derecho a tomar por &ldquo;afectación&rdquo; no solamente al sufrimiento sino también al modo en que la subjetividad da testimonio de que un hecho procedente de la agresión propinada por otro no le ha sido indiferente.&nbsp; Tanto quien se instaura en una marca determinista de la memoria, y desde esta instauración apela a una parálisis en la vida, como aquel que a partir de lo vivido decide cambiar radicalmente de modo de vida y replantearse todos los valores que hasta el momento había tenido como referentes de existencia, tanto uno como el otro, podemos decir, han sido <em>afectados</em> por el acontecimiento traumático.</p>
	<p>Hemos podido constatar, por lo menos en el Centro del Valle del Cauca,&nbsp; dos <em>modos de ser</em> <a href="mailto:desplazad@s">desplazad@s</a>:&nbsp; el de <a href="mailto:aquell@s">aquell@s</a> que se localizaron en viviendas de familiares y de amigos o asumiendo <a href="mailto:ell@s">ell@s</a> <a href="mailto:mism@s">mism@s</a> el pago de un alquiler por la vivienda, y el de <a href="mailto:aquell@s">aquell@s</a>&nbsp; <a href="mailto:otr@s">otr@s</a> que terminaron por convivir en un Albergue temporal (como es el caso de <a href="mailto:l@s">l@s</a> <a href="mailto:desplazad@s">desplazad@s</a> que se encuentran en el Coliseo de Guadalajara de Buga).&nbsp; Tanto a nivel de <a href="mailto:adult@s">adult@s</a> como de <a href="mailto:niÃ±@s">ni&ntilde;@s</a>, la diferencia ha sido se&ntilde;alada por todos y cada uno de los que participan de las actividades con las poblaciones.</p>
	<p>En el primero de los casos, la privación de un lugar ha sido sustituida por la construcción de otro, que, independientemente de su temporalidad o de la forma de propiedad conseguida, ha dado por lo menos oportunidad de proponerse un rehacer la vida que se expresa en la alta motivación para las ofertas de aprendizaje de oficios varios y la gran capacidad de trabajo en equipo. </p>
	<p>En el segundo, a excepción de una sola familia que fue capaz de se&ntilde;alar con precisión su espacio valiéndose de cobijas y de colchas no solamente para establecer un límite con el exterior sino, incluso, valiéndose de ellas para establecer límites interiores, de resto <a href="mailto:tod@s">tod@s</a> se agruparon por familias, sin que entre el espacio habitacional de unas y otras medie ningún límite, excepto el virtual.&nbsp; La gran dificultad para el cumplimiento de horarios de trabajo, la dificultad para realizar trabajos en equipo, el nivel de agresividad entre ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, denotan un comportamiento contrastante con el de los mencionados en el párrafo anterior.<a title="" href="#_ftn14" name="_ftnref14">*</a></p>
	<p>La organización de las sesiones de Evaluación de Riesgo Psicosocial, la participación de <a href="mailto:niÃ±@s">ni&ntilde;@s</a> en las actividades de apoyo psicoterapéutico y de recreación, la participación en los grupos productivos, prácticamente en todas ellas se hace notar la dificultad para que las labores transcurran sin contratiempos ligados a la desidia, el olvido, la agresividad o la desesperanza manifiestas.</p>
	<p>La privación de un lugar y su sustitución por otro que no cumple con elementos que permitan siquiera una relativa analogía con el perdido, se agrega al aplazamiento permanente de la promesa de &ldquo;tierra prometida&rdquo; (en Yotoco) que se les ha venido haciendo desde hace meses. </p>
	<p>Las condiciones mismas del Albergue (que, como por irónica paradoja lleva el mismo nombre del barrio estrato 6 que se encuentra al frente del Coliseo), colocan al visitante ocasional, frente a circunstancias que conspiran contra toda norma mínima de dignidad.&nbsp; Particularmente el lugar destinado a <a href="mailto:l@s">l@s</a> <a href="mailto:ancian@s">ancian@s</a> revela condiciones de existencia denigrantes y vejatorias, capaces de hacer evocar el estado de los hospitales en el siglo XIV.&nbsp; La ausencia de&nbsp; programas de Atención Primaria en Salud,&nbsp; de Educación en Salud, de Saneamiento Básico (el día en que hicimos nuestra visita, llevaban dos días sin agua), destaca la precariedad de una oferta de atención médica que, limitándose a la simple labor de consulta, insiste en no aparecer directamente a estudiar las condiciones de higiene, de ventilación y de aireación allí existentes, tornándose la misma en un ritual de alcances mínimos agravada tal situación por la pobreza de la dotación en el botiquín en el que simbólicamente la existencia se reduce a una buena cantidad de anticonceptivos&hellip;</p>
	<p>No solamente han perdido un lugar, sino que, al que han tenido que acceder, por oferta hecha a rega&ntilde;adientes de los cuales da testimonio el abandono de las autoridades de la ciudad receptora, representa el lugar del deshecho y del abandono. La incomodidad con la ocupación del espacio es reportada tanto por representantes de la población receptora como por habitantes del albergue, llegándose a un acuerdo tácito entre ambos de desgano frente a la realización/participación en actividades de apoyo y de solidaridad.</p>
	<p>Lo revelador es que los habitantes del albergue no dan paso mediante la utilización de las palabras al efecto que estas condiciones de vida producen en ellos.&nbsp; Sabemos, por declaraciones individuales, que el albergue mismo ha pasado a competir con el motivo del desplazamiento forzado para constituirse en verdadero acontecimiento traumático.&nbsp; Es más, parece ser que, en la reunión del Comité de Desplazados, a donde <em>tiene asiento</em> un representante, este no ha llevado queja alguna al respecto.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">Silencio elocuente, por lo demás, toda vez que la promesa de tierra prometida parece aplazarse cada vez más.</p>
	<p>Las historias personales de afectación traumática con el motivo del desplazamiento, no parecen arrojar mayor gravedad en esta población que en la de los otros desplazados.&nbsp; Igualmente los casos de asesinatos de familiares, de huídas intempestivas en la noche dejando abandonadas todas las cosas del lugar de habitación, la permanencia bajo retención por parte de algunos de los grupos de guerreros que asolaron sus respectivas regiones, todo esto se presenta tanto en <a href="mailto:l@s">l@s</a> <a href="mailto:desplazad@s">desplazad@s</a> de Buga como en <a href="mailto:l@s">l@s</a>&nbsp; de San Pedro y Sevilla.</p>
	<p>Habiendo ganado, con el Albergue, techo y comida, curiosa paradoja,&nbsp; algo de lo cotidiano se ha perdido: el desplazamiento mismo. O mejor, la libertad para desplazarse.&nbsp; Para la vida social, ir a visitar a alguien, implica desplazarse, pasar por tal o cual sitio, tomar tal o cual vía, tocar la puerta o llamar desde una portada&hellip;. En el albergue esto no va más: el vecino está allí mismo, al lado, inmediato, sin mediar siquiera una colcha, una cobija que obligue a preguntarse si está o no&hellip; que obligue a llamarle en voz alta. </p>
	<p>Igualmente para <a href="mailto:l@s">l@s</a> <a href="mailto:niÃ±@s">ni&ntilde;@s</a>: el hogar, la calle y la escuela, eran antes tres espacios diferenciados, cada uno con su propia lógica de convivencia, cada uno con sus propias historias, cada uno escenario distinto de los distintos dramas.&nbsp; Espacio para los secretos (de alcoba, complicidad entre amigos y entre amigas, etc.), al desaparecer, vuelven pública toda vida privada, disponen el retiro al descanso en la alcoba de una tribuna de testigos incómoda y desesperante, obligan al parecer ser no como una elección voluntaria sino como un comportamiento forzado.</p>
	<p>Para efectos de dise&ntilde;ar programas de atención psicosocial, esta realidad debe contar al momento de definirlos.&nbsp; Lo que es solución temporal, debe considerarse, contribuyente en la producción de problemas emocionales o de comportamiento.&nbsp; Tal como en las personas hospitalizadas, la hospitalización misma en algún momento pasa a constituirse en etiología productora de síntomas (desconexión, fracaso de la razón, etc.). </p>
	<p>Pero, ya está se&ntilde;alado, independientemente de haber terminado en un albergue &ldquo;transitorio&rdquo; o de haber tenido por destino un traslado del lugar de vivienda a otro en el cual pudieran conservar su independencia, lo cierto es que la afectación de <a href="mailto:l@s">l@s</a> <a href="mailto:desplazad@s">desplazad@s</a> se revela a través de testimonios desgarradores y de comportamientos que nos hacen ver&nbsp; las tragedias de las primera y segunda guerras mundiales, significativamente inferiores.&nbsp; Por lo menos estas tuvieron el verdadero sentido de lo transitorio, de lo limitado en lo temporal: 1914-1918 y 1938-1945.&nbsp; Entre nosotros, no acabando aún de comprender aquel período de nuestra historia que conocemos bajo el nombre de La Violencia, pronto lo que comenzó en 1948 aun no termina y, por lo visto, la intensificación de la crueldad, de la sevicia y de la cobardía criminales, no parece tener fin. </p>
	<p>Lo doloroso de lo vivido no solamente se percibe en relatos manifiestamente incapaces de traducirse en eufemismos o generalizaciones.&nbsp; Lo que los <em>media </em>banalizan en su bazar de ratting y de anunciantes, la realidad revela casi cercano a la dimensión de lo inefable.&nbsp; Convocatorias a asistir a fiestas obligatoriamente y días antes de cometer una masacre en la que cayeron víctimas algunos que habían sido previamente invitados a tal festejo, muertes propiciadas contra ciudadanos inermes ante los ojos de sus familiares, alcance de la puntería contra ni&ntilde;os y ni&ntilde;as indefensos cuya &ldquo;equivocación&rdquo; parece ser simplemente la de haber nacido, amenazas contra mujeres que se negaron a aceptar cortejos de uniformados de todo tipo, bombardeos (de todo tipo) propinados en regadera y sin reparar la presencia de población civil presa entre los fuegos, todo esto y mucho más contribuye a expresar todo el horror de una guerra en la que indistintamente todos los guerreros son denunciados. </p>
	<p>La pluralidad de testimonios resulta condensada en la realidad de un destino que encuentra en el destierro protección transitoria y <em>nuevos acontecimientos</em> <em>traumáticos</em>.&nbsp; Expulsados de una tierra en la que, por lo menos, derivaban de la pervivencia de su cultura y de los gestos solidarios de otros, beneficios para los cuales no era necesario planear el día a día, ahora la que los recibe no cesa de revelarles su estrechez de comprensión y de mira para entenderlos: &ldquo;carga&rdquo;, &ldquo;desagradecidos&rdquo;, &ldquo;vivos&rdquo;, &ldquo;falsos desplazados&rdquo;, &ldquo;acostumbrados a pedir&rdquo;, etc. son expresiones que se escuchan en la cotidianeidad de los poblados receptores y en boca de muchos de sus habitantes sin distinción de credo, de raza o de rango en la jerarquía de la democracia municipal.&nbsp; A la carga emocional que representa la amenaza contra la vida, ejecutada la fuga que por lo menos salva de una segura muerte, el/la desplazad@ se tiene que enfrentar a toda clase de comportamientos mediante los cuales el receptor no cesa de enrostrarle, en una combinatoria reconocible de palabras, de acciones y de gestos.&nbsp; Las piscinas públicas, por ejemplo, se vuelven prohibidas para que en ellas entren <a href="mailto:l@s">l@s</a> <a href="mailto:hij@s">hij@s</a> de <a href="mailto:l@s">l@s</a> <a href="mailto:desplazad@s">desplazad@s</a>.&nbsp; El desempleo pasa a ser adjudicado a su presencia.&nbsp; Las enfermedades transmisibles, ahora adquieren una nueva y discriminatoria etiología mostrando, de nuevo, la pudibundez de los pseudoanálisis de corrillo, que es el único referente capaz de aconsejar a quienes se dedican a pulir sus respectivas imágenes de redentores. </p>
	<p>Sin embargo, cuando nos damos la oportunidad de establecer una relación uno-a-uno con quienes se anticipan a muchos de nosotros en la vivencia del destierro y de la huída intempestiva, el espejo nos devuelve la condición humana que a la adversidad, responde con corajudos intentos por impedir su victoria.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">La cantidad de testimonios de seres humanos gravemente afectados en su existencia por la crueldad de los guerreros, y que dan cuenta de proezas realizadas con el fin no solamente de preservar la vida sino mantener las posibilidades de investir al futuro en la permanente lucha por transformar el yo ideal en verdaderos ideales del yo, son cognoscibles sí y solo sí quienes guardamos alguna responsabilidad ética en el orden de nuestra asistencia y nuestra profesión, nos colocamos a distancia de una mirada que confunde la ansiedad del sufriente con la demanda absoluta de alivio, la tristeza del que ha perdido todo con una supuesta&nbsp; convocatoria a una falsa caridad de nuestra parte, el malestar cotidiano&nbsp; expresado a través de palabras y de actos con afrentas que explicitan un supuesto desagradecimiento.<a title="" href="#_ftn15" name="_ftnref15">*</a></p>
	<p>&iexcl;Con cuánta pudibundez se disfraza aquel que, a nombre de representar a los pobres, cuestiona un proceder que efectivamente facilita para estos, acceder a posibilidades de tomar en su pensamiento el dolor, apelar al precario pero a veces eficiente concurso de transformar lo inefable en lenguaje, disponer la subjetividad afectada para hacer uso de recursos de recuperación que conspiran eficazmente contra <em>lo invencible</em> del acontecimiento traumático!&nbsp; &iexcl;Cuánta disposición para presentar como conclusiones de sesudos análisis, lo que no es más que retórica prejuiciosa para mantener el dogma de que los pobres son imbéciles y de que el pensamiento es exclusivamente monopolio de unos cuantos!</p>
	<p>Si existe humanidad en la expresión de un dolor, de la misma da testimonio no solamente la queja sino también el descubrimiento de la dignidad, del orgullo y de la negativa a sucumbir.&nbsp; Que huyan, desarmados, de las balas, no alude a la cobardía sino a la sensatez: guerreros y redentores asistencialistas, coinciden en representarse la misma como efectos imperecederos de la pusilanimidad y la cobardía.</p>
	<p>Dispuestos los espacios propicios, vencidos los prejuicios conceptuales y las arengas procedentes de quienes se benefician con el malestar haciendo ley e imperativo categórico su permanencia como redentores, entonces la afectación subjetiva dará elementos de juicio nuevos, producirá efectos impredecibles, ablandará dogmas y determinismos de la memoria&nbsp;&nbsp; y revelará posibilidades traducibles en intrusiones de la comunidad en la creación de unas nuevas formas de relacionarse entre sí y con los demás. </p>
	<p>Por tal sentido nos negamos a hacer un inventario de quejas.&nbsp; Preferimos contribuir a la creación de espacios grupales en los que el despliegue de la subjetividad y de la singularidad, sean contestación a la fabricación de eufemismos y generalizaciones que corroboran el desplazamiento desde la condición de sujetos hacia la condición de víctimas, tierra abonada para que sean otros los que piensen por nosotros, otros los que actúen por nosotros y otros los que procedan luego a cobrarnos con intereses de sangre, sus supuestos servicios.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Sevilla</p>
	<p class="MsoBodyText">Sucedió en la asamblea de mujeres cabeza de hogar en Sevilla, Valle.&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Transcribiré las notas de bitácora de la Trabajadora Social, M. L. R.:</p>
A las 10:25 am se inició la reunión con 13 mujeres.&nbsp; M. &ndash;la psicóloga encargada de coordinar esta actividad- saluda y agradece la asistencia a nombre de la Cruz Roja Colombiana, la Cruz Roja Francesa y la Secretaría de Salud Departamental.&nbsp; Se presenta y presenta a LO y a MLR.&nbsp; Las invita a darse la oportunidad de estar en este espacio, a relajarse y estar dispuestas a participar.&nbsp; Agrega: &ldquo;les vamos a pedir que nos digan su nombre y nos cuenten un sue&ntilde;o&rdquo;.&nbsp;<br />
<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">DA comienza diciendo: &ldquo;yo una vez tuve un sue&ntilde;o que iba por unas escalas que iban hacia arriba.&nbsp; MI hermano me decía &lsquo;Moli: suba&rsquo;.&nbsp; Muy arriba salió un viejito, con un palo, el viejito nos dividió, él quedó arriba y yo abajo, él no subía como yo subía, él subía como por el aire&hellip; me caí.&nbsp; Eduardo, ayúdeme (le gritaba)&hellip; yo quería subir&hellip; el viejito de barba blanca salió de las nubes&hellip;&rdquo;&nbsp; M- le pregunta si lo relaciona con algún sitio.&nbsp; &ldquo;No, esas escaleras aparecieron&hellip;&rdquo;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">LSV(1): &ldquo;hace seis meses me so&ntilde;é en medio de dos ríos corrientosos, en el medio una casa pobrecita&hellip; Comenzó a nublarse el cielo, oscuro, como si fuera a llover; yo era con ese temor, pensaba que me llevaba el río, tejas de cartón, pensaba en los dos ni&ntilde;os.&nbsp; Salí, vi al cielo, se abrió el cielo, se vio clarito como cuando va a hacer buen día&hellip; &ldquo; La se&ntilde;ora vio a la virgen cuando el cielo aclaró&hellip;. M.&nbsp; le pregunta si reconoció el sitio.&nbsp; R/ &ldquo;No&rdquo;&nbsp; P/&rdquo;&iquest;Qué sintió?&rdquo; R/ &ldquo;Me dio alegría de ver a la virgen&hellip;.&rdquo; (Aclara que es la primera vez que cuenta este sue&ntilde;o)</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">BAG narra su sue&ntilde;o: relacionado con el papá&rdquo; (no logro escuchar, se escuchaba a un ni&ntilde;o llorar). M.&nbsp; le dice: &ldquo;&iquest;cree que no ha descansado?&rdquo; R/ &ldquo;murió de infarto, puede ser&rdquo;.&nbsp; La se&ntilde;ora continúa diciendo que sue&ntilde;a con que la persigue un monstruo, vuela, encuentra un arma y no es capaz de disparar&hellip;&rdquo;. </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">YP dice que sue&ntilde;a mucho con muertos, &ldquo;cada que tengo un sue&ntilde;o así a los días me pasa&hellip; cuando mataron al primer hermano mío a los tres meses me so&ntilde;é que mataban al otro y lo mataron&rdquo;.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">LSV(2) comenta que también a ella le sucede: cuando sue&ntilde;a algo, sale. M.&nbsp; le pregunta si ha so&ntilde;ado con algo.&nbsp; R/ &ldquo;con chance, el 793&hellip; hay risas y comentarios sobre el tema de sue&ntilde;os con números.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">LAA: &ldquo;yo me sue&ntilde;o mucho con los pollitos, que llego a una finca y me aparecen muchos pollitos, sue&ntilde;o con mucha gente, unos negros, otros blancos&hellip; dicen que me van a matar, yo me pongo a orar y salgo volando y se quedan aterrados&rdquo;.&nbsp; LL le dice: &ldquo;usted va a ser Superman, yo se lo descifro&hellip;&rdquo;.&nbsp; &ldquo;O Flash&rdquo;, dice otra se&ntilde;ora.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">LOA dice que sue&ntilde;a despierta cosas inalcanzables, sue&ntilde;a que quiere un carro&hellip; Su intervención produce risas y comentarios diversos como sue&ntilde;os con dinero&hellip; Luego otra se&ntilde;ora dice haber so&ntilde;ado que se le habían caído todos los dientes y despertó.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">AV dice que particularmente se sue&ntilde;a con carne y casi siempre muere alguien&hellip;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">CM: &ldquo;he so&ntilde;ado a veces con gusanos barba-india y Santa María, estaba en una finca y por todos los lados me salían gusanos&rdquo; continúa narrando pero pierdo atención.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">MAG dice que el sue&ntilde;o que más ha recordado es la muerte de la mamá, siempre había deseado que cuando ella muriera se la llevara&hellip; so&ntilde;ó que llegaba a un hospital habían enfermos con sábanas, se acostó, la mamá le preguntaba si quería ir con ella, le decía que ya no, que ahora estaba bien&hellip; No registro detalles de este sue&ntilde;o pero para la se&ntilde;ora era importante resaltar que en el sue&ntilde;o ella le pedía a la mamá que la enterrara con zapatos.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">LMG: &ldquo;Yo soy de Cumbarco, hace un a&ntilde;o me vine, sue&ntilde;o mucho volviendo a mi pueblito, viviendo, llegando con mis corotos&hellip; Hace quince días so&ntilde;é muy maluquito, viviendo allá, llegó un tío (yo estaba enferma, tenía <em>esta</em> pierna enferma), él me dijo: llegaron <em>los para</em> y mataron a D. &ldquo; (DA. se asombró&nbsp; y el salón se llenó de risas) &ldquo;haga el deber, levántese, yo llamaba al hijo, cuando llegó a darme la mano desperté&hellip; me so&ntilde;é que vivía en Cumbarco, estábamos con la hija, había llegado R. Enojado, yo le decía: por qué viene así, denos una explicación, usted ha sido uno de los tíos que yo he querido tanto&hellip; sacó el machete y mató al hijo mío &ndash;le reclamé- salió corriendo, al poco tiempo murió&rdquo;.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">ZR narra un sue&ntilde;o que tuvo ocho días de matar a todos los de la finca, el sue&ntilde;o hacía referencia a una finca con muchos cultivos, en especial con repollos que los iban a dejar perder, ella fue con F y la dejaron coger hartos repollos, llenaron un costal, eran muy pesados y olían maluco, llegaron a un pantano y no sabían como pasar con los repollos&hellip; llegaron a un sitio donde habían muchas personas de negro que no los dejaban pasar&hellip;&rdquo;.&nbsp; Agrega que los repollos eran la muerte, &ldquo;así los tiraron cuando los mataron&rdquo;.&nbsp; El sitio del sue&ntilde;o no era el de los sucesos.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">LSV(3) dijo que todo lo que se so&ntilde;aba luego le pasaba, so&ntilde;ó con dos amigos que venían de Cali y se habían varado saliendo de Uribe, su amiga estaba preocupada por la demora del novio, ella le tranquilizaba diciéndole que llegaban entre la 1 y 2 de la madrugada porque se habían varado&hellip; La amiga, aterrada, le preguntaba por qué lo sabía.&nbsp; R/ &ldquo;porque me lo so&ntilde;é&hellip; así sucedió&hellip; llegaron entre 2 y 3 de la madrugada y se habían varado cerca de Uribe&hellip; Cuando se entró la guerrilla a San Antonio&hellip; y tal cual salió el sue&ntilde;o&rdquo;.&nbsp; De la misma forma le pregunta Magali. R/ &ldquo;sí, lo verraco es que todos los días sue&ntilde;o&rdquo;.&nbsp; M.&nbsp; le dijo: &ldquo;pero no siempre se le realiza&hellip;&rdquo; </p>
	<p class="MsoNormal">L sigue hablando de la reencarnación&hellip;. &ldquo;Yo he sido buena hija, buena madre, buena amiga y la vida me ha pagado mal&rdquo;, dijo.&nbsp; &ldquo;La reencarnación existe porque yo un día fui donde un parapsicólogo y me dijo que en la otra vida yo fui hombre, fui matón, que morí en la cárcel y, verdad: yo le tengo miedo a la cárcel y&hellip;.&rdquo;. No registré más detalles.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Se toma la decisión de continuar en el primer piso por el viento frío que se está recibiendo en el salón.&nbsp; Nos ubicamos en un espacio abierto y al poco tiempo salió el sol.&nbsp; Llegó una se&ntilde;ora, al rato otras dos, mientras tanto varias se&ntilde;oras contaron otros sue&ntilde;os (no capto detalles por la interferencia, las se&ntilde;oras no se concentran, conversan entre ellas&hellip;).&nbsp; M&nbsp; explica el ejercicio a seguir, espontáneamente se forman los grupos para preparar los dramatizados, despeja las dudas de cada grupo y les facilita lápiz y papel.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">A las 12:10 pm se reparte el refrigerio y llega la se&ntilde;ora CG, comenta que se demoró porque primero tenía que llevar el ni&ntilde;o a consulta médica, está en tratamiento con terapia respiratoria (el ni&ntilde;o tiene más o menos 2 a&ntilde;os).</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">A las 12:30 pm se reúnen los grupos en el salón del primer piso para presentar los dramatizados.&nbsp; El primer grupo organizó 6 sillas&nbsp; simulando un carro.&nbsp; Sus integrantes son: LMG, LOA, AP, LAA y DA quien dirigió la obra.&nbsp; (Ella es maestra, tiene experiencia en teatro, es una mujer alegre, dinámica, de buen humor, su contextura es robusta).</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Primero representan el sue&ntilde;o de LOA (tener un carro para viajar) ella está feliz con su carro, llegan las amigas y planean un viaje a Cumbarco, DA maneja y todas se suben al carro, llegan a la casa de LMG y allí representan su sue&ntilde;o de volver al pueblo.&nbsp; Las cinco se&ntilde;oras hablan al tiempo, se ríen, son muy ocurrentes.&nbsp; Mantienen la atención del público y la risa es colectiva.&nbsp; Continúan con otro sue&ntilde;o de LMG, el relacionado con el primo que llega enojado y le mata a uno de sus hijos, continúan representando el sue&ntilde;o de LAA &ndash;el de los pollitos- y finalmente se suben al carro y se van de viaje a Medellín.&nbsp; El grupo se llama EL REGRESO, porque todas quieren volver a Cumbarco o a las fincas.&nbsp; Observé trabajo en equipo, captaron la idea y la representaron con buen humor.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">El grupo LAS SO&Ntilde;ADORAS lo integraron YP, BAG, OG, LSV y A.V.&nbsp; A llega en un carro y atropella a Y., ella cae al suelo.&nbsp; C se arrastra por el suelo como un gusano, se acerca a Y y la pica.&nbsp; Llega O y tira piedras&hellip; cada sue&ntilde;o es representado por una escena corta.&nbsp; (Se me presentó dificultad para identificar los sue&ntilde;os dramatizados).</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">El grupo LAS NADA QUE VER, fueron asesoradas por DA.&nbsp; Integrantes: MAG, YC, RS, DG, ET, RN, MZR.&nbsp; Utilizan como recurso una colchoneta, donde se acuesta la que está so&ntilde;ando, mientras las compa&ntilde;eras le hacen la representación. MZ va dirigiendo al grupo.&nbsp; El primer sue&ntilde;o que representan es el de MAG con su mamá muerta, luego otro sue&ntilde;o relacionado con la pérdida de los dientes.&nbsp; Este sue&ntilde;o Z lo representó quitándose los dientes postizos delanteros.&nbsp; Finalmente salieron corriendo por que las perseguía el ejército.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Siendo las 12:45 pm terminaron las representaciones.&nbsp; Como se acercaba la hora del almuerzo muchos ni&ntilde;os se acercaron a ver las representaciones.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">M. pide al grupo ubicarse nuevamente en círculo y les pregunta cómo se sintieron contando los sue&ntilde;os. R/ &ldquo;bien&rdquo; dijeron varias.&nbsp; P/ &ldquo;&iquest;qué sentimientos removieron?&rdquo; R/ &ldquo;tristeza&rdquo;, &ldquo;nostalgia&rdquo;, &ldquo;nos tratamos de salir de la realidad&hellip;.&rdquo;&nbsp; Ríen a carcajadas&hellip;. Nostalgia por haber abandonado el pueblo, las cosas, en la finca tenían comida, vacas, leche, &ldquo;aquí se aguanta hasta hambre&rdquo;.&nbsp; Otra se&ntilde;ora agregó: &ldquo;en la vereda de nosotras vivíamos tan bueno, nos tocó salir sin saber a donde llegar, dejar todo tirado es muy triste.&nbsp; DA comenta que la mayoría tienen casa propia, los servicios son más baratos, aquí (refiriéndose a Sevilla) tienen que luchar mucho para pagar arriendo, servicios&hellip;&nbsp; Otra se&ntilde;ora agrega: &ldquo;en el pueblo la vida cambió totalmente, diario se mantiene uno estresado porque va a llegar la hora de pagar arriendo, servicios&hellip;&rdquo; Se distraen con una volqueta que llegó.&nbsp; Z se refiere a la abundancia de comida que hay en el campo y comenta que el 31 de diciembre los paramilitares mataron dos vacas y obligaron a la gente a participar de la fiesta, a bailar y a comer&hellip; &ldquo;si aprendieron a vivir con la guerrilla tienen que aprender a vivir con nosotros&rdquo;, les decían.&nbsp; También hizo referencia a la falta de empleo que hay en Sevilla.&nbsp; Todas las se&ntilde;oras querían intervenir&hellip;. &ldquo;estamos acorraladas&hellip; en la sin salida&rdquo; dice una se&ntilde;ora joven que es sola con varios hijos.&nbsp; LOA agrega: &ldquo;qué vamos apegar para un pueblo peque&ntilde;o si a los hijos jóvenes se los lleva la guerrilla, y qué hacemos nosotras solas, cabezas de familia, sin marido&hellip;&rdquo;.&nbsp; &iexcl;Ni teniéndolo! Dijeron varias en coro.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">YP se levanta de la silla y dice: &ldquo;es buena esta recreación, lo que hacen las instituciones, uno pasea y es bueno, pero no volvieron a dar la ayuda humanitaria, uno va al galpón, trabaja, tiene un almuerzo, pero sus hijos quedan sin comida en la casa.&nbsp; Lo que más nos hace falta es una ayuda de comida, uno por ser desplazado está desubicado, hay otros pobres pero esto es diferente.&nbsp; Uno estaba bien pero todo lo perdió.&rdquo;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">DA dice: &ldquo;de verdad estamos tristes, vivimos pensando que va a pasar, nos duele todo lo que le sucede a los demás&hellip; los sue&ntilde;os tienen mucho que ver con todo esto&rdquo;.&nbsp; LOA comenta que ella fue a pasar navidad a Cumbarco, a vender licor, como miedo a que <em>los paras</em> dijeran se van a tomar a Cumbarco.&nbsp; &ldquo;A la mano de Dios, que sea lo que Dios quiera, fui por la&nbsp; necesidad y me fue bien&rdquo;.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">M expresa que nosotras no nos alcanzamos a imaginar&nbsp; el sentimiento de otros, sin embargo queremos contribuir en algo, desafortunadamente los auxilios materiales no siempre se tienen&hellip; explica las 8 sesiones que siguen, resaltando la importancia de contar con la asistencia de todas&hellip; Propone trabajar los martes o miércoles de 1 a 5 o de 1 y media a 5 y media.&nbsp; Sobre el sitio unas se&ntilde;oras proponen que sea en el parque Las Margaritas, que les queda más cerca.&nbsp; Al final se acordó hacer las reuniones los miércoles de 1 y media a 5 y media.&nbsp; M les pide el favor de tratar de vencer los obstáculos para lograr cumplimiento de todas.&nbsp; Agradece la participación en especial permitirnos entrar un poquito en sus vidas.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Terminada la sesión, M&nbsp; invita a dos <em>voluntarios </em>a realizar actividades recreativas.&nbsp; A la 1:30 se reparte el almuerzo y se da por terminada la asamblea. </p>
	<p class="MsoNormal">Regreso: &iquest;a la madre tierra? &iquest;a la casa? &iquest;a la infancia?</p>
	<p>Transcribiré, tal cual<a title="" href="#_ftn16" name="_ftnref16">*</a>, una escritura producida en una de las Asambleas de Mujeres Cabeza de Hogar de un grupo que, para realizar la dramatización de sus sue&ntilde;os, se denominó como &ldquo;EL REGRESO&rdquo;:</p>
&nbsp;<br />
<table class="MsoNormalTable" cellspacing="0" cellpadding="0" border="1">
<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">&ldquo;-1.&nbsp; El sue&ntilde;o de toda mi vida.&nbsp; &iexcl;Un carro!</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Oh por fin el sue&ntilde;o mío, un carro ahora si&nbsp; puedo recorrer todos los sitios que he querido conocer.</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">-2 El regreso a la casa la arreglamos, barremos, trapiamos etc.</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">3- llega mi primo enojado y no sabemos q&rsquo; le ha pasado Mata a Mi hijo con un machete.</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">4). estoy rodeada&nbsp;&nbsp; de&nbsp; muchos pollitos. Me persiguen y no se como pero yo puedo volar</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">5.) estoy viajando por los sitios, q&rsquo; siempre quise conocer y los estoy recorriendo &iexcl;oh&nbsp; que dicha estoy feliz!&rdquo;&nbsp;&nbsp; </p>
</td>
</tr>
</table>
	<p class="MsoNormal">
	<p>Léase con detenimiento este relato que congrega &ldquo;cuatro&rdquo; sue&ntilde;os relatados por las asistentes que se denominaron como grupo &ldquo;EL REGRESO&rdquo;: este grupo colocó tres sue&ntilde;os entre dos momentos de una enso&ntilde;ación diurna, la del carro.&nbsp; Cuando esta mujer la contó, se escuchó un chiste en el grupo (que no aparece en la bitácora de la Trabajadora Social pero sí en la de la acompa&ntilde;ante de M); ella dijo que había so&ntilde;ado con un carro y alguien dijo, <em>&ldquo;con una tractomula para llevar a todos los desplazados!&rdquo;</em>&nbsp; No debemos sorprendernos que un instrumento <em>para el desplazamiento</em> como es un carro, sea un objeto de deseo, pero el chiste lanzado allí revela un asunto de la subjetividad cual es este: el desplazado como carga&hellip; que es lo que al fin y al cabo se transporta en tractomula.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">El desplazado &iquest;se representa subjetivamente a sí mismo, como una carga?&nbsp; No lo sabemos.&nbsp; Lo que sí sabemos es que las autoridades de las poblaciones receptoras le han conferido un trato semejante al de <em>una carga</em>, de lo cual da testimonio, sobre todo, el trato a los que habitan el albergue de paso en la ciudad de Buga. Negativa a abastecerlos con agua potable, negativa a programar actividades de atención primaria en salud&hellip;.</p>
	<p>Pero, al margen del chiste, con qué carga este grupo de so&ntilde;antes que escriben su libreto del modo que hemos transcrito.&nbsp; Regresan a casa (a arreglarla, barrerla porque está sucia), un primo mata al hijo de una de ellas y unos pollitos persiguen. La casa, por supuesto, no quedó sucia&hellip; Quedó como el espacio del cual hubo que salir huyendo para salvar la vida.&nbsp; El deseo de volver no distrae del principio de realidad&hellip; pero &iquest;de qué está compuesta la suciedad de la casa?&nbsp;&nbsp; Los dos sue&ntilde;os siguientes parecen sugerirnos una respuesta: el crimen y la persecución.</p>
	<p>El crimen es el cometido por un familiar de la so&ntilde;ante, un primo, contra el hijo de ella.&nbsp; La persecución&hellip; &iexcl;unos pollitos! Frente a la misma, una metáfora del desplazamiento producido por otra persecución: el volar, resonante con &ldquo;volarse&rdquo; en el sentido de fugarse para proteger la vida. </p>
	<p>Regresar, pues, &iquest;a dónde? A un lugar que es a la vez un escenario: sucio, donde ha habido crímenes y persecuciones frente a los cuales ha sido preciso &ldquo;volarse&rdquo;. </p>
	<p>Pues bien, &iquest;qué pensar en la declaración final, como segunda parte de ese sue&ntilde;o entre cuyos dos fragmentos se han relatado los anteriores?&nbsp; Es una declaración de felicidad por haber podido &ldquo;viajar por los sitios que siempre quise conocer&rdquo;&hellip; El libreto deja la apariencia de que &ldquo;los sitios&rdquo; han sido recorridos: el sitio de la casa que estaba sucia, el sitio en el cual el primo mata al hijo, el sitio en el cual unos pollitos persiguen y la so&ntilde;ante vuela&hellip;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Esa declaración de felicidad puesta allí como exaltación, en un libreto construido a cuatro sue&ntilde;os o a cuatro manos (como se prefiera expresar) &iquest;de qué estructura y de qué drama subjetivo da noticias?&nbsp; Por lo pronto dejaremos se&ntilde;alada la pregunta.</p>
	<p class="MsoNormal">En segunda instancia, el libreto puede ser tomado como una representación de dos deseos contradictorios: el de regresar y el de viajar por otros sitios que siempre se quiso conocer.&nbsp; Volver a lo pasado o ir hacia el futuro.&nbsp; &iquest;En qué medida esto es indicativo de la condición subjetiva misma del desplazado?&nbsp; Por lo menos en el albergue de Buga esto es evidente por la promesa de tierra en el municipio de Yotoco.&nbsp; Pero a nivel personal, estas dos tendencias contradictorias y simultáneas se relacionan con un cierto estado de &ldquo;no saber qué camino tomar&rdquo;, si regresar o marcharse.&nbsp; La declaración final, en la asamblea, parece sugerirlo así: &ldquo;en verdad, estamos tristes, vivimos pensando qué va a pasar, nos duele todo lo que le sucede a los demás, los sue&ntilde;os tienen mucho que ver con todo esto&rdquo;.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Tenemos, pues, dos posibilidades de interpretación: lo interesante a constatar aquí es que el libreto reproduce tal cual&nbsp; una característica del sue&ntilde;o, la de vincular elementos contradictorios sin tener que dar cuenta de una cierta lógica y, por tanto, en relación con el proceso primario, con lo inconsciente. Algo más que una simple sucesión de símbolos. Lo grupal aquí ha permitido poner en evidencia algo del orden de la subjetividad y de la estructura.&nbsp; Algo que podemos solamente esbozar o bien como concomitancia de dos deseos contradictorios, o bien como revelación de un deseo acerca del cual las participantes no saben que saben&hellip;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">En tal sentido, nuestra impresión de que aquella declaración de felicidad, que puede provocarnos rechazo y censura, para el inconsciente no resulta tan escandalosa y una cierta ferocidad superyoica nos ha dado noticia del resultado de su gestión a través del goce.&nbsp; Ir despacio es buen consejo, pero no ignorar el hecho es mejor.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Todo éxodo puede darnos información acerca de que la búsqueda de una tierra prometida ni está eximida de obstáculos (que a veces amenazan la conquista misma y se asemejan a la vida de la que se pretende poner distancia) ni se diferencia, en mucho, de la representación que el sujeto se hace de aquella historia que tiene bajo efectos de la represión, su infancia.&nbsp; A propósito de esto, el libreto que analizamos, no deja de producir nuestra inferencia, de que allí &ldquo;los pollitos&rdquo; hacen resonancia con el lugar de El Regreso.&nbsp; Después de la fuga, el lugar queda investido con esta nueva realidad: objeto de todas las investiduras libidinales, lugar donde la vida diaria tenía un escenario automáticamente habitable (&ldquo;en la vereda de nosotras vivíamos tan bueno, nos tocó salir sin saber a donde llegar, dejar todo tirado es muy triste&rdquo;), pasa ahora a convertirse también en lugar de la masacre, de la amenaza, de la lista siniestra con que los guerreros llegaron a anunciar sus cantos de muerte. </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Es como si el aquí y el ahora revelara que en toda a&ntilde;oranza reposan fuertes razones para el temor.&nbsp; Que regresar allí podría hacernos felices, pero después de lo sucedido, nos resulta imposible ignorar que ese allí es otro muy distinto.&nbsp; Una carga, esta carga, es con la cual deben aprender a convivir quienes han sido <a href="mailto:desplazad@s">desplazad@s</a>: la carga que contiene la imposibilidad de representarse el lugar de la vida como lugar de destino, porque ahora ya ha dejado de ser exclusivamente, lugar de la vida.&nbsp; Ahora también es lugar de la muerte.&nbsp; La muerte existía, por supuesto, antes del acontecimiento traumático.&nbsp; Pero era otra muerte, la de la inanición, la de la falta de recursos de salud, la del hambre o la de la enfermedad.&nbsp; Pero entonces esta no propiciaba desplazamientos ni destierros.&nbsp; Esta otra muerte, la de la lista en mano, la de la masacre&hellip; informa que muerte <em>no hay una sola</em>. </p>
	<p>Otro regreso, referido por una participante en otra de las asambleas de mujeres, es indicativo de que regresar no es volver al punto de partida.&nbsp; Ella regresa, sola, a la casa en cuyo corredor cayó su hermano mortalmente herido.&nbsp; La huella del charco de sangre que dejó donde cayó, permanece oscura, como un lunar en la piel de la tierra.&nbsp; Ella llega hasta allí, se sienta al lado de esa mancha y mientras la acaricia le habla (&ldquo;hermanito querido&hellip;&rdquo;) y no puede contener el llanto.&nbsp; El muerto ha dejado tras de sí, aquella parte de su cuerpo que, porque es cuerpo, resulta susceptible de caricia, de afecto.&nbsp; Ya la casa no es la casa, es la mancha de sangre en la casa: ahora al recuerdo le resulta imposible sustraerse de esa nueva realidad y, por tanto, el ideal de regresar, aparece atravesado por algo que no estaba allí, antes. </p>
	<p>De nuevo la realidad muestra que al lado de la a&ntilde;oranza por la casa, la mancha de la muerte es parte ineludible de ese recuerdo. </p>
	<p>Para otras el regreso es imposible.&nbsp; Puede ser tomado por uno de los bandos como se&ntilde;al de que el otro amenaza con tomarse el lugar.&nbsp; Al fin y al cabo han tenido que huir porque han sido declaradas cómplices del contrario.</p>
	<p>Tan diferente a como el sujeto suele representarse &ldquo;su&rdquo; infancia, recuerdo al que accede más la manifestación de un deseo de que ella hubiese sido tal como se dice que fue.&nbsp; Aquí no: la casa, ya es <em>otra </em>casa. </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">La privación es el hecho: no solamente se ha perdido a un ser querido, también la posibilidad de tener un lugar en el mundo, propio en el sentido de objeto de investidura, capaz de hacer significativa toda opinión y efectiva toda acción&hellip; Esta privación es una privación de la cotidianidad, esa que depende de la pertenencia a un espacio, a un lugar, a un territorio&hellip; una privación que no es fruto de una elección&nbsp; y sí de una imposición totalitaria, imperialista, de Amo.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Lo que sigue es la desatención cuando no&nbsp; continuar siendo objetos de otra persecución menos militarista pero igualmente eficaz, en las ciudades receptoras: sobreexplotación, alto costo de vida, sometimiento al incumplimiento reiterado de promesas, de pactos, de obligaciones de ley&hellip; La acción humanitaria se ve limitada terriblemente por la ausencia de una política estatal de efectos aliviadores inmediatos&hellip;</p>
	<p class="MsoNormal">Los sue&ntilde;os como profecías privadas</p>
	<p class="MsoNormal">La idea que a continuación podemos desarrollar la asumimos como elaboración de lo anterior: la salvación está en ellas mismas, por lo menos a través de una de ellas mismas.&nbsp; Del grupo LAS SO&Ntilde;ADORAS, transcribimos su escritura de libreto:</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<table class="MsoNormalTable" cellspacing="0" cellpadding="0" border="1">
<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">&ldquo;la narración es así</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Blanca.&nbsp; y Yolanda.&nbsp;&nbsp; son muertas</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">aleida.&nbsp; es un carro. barado.</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">clemencia. es un gusano.&nbsp; barba de indio.</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">ofelia. es una muerta. tira&nbsp; piedras.</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Luci. es nuestra.&nbsp; Salvación&rdquo; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
</td>
</tr>
</table>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Cuando los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as juegan a dramatizar, la adjudicación de papeles es asunto que va en serio: &ldquo;usted ES&rdquo; (tal personaje, tal cosa).&nbsp; Este grupo escribe su libreto así.&nbsp; Blanca y Yolanda son muertas,&nbsp; Aleida es un carro, Clemencia es una muerta y Luci&hellip; es nuestra<a title="" href="#_ftn17" name="_ftnref17">*</a>.&nbsp; Todas las demás son no nuestras a diferencia de Luci.&nbsp; Estamos poniendo atención a ese punto que se atraviesa en el texto después de cada nombre propio, después de cada acción.&nbsp; Las mayúsculas: para Blanca y para Yolanda, las que &ldquo;son muertas&rdquo;; también para la palabra&nbsp; &ldquo;Salvación&rdquo;, la que de paso, carece de punto al final. </p>
	<p class="MsoNormal">Uno debe preguntarse, por lo menos, acerca de la reiteración de esa puntuación singular, eximida de las exigencias normatizadas, pero abundante y reiterativa a la presentación escrita.&nbsp;&nbsp; Igual hallazgo hicimos en muchas de las escrituras de Trujillo, Valle.&nbsp; Sobre todo el punto, la libertad en el uso de mayúsculas (jamás faltaba cuando escribían la palabra Dios&hellip;), la fonetización de la escritura con una ortografía que en ciertos casos, como se verá más adelante, devela sentidos insospechados para la conciencia del sujeto pero imposible de rehuir para el análisis del texto, todo esto abunda en las escrituras del libreto de los sue&ntilde;os elegidos para ser dramatizados.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Descripción de lo actuado en lugar de la acción</p>
	<p class="MsoNormal">Pero hubo un grupo que no transcribió un libreto con el contenido de los sue&ntilde;os elegidos.&nbsp; Prefirió escribir el relato de la acción.&nbsp; Se trata del grupo de &ldquo;lo nada que ver&rdquo;:</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<table class="MsoNormalTable" cellspacing="0" cellpadding="0" border="1">
<tr>
<td valign="top" width="290">
<p class="MsoNormal">&ldquo;son ideas como que</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="290">
<p class="MsoNormal">aide y Rosalba actuarán</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="290">
<p class="MsoNormal">Para realizar el primer caso</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="290">
<p class="MsoNormal">Y así sucecivamente iremos</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="290">
<p class="MsoNormal">Ingresando Para dar le</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="290">
<p class="MsoNormal">Toda la buelta a nuestra</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="290">
<p class="MsoNormal">Dramatización&rdquo;</p>
</td>
</tr>
</table>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">En el texto no aparecen los sue&ntilde;os elegidos sino las acciones y&nbsp; quien las va a realizar.&nbsp; Este último grupo nos da pie para ingresar a analizar cuáles sue&ntilde;os fueron dejados por fuera de la dramatización, tanto desde el punto de vista del grupo, como de cada so&ntilde;ante.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Los sue&ntilde;os no tomados en cuenta para la dramatización<a title="" href="#_ftn18" name="_ftnref18"><span class="MsoFootnoteReference">*</span></a></p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">En el grupo EL REGRESO, las participantes fueron: LMG, LOA, AP, LAA y DA.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Cada una contribuyó al libreto de la siguiente manera:</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LMG: &ldquo;yo soy de Cumbarco, hace un a&ntilde;o que me vine, sue&ntilde;o mucho volviendo a mi pueblito, viviendo, llegando con mis corotos, hace 15 días so&ntilde;é muy maluquito, viviendo allá, llegó un tío &ndash;yo estaba enferma, tenía esta pierna enferma- él me dijo: llegaron los para y mataron a Deyanira (Deyanira se asombró y el salón se llenó de risas), haga el deber, levántese, yo llamaba al hijo, cuando llegó a darme la mano desperté&hellip; me so&ntilde;é que vivía en Cumbarco, estábamos con la hija, había llegado Reinaldo enojado, yo le decía: por qué viene así, deme una explicación, usted ha sido uno de los tíos que yo he querido tanto&hellip; sacó el machete y mató al hijo mío &ndash;le reclamé- salió corriendo, al poco tiempo murió&rdquo;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LOA aporta su enso&ntilde;ación diurna: &ldquo;dice que sue&ntilde;a despierta cosas inalcanzables, sue&ntilde;a que quiere un carro, su intervención produce risas y comentarios diversos como sue&ntilde;os con dinero&hellip;&rdquo;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">AP: no hay relato de sue&ntilde;o descrito.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LAA: &ldquo;yo me sue&ntilde;o mucho con los pollitos, que llego a una finca y me aparecen muchos pollitos, sue&ntilde;o con mucha gente, unos negros, otros blancos&hellip;. Dicen que me van a matar, yo me pongo a orar y salgo volando y se quedan aterrados&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">DA: &ldquo;yo una vez tuve un sue&ntilde;o que iba por unas escalas que iban hacia arriba &ndash;mi hermano me decía: <em>moli </em>suba.&nbsp; Muy arriba salió un viejito, con un palo, el viejito nos dividió, él quedó arriba y yo abajo, él no subía como yo subía, él subía como por el aire&hellip;. Me caí.&nbsp; &iexcl;Eduardo! &iexcl;Ayúdeme! (le gritaba), yo quería subir&hellip;. El viejito de barba blanca salió de las nubes&hellip;.&rdquo;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p>Recordemos que el libreto fue escrito a manera de tres sue&ntilde;os dentro de dos fragmentos de una enso&ntilde;ación diurna.&nbsp; Los tres sue&ntilde;os fueron: el regreso a la casa, en Cumbarco (LMG), el asesinato de un hijo por parte del primo o del tío (LMG) y la persecución de unos pollitos (LAA).&nbsp; La enso&ntilde;ación diurna pertenece a LOA.Entonces, de los sue&ntilde;os que quedan por fuera del libreto tenemos:</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">El de DA quien, según las notas de MLR, DA aparece como la líder del grupo.&nbsp; Pero su sue&ntilde;o ha sido reemplazado por su capacidad de dirección para la actuación y ha quedado por fuera.&nbsp; Igualmente, DA &ldquo;es&rdquo; quien ha muerto en la noticia que recibe en su sue&ntilde;o LMG y sin embargo, este fragmento de sue&ntilde;o, ha sido eliminado de la elección para la dramatización.&nbsp; DA, podemos decir, sufre de un doble silencio: su sue&ntilde;o no es tomado y ella como personaje del sue&ntilde;o de otra, tampoco.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&iquest;Qué se ha elegido no representar?&nbsp; La muerte de una de ellas, bien como representada en su propio sue&ntilde;o (&ldquo;me caí&rdquo;) o bien como notificada por un tío en el sue&ntilde;o de otra.&nbsp; Se ha elegido no representar un sue&ntilde;o de persecución (el viejito que salió con un palo) y un sue&ntilde;o de muerte; justamente los dos temas que se ha elegido representar a través de la muerte del hijo por parte de un primo y la persecución por parte de unos pollitos.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&iquest;En qué afecta lo anterior nuestra hipótesis interpretativa?&nbsp; Parece que no.&nbsp; Puesto que nuestra hipótesis habla de la connotación que el lugar de vivienda, al que se aspira a regresar, ha adquirido después del acontecimiento traumático. Lo que si podemos agregar a ella es que el grupo circula en la disyuntiva entre aceptar o no aceptar la muerte y elige entre varios, aquel drama que remite a la muerte del hijo y excluye la muerte de una de ellas (DA), reiterada en dos sue&ntilde;os, el de ella misma y el de su amiga.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Descubrimos que en todo este recorrido, se ha producido una elección como drama: <em>la muerte del hijo a manos de un familiar</em>.&nbsp; En tanto que en el relato de LMG &ldquo;el tío&rdquo; (que después, en el libreto se vuelve &ldquo;el primo&rdquo;), parece referirse al mismo personaje, cumpliendo dos papeles contradictorios, puesto que en un caso llega a avisar que deben fugarse porque vienen tras DA, en el otro es el que &ldquo;mata&rdquo; al hijo de LMG, <em>defraudando</em> a esta en el afecto que le ha tenido.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Aquí podemos sugerir una aproximación <em>a aquello de lo que no se habla</em> después del acontecimiento trágico de persecución y muerte.&nbsp; Pero es un hecho: la temática de la muerte violenta, ocurrida después de la aparición de un grupo de guerreros lista en mano, o sea, contando con información previa, no puede excluirnos del pensamiento la referencia a las traiciones, a las delaciones y a las sórdidas conjuras que en el micromundo de las aldeas se cuecen antes, durante y después de las matanzas. La mercenarización de la contienda, en la que abundan los actos de deserción continuos y de cambio de pertenencia a bandos en guerra, ofrecen una explicación al porqué de la impreparación de las poblaciones civiles para afrontar eficazmente la defensa de su vida ante los ataques de los guerreros.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Sobre esto el silencio ensordece.&nbsp; Pero si nuestra investigación es honrada, no podemos dejarnos de preguntar por el hecho mismo del trámite dramático de las matanzas, en aras a quedar enceguecidos o enmudecidos por los estruendos de la sevicia y de la impiedad.&nbsp; A veces, nos ha parecido que la eficacia de los guerreros se explica en parte por la satisfacción que realizan para que se tramite, a través de su presencia, ciertos conflictos que incumben al ámbito privado de la vida cotidiana de las poblaciones.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">La impunidad encuentra aquí, en este asunto, territorio abonado para su crecimiento, toda vez que enceguecidos y aturdidos por los referentes inmediatos (sevicia, impiedad, crueldad), otros referentes más poderosos refuerzan los primeros (teorías generales acerca de la violencia, el peso de la pobreza, la lucha por expropiar a otros, las guerras entre guerrilleros, paramilitares y ejército&hellip;).</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Punto de tope para que la perversión encuentre posibilidades de maniobra a este respecto, será aquella dimensión de la subjetividad que logra escapar a toda censura o a toda previsión ordenadora del pensamiento&hellip; Es una hipótesis.</p>
	<p>En el grupo &ldquo;lo nada que ver&rdquo;, las participantes fueron: MAG, YC, RS, DG, ET, RN, MSR.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MAG: &ldquo;dice que el sue&ntilde;o que más ha recordado es la muerte de la mamá, siempre había deseado que cuando ella muriera se la llevara&hellip; So&ntilde;ó que llegaba a un hospital, había enfermos con sábanas, se acostó, la mamá le preguntaba si se quería ir con ella, le decía que ya no, que ahora estaba bien&hellip;ella le pedía a la mamá que la enterrara con zapatos&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">YC: No hay relato de sue&ntilde;o&hellip;<a title="" href="#_ftn19" name="_ftnref19">*</a></p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">RS: No hay relato de sue&ntilde;o&hellip;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">DG: No hay relato de sue&ntilde;o&hellip;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">ET: No hay relato de sue&ntilde;o&hellip;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">RN: No hay relato de sue&ntilde;o&hellip;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MSR: &ldquo;narra un sue&ntilde;o que tuvo 8 días antes de matar a todos los de la finca.&nbsp; El sue&ntilde;o hacía referencia a una finca con muchos cultivos, en especial con repollos que los iban a dejar perder.&nbsp;&nbsp; Ella fue con Fabio y la dejaron coger hartos repollos, llenaron un costal, eran muy pesados y olían maluco.&nbsp; Llegaron a un pantano y no sabían como pasar con los repollos&hellip; llegaron a un sitio donde habían muchas personas de negro que no los dejaban pasar&hellip; agrega que los repollos eran la muerte, así &ldquo;los&rdquo; tiraron cuando los mataron&hellip; el sitio del sue&ntilde;o no era el mismo de los sucesos&rdquo;.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Apelemos a la noticia que da MLR acerca de la dramatización por parte de este grupo que, a sí mismo, se denomina &ldquo;lo nada que ver&rdquo;, mientras que MLR denomina &ldquo;LAS NADA QUE VER&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;El grupo LAS NADA QUE VER, fueron asesoradas por DA.&nbsp; Integrantes: &hellip; Utilizan como recurso una colchoneta, donde se acuesta la que está so&ntilde;ando, mientras las compa&ntilde;eras hacen la representación.&nbsp; MSR va dirigiendo al grupo.&nbsp; El primer sue&ntilde;o que representan es el de MAG con su mamá muerta, luego otro sue&ntilde;o relacionado con la perdida de los dientes (no registro de qué se&ntilde;ora).&nbsp; Este sue&ntilde;o MSR lo representó quitándose los dientes postizos delanteros.&nbsp; Finalmente salieron corriendo porque las perseguía el ejército&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&iquest;Nada qué ver?</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">El pasaje del relato acerca del sue&ntilde;o con la caída de los dientes está consignado de una manera particular en la bitácora de MLR.&nbsp; Se trata de una intervención que sigue al relato de la enso&ntilde;ación diurna de LOA y está reportado así: &ldquo;dice que sue&ntilde;a despierta cosas inalcanzables, sue&ntilde;a que quiere un carro, su intervención produce risas y comentarios diversos como sue&ntilde;os con dinero&hellip;. <em>Luego otra se&ntilde;ora dice</em> <em>haber so&ntilde;ado que se le habían caído todos los dientes y despertó</em>&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Pero la dramatización produce un agregado que no aparece en los relatos de sue&ntilde;os: el salir todas ellas perseguidas por el ejército. Aparece la comparación entre los repollos podridos y los muertos tirados ahí, como a los repollos en el sue&ntilde;o.&nbsp;&nbsp; La muerte de la madre, la caída de los dientes y, en el despertar, la huída. La dramatización del sue&ntilde;o de los repollos es excluída y de ella parece quedar solamente la huída&hellip; el peso de la huída, el peso de los muertos, de todos los muertos de la finca (&iquest;los dientes?)&hellip; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&iquest;Nada qué ver?</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Uno se pregunta si ese final no está sugerido en el &ldquo;lo nada que ver&rdquo; y velado en &ldquo;las nada que ver&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">
	<p>Finalmente, tomemos el grupo LAS SO&Ntilde;ADORAS, en el que participan: YP, BAG, OG, LSV y AV.&nbsp; Los sue&ntilde;os relatados por cada una fueron:</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">YP: &ldquo;dice que sue&ntilde;a mucho con muertos, cada que tengo un sue&ntilde;o así a los días me pasa&hellip; cuando mataron al primer hemano mío a los tres meses me so&ntilde;é que mataban al otro y lo mataron&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">BAG: &ldquo;narra su sue&ntilde;o relacionado con el papá (no logro escuchar, se escuchaba a un ni&ntilde;o llorar)&hellip; Murió de infarto&hellip; puede ser&hellip; La se&ntilde;ora continúa diciendo que sue&ntilde;a con que la persigue un monstruo, vuela, encuentra un arma, no es capaz de disparar&hellip;.&rdquo;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">OG: No encuentro sue&ntilde;o relatado&hellip;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LSV: (1) &ldquo;hace 6 meses me so&ntilde;é en medio de dos ríos corrientosos, en el medio una casa pobrecita, comenzó a nublarse el cielo, oscuro, como si fuera a llover, yo era con ese temor, pensaba que me llevaba el río, salí de la casita, pobre, pobre, con piso en tierra, tejas de cartón, pensaba en los dos ni&ntilde;os.&nbsp; Salí, vi al cielo, se abrió el cielo, se vio clarito como cuando va a hacer buen día&hellip;. La se&ntilde;ora vio a la virgen&hellip; (aclara que es la primera vez que cuenta ese sue&ntilde;o)&rdquo;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">(2): &ldquo;dijo que todo lo que se so&ntilde;aba luego le pasaba, so&ntilde;ó con dos amigos que venían de Cali y se habían varado saliendo e Uribe, su amiga estaba preocupada por la demora del novio y ella le tranquilizaba diciéndole que llegaban entre la 1 y las 2 de la madrugada porque se habían varado&hellip;. La amiga aterrada le preguntaba por qué lo sabía, r/ porque me lo so&ntilde;é&hellip; y así sucedió, llegaron entre 2 y 3 de la madrugada y se habían varado cerca de Uribe&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">(3): &ldquo; &lsquo;Cuando se entró la guerrilla a San Antonio, y tal cual salió el sue&ntilde;o&hellip;&rsquo;&nbsp; De la misma forma, le pregunta M. &lsquo;Sí, lo verraco es que todos los días sue&ntilde;o, pero no siempre se me realiza&hellip;&rsquo; Lucy continúa hablando de la reencarnación. &lsquo;Yo he sido buena hija, buena madre, buena amiga y la vida me ha pagado mal&rsquo;, dijo.&nbsp; &lsquo;La reencarnación existe porque yo un día fui donde un parapsicólogo y me dijo que en la otra vida yo fui hombre, fui matón, que morí en la cárcel y verdad yo le tengo miedo a la cárcel y&hellip;&rsquo; (no registré más detalles)&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">AV: &ldquo;dice que particularmente se sue&ntilde;a con carne, y casi siempre muere alguien&hellip;..&rdquo;<a title="" href="#_ftn20" name="_ftnref20">*</a></p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Compárese con el libreto escrito para dramatizar y obsérvese qué sue&ntilde;os son excluidos del libreto: la que más sue&ntilde;os relata, la que tiene su particular idea acerca del significado de los sue&ntilde;os (profecías privadas), es la que en el libreto resulta elegida como salvación de las otras.&nbsp; La construcción del libreto, no apela a lo concreto de los sue&ntilde;os relatados.&nbsp; Se metaforiza lo trágico concreto a través de una representación en que las participantes asumen ser muertas, ser carro, ser gusano.&nbsp; Como si en Lucy, se depositara la salvación en tanto que sus relatos sostienen la posibilidad de pronosticar el futuro.&nbsp; El no saber qué hacer, o el no saber acerca de qué va a suceder, pareciera tranquilizar a este grupo contando con el recurso de Lucy.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">De nuevo un silencio que aturde&hellip; y que no cesa de repetirse.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">SAN PEDRO</p>
	<p class="MsoBodyText"></p>
	<p class="MsoBodyText">Vamos ahora a lo sucedido en la Asamblea de Mujeres Cabeza de Hogar de San Pedro.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Primero la transcripción de la observadora de esta asamblea, de nuevo MLR:</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">A las 8:10 am llegamos al centro docente Leonardo Tascón del Municipio de San Pedro.&nbsp; Se había acordado realizar la actividad en el parque recreacional pero no se puede usar por carecer de servicio de agua, la profesora Blanca había llamado el día anterior, en la tarde, a la sede de la Cruz Roja &ndash;Tuluá- para informar el cambio de sitio.&nbsp; Al poco rato llegaron L y Y, se les informa de los cambios, agregando que estamos esperando a que llegue la profesora (HL fue a buscarla) para despejar las dudas.&nbsp; Las psicólogas se dirigen a hablar con M.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">A las 9 am llegaron las dos primeras se&ntilde;oras y un ni&ntilde;o.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Al llegar la profesora Blanca, informa que siguiendo las instrucciones de JF de ubicar un&nbsp; sitio amplio y con espacio abierto apropiado para la recreación, hizo el cambio del parque recreacional por la cancha de Belén, hay que caminar, pero queda cerca, no hay casa, es la manga con árboles, alguien pregunta por los servicios públicos, lo que Blanca no ve como obstáculo, aclarando que las personas del campo están ense&ntilde;adas a &ldquo;orinar&rdquo; detrás de un árbol&hellip;. Mientras seguíamos esperando la llegada de las personas invitadas HL y la profesora fueron en busca de un recipiente para llevar agua y otros materiales para el refrigerio.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Las se&ntilde;oras fueron llegando con sus hijos.&nbsp; Estando reunidos a la entrada de la escuela, la profesora se dirige al grupo, confirma asistencia con la lista que ella tiene, en ese momento dos se&ntilde;oras de las que faltaban llegaron, manifestando que habían subido a la cancha, la profesora les aclara que el punto de encuentro era la escuela. Varias se&ntilde;oras afirman que era en la escuela.&nbsp; Las dos se&ntilde;oras manifiestan que fueron orientadas hacia la cancha en la casa de las profesoras y que ellas no vuelven hasta allá, están cansadas.&nbsp; Ante la controversia que se genera, se plantea la posibilidad de trabajar en la escuela, la profesoras y las dos psicólogas salieron en busca de las llaves de los salones.&nbsp; Eeran las 9:45 am.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">A las 9:50 entramos a la escuela y nos dirigimos a uno de los salones con las se&ntilde;oras.&nbsp; Y, como coordinadora del grupo de hoy, solicitó colaboración para pasar los asientos al salón y los acomodó.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Siendo las 10 am Y saluda, pide disculpas por los cambios, se presenta y&nbsp; presenta a M y a MLR, aclarando el rol a desempe&ntilde;ar.&nbsp; Seguidamente explicó el programa de atención psicosocial, recomendando a las se&ntilde;oras que no se preocupen por los hijos, si vienen a buscarlas los atienden, agrega.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;Ya nos presentamos, ahora ustedes se van a presentar desde un sue&ntilde;o que hayan tenido&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Una se&ntilde;ora cuenta que iba manejando un carro&hellip;. se despertó.&nbsp; Y le pregunta: &iquest;Cuál es su nombre?.&nbsp; Ella se dirige a la profesora y le pregunta: &iquest;Cómo es que me llamo?.&nbsp; Le responde: Rosalba, Rosalía, Rosamelia&hellip; Y, entonces, le dice: Le gusta que la llamen como quieran?&nbsp; Ella con sus gestos dio a entender que sí.&nbsp; Y nuevamente le pregunta: &iquest;Cuál es su apellido?&nbsp; Ella dice: No, es muy&hellip; (no entendí, como si no le agradara).&nbsp; Más tarde me di cuenta que la se&ntilde;ora sufre una especie de anomia, debido a su desarraigo familiar y social desde temprana edad.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">IU interviene y cuenta: &ldquo;sentí que me pegaron un tiro y en esas me desperté&rdquo;&hellip;. Y: &ldquo;&iquest;y dónde estaba?&rdquo; R/ &ldquo;sentada, en el sue&ntilde;o&rdquo;.&nbsp; Y ella se ríe.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">R dice que ese sue&ntilde;o le sale perfecto &ldquo;a mi me ha sucedido&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LMR: &ldquo;anoche me so&ntilde;é contándole a mi esposo&hellip;&rdquo; (no escuché)&hellip; aclara&hellip;&nbsp; &ldquo;él está muerto, estaba contándole todo, primera vez que me pasa, me pasó anoche, contándole de los hijos, muchas cosas&hellip; de la impresión que tuve me desperté&rdquo;. Observo que se agita y gime.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">DG (dirigiéndose a su hermana): &ldquo;mira, que unos amigos venían (son como enemigos) me iban a disparar, les dije &lsquo;&iexcl;mátenme!&rsquo; y no tenían tiros.&nbsp; Busqué tiros en el bolso, se los puse y disparé.&nbsp; Al miércoles mataron a un tío mío&rdquo;.&nbsp; La profesora Blanca agregó: &ldquo;soy testigo de lo que le pasó a DG, ella me había dicho: &lsquo;&iquest;qué será&hellip; que me so&ntilde;é&hellip;.&rsquo; Repite.&nbsp; DG contó otro sue&ntilde;o: &ldquo;y a mi se me cumplen la mayoría de los sue&ntilde;os&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">DB: &ldquo;A mi me pasa al contrario, cuando me sue&ntilde;o con matrimonio.&nbsp; So&ntilde;ó viendo uno de vestido rojo, otro de vestido blanco, en una fiesta.&nbsp; A los días me fui para Palmira y una amiga me dijo que habían matado a mi exnovio&rdquo;.&nbsp; Se ríe, comenta que los sue&ntilde;os se le olvidan.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MLU: &ldquo;anoche me so&ntilde;é un sue&ntilde;o muy cortico, estaba ba&ntilde;ando en una ca&ntilde;ada&rdquo;.&nbsp; Y.: &ldquo;&iquest;recuerda el sitio?&rdquo; R/ &ldquo;no recuerdo nada&rdquo;. Y.: &ldquo;&iquest;y en vestido de ba&ntilde;o o sin ropa?&rdquo; R/ &ldquo;con vestido de ba&ntilde;o&rdquo;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">CV: &ldquo;yo no se si mantengo con sicosis de los paramilitares, siempre me sue&ntilde;o que se me llevan al ni&ntilde;o para matarlo&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MLL: &ldquo;sue&ntilde;o que me quedo dormida, voy por un camino y me resbalo.&nbsp; Sue&ntilde;o que estoy a pie limpio y no encuentro los zapatos.&nbsp; Sue&ntilde;o con monstruos, lucho con ellos y los mato.&nbsp; Verdad, caso cada dos días sue&ntilde;o con eso&rdquo;.&nbsp; Y.: &ldquo;&iquest;conoce el camino?&rdquo; R/no.&nbsp; Varias se&ntilde;oras se ríen, luego viene un silencio&hellip;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LPA:&nbsp; &ldquo;me so&ntilde;é viendo un poco de hombres con camisa roja, decían vuélense que los van a matar.&nbsp; Iban para la casa, era como de balcón en tabla, subían por un alambrado.&nbsp; Ella a alguien le decía que se fuera&hellip;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Llegó una se&ntilde;ora, Y&hellip; la ubica en el ejercicio que se está realizando.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">BS: so&ntilde;ó que en una mesa había un poco de carne, en el suelo el charco de sangre, el papá le insistía que cortara, pero ella no era capaz&hellip; explica que a los días le mataron un hermano de ella (no tomé nota de los detalles de este sue&ntilde;o).</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">ALD: narra un sue&ntilde;o relacionado con su papá, quien le contaba que la mamá había muerto.&nbsp; En el sue&ntilde;o al papá lo veía peque&ntilde;ito y agregó: &ldquo;verdad, mi mamá llegó enferma a la casa.&nbsp; Siempre me sue&ntilde;o con cosas de enfermedad y me salen&rdquo;.&nbsp; La se&ntilde;ora estaba a punto de llorar mientras contaba su sue&ntilde;o.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">CR: &ldquo;yo siempre me sue&ntilde;o en Buenos Aires, como si yo viviera allá, con gente de allá o gente que conozco acá, pero allá&rdquo;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Mientras CR interviene llega otra se&ntilde;ora al salón.&nbsp; Y.. recibe a la persona que acaba de llegar, explicándole el ejercicio que se está realizando.&nbsp; Al tiempo observo que las se&ntilde;oras ubicadas cerca de la puerta, miran hacia la cancha donde están jugando los ni&ntilde;os.&nbsp; Se presenta un silencio corto.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">DG nuevamente interviene:&nbsp; &ldquo;Yo me so&ntilde;é esta semana que me iban a volver a matar&hellip; &ldquo;&nbsp; Ella se defendió, alguien le decía que la iban a meter a la cárcel y ella lloraba por las ni&ntilde;as (no registré detalles de este sue&ntilde;o)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LAD, refiriéndose a DG que está a su lado, dice: &ldquo;yo converso mucho de noche&hellip;&rdquo; (habla muy rápido, no alcanzo a entender).&nbsp; &ldquo;Disvarea&rdquo;, le dicen otras se&ntilde;oras.&nbsp; Y.. se dirige a LAD diciendo: &ldquo;le estás contando a todas&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MHB: (es la se&ntilde;ora de mayor edad en el grupo) cuenta que so&ntilde;ó&nbsp; viajando en un avión, que sus hijas la llevaban a Santa Marta, no aterrizaba, se despertó.&nbsp; También sue&ntilde;a con el hijo casi todas las noches paseando.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LAD cuenta otro sue&ntilde;o corto y se dirige a ALD, su hermana, diciéndole que cuente otro sue&ntilde;o.&nbsp; Igualmente ALD, contando su sue&ntilde;o, se dirige a LAD. &nbsp;Y.. y algunas se&ntilde;oras del grupo, las observan.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Seguidamente intervino BLP: no le puse cuidado.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">AB: &ldquo;yo siempre he so&ntilde;ado que mi papá se muere, me lo llevan en un ataúd, me lo dejan en la carretera y yo salgo.&nbsp; Y&hellip; pregunta en qué sitio sucede el sue&ntilde;o.&nbsp; R/ &ldquo;En Tuluá, en la vereda donde vivo&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MDM: narró un sue&ntilde;o relacionado con la muerte de un familiar que quería mucho y a los días murió (no lo registro en detalle).&nbsp; &ldquo;Ese sue&ntilde;o todavía lo recuerdo&rdquo;, agrega.&nbsp; Y..p/ &ldquo;&iquest;Cuándo?&rdquo; R/ &ldquo;Hace más o menos 7 a&ntilde;os&rdquo;.&nbsp; DB le dice: &ldquo;No, hace 9 a&ntilde;os, yo estaba en embarazo&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MLU comenta que so&ntilde;ó que le había cogido el día para levantarse, que no era capaz de pararse a prender el fogón&hellip; se despertó.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MD: &ldquo;hace días so&ntilde;é que estaba en el cementerio visitando la tumba de mi hijo, sentí que me tocaban (se&ntilde;ala el hombro), era él y me dijo que no estaba muerto.&nbsp; Me desperté.&nbsp; Sue&ntilde;o otros pero no recuerdo&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">BB dice que siempre ha so&ntilde;ado &ldquo;con papito Lucas muerto&hellip;&rdquo; (no registro).</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">DB: &ldquo;hace 2 ó 3 meses so&ntilde;é con un primo que estaba muerto, llegaba, cogía a mis hijos (3 ni&ntilde;os), a mi hermano y a mi no nos saludaba porque éramos muy pecadores.&nbsp; El llegaba y la gente rezaba y se llevó a los ni&ntilde;os&rdquo;.&nbsp; Se ríe.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Alguien dijo: &ldquo;falta do&ntilde;a Blanca (la profesora).&nbsp; &ldquo;Ella nos está acompa&ntilde;ando&rdquo;, respondió Y..</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">La profesora Blanca está sentada por fuera del círculo, observando y tomando nota apoyada en uno de los escritorios.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Y.. retoma la atención del grupo y les pregunta cómo se sintieron, qué sensaciones tuvieron&hellip;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;Tristeza&rdquo;, dijo LMR.&nbsp; Se puso a llorar.&nbsp; Agrega: &ldquo;En el sue&ntilde;o la persona está con uno, eso es muy duro, anoche el sue&ntilde;o fue diferente&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MLU, dirigiéndose a Y.., dice: &ldquo;el esposo de ella era amigo mío&hellip; Lucía ya no luce&hellip;&rdquo;; continúa: &ldquo;no me acostumbro a la idea de saber que está muerto&hellip; el era medio tío mío, por parte de mi papá, nos veíamos en todo, reuniones, fiestas, con lo de él se acabó mucha parte de nosotros&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Y&hellip; le dice al grupo que traten de recordar lo que estaban sintiendo cuando contaron el sue&ntilde;o.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">DB: &ldquo;el sue&ntilde;o de mi primo me produce miedo&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LAD dice que se desahoga.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">DEG: &ldquo;yo me levanto y&nbsp; tengo que contar el sue&ntilde;o, me levanto con nervios esperando la noticia&rdquo;.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">CV agrega: &ldquo;depende del sue&ntilde;o, en mi caso, que sue&ntilde;o con mi hijo, me asusto&rdquo; (ella sue&ntilde;a que le matan al hijo).&nbsp; MLL le pregunta: &ldquo;&iquest;Cuántos a&ntilde;os tiene su hijo?&rdquo; R/ &ldquo;dos&rdquo;.&nbsp; MLL relata un sue&ntilde;o en el que ve a los paramilitares y se esconde debajo de las cobijas&hellip; cuando le preguntan qué siente dice que tristeza y ganas de llorar.&nbsp; Se ve agitada, llorosa y se retira del saló.&nbsp; M&hellip; sale a brindarle apoyo.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LMR comenta que a ella le ha sucedido algo particular.&nbsp; Los recuerdos de la familia los tiene borrados hace más o menos un a&ntilde;o, ya va a cumplir 13 meses de muerto su esposo.&nbsp; También se so&ntilde;ó anoche que habían matado al hijo (el hijo no amaneció en la casa), despertó llorando y riendo a la vez (llorando por so&ntilde;ar que le habían matado al hijo y riendo por so&ntilde;ar que charlaba con su esposo como si estuviera vivo).</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Otra se&ntilde;ora comenta que entre dormida vio una caja de dientes pero media&hellip; ya habían matado al sobrino.&nbsp; Le contó al esposo: &ldquo;eso va a ser que van a matar a alguien, pero tiene que ser medio pariente&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LAD, riéndose, cuenta que una vez se so&ntilde;ó con el novio que la acariciaba: &ldquo;lo vi parado al pie de la cama, como lo había visto en el día, me fui a parar y sentí el vacío.&nbsp; Desperté&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Y.. pregunta: &rdquo;&iquest;Hay alguna otra persona que tiene un sue&ntilde;o que le cause alegría?&rdquo;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MLU: &ldquo;me acuesto es a dormir, de tanto sufrimiento quisiera no amanecer&hellip; la alegría ya se nos acabó&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Y&hellip; explica que este ejercicio es una forma de hablar desde cada una, luego sugiere la formación de grupos de 5 personas, para montar una obra de teatro, la dramatización de los sue&ntilde;os de las 5 que integren cada grupo.&nbsp; Ofrece material para escribir el libreto de la obra.&nbsp; Esta propuesta causa risa y comentarios en el grupo, observo que LAD se coge de gancho a su vecina CV y llama a su hermana ALD y con D que también está a su lado y comienzan a formar grupo.&nbsp; Al frente observo que se van reuniendo las de Guadualejos (una vereda del municipio) y alrededor de LMR se reúnen las se&ntilde;oras que están a su lado. Por orientación de Y.. los grupos salen del salón siendo las 11:30 am.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Los grupos quedaron así:</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LAD, ALD, DG, CV, BB, AU</p>
	<p class="MsoBodyText">BS, MLL, CR, MD, LPA, IU, MLU</p>
	<p class="MsoBodyText">LMR, DB, AB, MHB</p>
	<p class="MsoBodyText">(BLP y RCh no recuerdo en qué grupos trabajaron)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Los grupos se reúnen en los corredores de la escuela, a la sombra.&nbsp; Preparar el drama les causa risa, Y&hellip; visita cada grupo, les facilita lápiz y papel y les explica cómo preparar la dramatización con los sue&ntilde;os relatados.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">A las 12:05 pm regresamos al salón, Y.. pregunta qué grupo quiere comenzar.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Comienza el grupo donde están LAD, dramatizan el sue&ntilde;o de DG, ella va explicando lo que deben hacer, al tiempo que actúa.&nbsp; Ella corre, ALD la persigue, termina ALD en el piso, muerta, porque DG le disparó.&nbsp; Se ríen&hellip; el grupo se llama LAS ROSAS, porque se le caían los pétalos, &ldquo;mantenemos en violencia, había que buscar un nombre que fuera alegre&rdquo;.&nbsp; AU se encargó de leer&nbsp; lo dramatizado.&nbsp; Se sintieron bien.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">El grupo siguiente inició con el sue&ntilde;o de MLU, cuatro se&ntilde;oras acuclilladas simulan que se están ba&ntilde;ando en el río.&nbsp; Otra llega y les dice: &ldquo;&iexcl;corran que las van a matar!&rdquo;.&nbsp; Al correr, cogen a una de ellas, la traen al centro del salón y la dejan acostada (el sue&ntilde;o de LPA)&nbsp; Estando la se&ntilde;ora acostada, llega MD a rezar, la se&ntilde;ora se levanta y le dice que no está muerta (sue&ntilde;o de MD).&nbsp; A las se&ntilde;oras les causa mucha risa actuar.&nbsp; El grupo se llama LAS ALEGRES, se sintieron bien, fue un poquito difícil, dicen.&nbsp; La mayoría de este grupo vive en la vereda Guadualejos.&nbsp; Se observó interés en la actividad, trabajo en grupo y esfuerzo en la representación de tres sue&ntilde;os seguidos.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">El último grupo se demora en salir, no deciden como empezar, se ríen&hellip; DB&nbsp; dirige el grupo, las acomoda por parejas, sientan a un ni&ntilde;o en un asiento (&ldquo;él es el radio&rdquo;, explica), tratan de prender el radio pero no les funciona bien (el ni&ntilde;o no canta), las se&ntilde;oras se supone que bailan&hellip; representaron el sue&ntilde;o de DB, del matrimonio.&nbsp; Y&hellip; pregunta cómo se llama el grupo y AB responde: LAS INDECISAS&hellip; se sintieron mal&hellip; &ldquo;más de media hora para sacar esa bobada&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Las dramatizaciones terminaron a las 12:30 p.m.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Y&hellip;: &ldquo;&iquest;Cómo se sintieron en el grupo, en la preparación, en la dramatización&hellip;.? &iquest;Qué comentario quieren aportar?</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;&hellip; se entretiene&hellip;&rdquo; , &ldquo;&hellip; se des-estresa&rdquo;, fueron respuestas en medio de la risa de la mayoría del grupo.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Y.. les informa que esta es la primera actividad con las mujeres cabeza de hogar por ser más vulnerables que otras personas desplazadas&hellip; este primer encuentro abre el espacio para 8 sesiones.&nbsp; &ldquo;Vamos a trabajar elementos para tener mejores herramientas para vivir, compartir, luego se hace la 2&ordf; asamblea&rdquo; y&nbsp; pregunta cómo les parece la propuesta.&nbsp; Se siente que les parece bien pero no hay una intervención clara al respecto.&nbsp; Y.. les propone hacer las reuniones los jueves durante 4 horas, 2 horas en grupo, 2 horas en recreación, varias se&ntilde;oras dicen que es mejor por la tarde de 2 a 6 p.m.&nbsp; DB dice que no puede porque trabaja. &nbsp;Y.. dice que será solamente los jueves, por 8 semanas agregando que la intención es crear un ambiente de grupo, que tengan un espacio donde contar, expresar lo que sienten, un espacio terapéutico si lo aprovechan.&nbsp; Las felicita por su participación.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">La actividad se termina a las 12:40 pm, Y&hellip; invita a las se&ntilde;oras a recibir el almuerzo y les recuerda la próxima reunión el jueves siguiente a las 2 pm en la escuela.&nbsp; Aproximadamente a la 1:35 pm se terminó el almuerzo y siendo las 2 pm el equipo de trabajo se sentó en el corredor con el fin de evaluar la jornada.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Lo escrito por el grupo</p>
	<p>A continuación transcribiré el libreto redactado por el grupo que se denominó LAS ROSAS:</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<table class="MsoNormalTable" cellspacing="0" cellpadding="0" border="1">
<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">&ldquo;So&ntilde;e.&nbsp; Que yo estaban matanto</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Que llegaban Dos tipos A mi casa y Me decían Que me ivan a matar.&nbsp; Y se me tiraron encima con un cuchillo y un Revolver</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Pero cuando se me Acercaron a Dispararme el Revolver no les Funcionaba</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Entonces yo se los Quite y les dije si ustedes no saben yo si se y meti la mana a un Lichigo y saque unas balas y se las coloque y les dispare y calleron Al piso y en ese momento Desperte.&rdquo;</p>
</td>
</tr>
</table>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Nótese que la vacilación evidente en la primera frase anuncia que el muerto no fue el so&ntilde;ante&hellip; Un <em>so&ntilde;é que me estaban matando</em> queda modificado por ese <em>so&ntilde;e. Que yo estaban matanto</em>, pero el &ldquo;titubeo&rdquo; resume la acción dramatizada de este drama del sue&ntilde;o.&nbsp; La escritura aquí no puede escapar a la inundación de las dos acciones y, producida aquella, lo siguiente es una refrendación.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Llama la atención en esta escritura que ciertas palabras son escogidas para escribirse con inicio de mayúscula; dentro de estas hay una palabra que en las dos ocasiones en que es mencionada, repite el hecho, la palabra Revolver, mientras que otra letra, la preposición &ldquo;a&rdquo;, no se repite como mayúscula.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">El sue&ntilde;o permite que se realice la defensa y que esa defensa sea eficaz.&nbsp; Impedir la propia muerte y matar al perseguidor.&nbsp; El sue&ntilde;o realiza el afrontamiento que contrasta con la condición de desplazado que es la del fugitivo. Realización deseante o deseo real&hellip;izado, lo cierto es que en este caso desconociendo si la retaliación hace parte de la&nbsp; conciencia, en la subjetividad la temática se presenta tal cual podría suceder.&nbsp; No se trata de algo inverosímil y no tenemos información de que así haya sido evaluado por la so&ntilde;ante&hellip; Un silencio en el grupo, un silencio cuyo contenido sería el de la censura, nos permite concluir que el asunto no goza de reparo alguno.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Si posterior a un acontecimiento traumático, se dice que los sujetos se afectan al considerarse a si mismos responsables por no haber podido impedir su ocurrencia o por no haber podido salvar a alguna de las víctimas, en este caso el contenido manifiesto del sue&ntilde;o revela que el asunto no resulta increíble.&nbsp; Mas no como punición, como castigo ni como reproche.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">No debemos olvidar, además, que este sue&ntilde;o fue escogido como representante de varias participantes.&nbsp; Evaluaremos más adelante cuáles sue&ntilde;os son dejados de lado en la actuación para que sea este el privilegiado, el elegido.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoHeading7">Lo relatado, lo elegido para actuar y lo dramatizado</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Tomaremos las notas de MLR para referir lo actuado.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Comienza el grupo donde están LAD, dramatrizan el sue&ntilde;o de DG, ella va explicando lo que deben hacer, al tiempo que actúa.&nbsp; Ella corre, ALD la persigue, termina ALD en el piso, muerta, porque DG le disparó.&nbsp; Se ríen&hellip; el grupo se llama LAS ROSAS, porque se le caían los pétalos, &ldquo;mantenemos en violencia, había que buscar un nombre que fuera alegre&rdquo;.&nbsp; AU se encargó de leer&nbsp; lo dramatizado.&nbsp; Se sintieron bien.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Ahora tomaremos, del mismo informe de MLR, los sue&ntilde;os que cada una de las participantes en este grupo, había relatado previamente.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LAD: refiriéndose a DG que está a su lado, dice: &ldquo;yo converso mucho de noche&hellip;&rdquo; (habla muy rápido, no alcanzo a entender).&nbsp; &ldquo;Disvarea&rdquo;, le dicen otras se&ntilde;oras.&nbsp; Y.. se dirige a LAD diciendo: &ldquo;le estás contando a todas&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&hellip;cuenta otro sue&ntilde;o corto y se dirige a ALD, su hermana, diciéndole que cuente otro sue&ntilde;o.&nbsp; Igualmente ALD, contando su sue&ntilde;o, se dirige a LAD.&nbsp; Y.. y algunas se&ntilde;oras del grupo, las observan.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&hellip;dice que se desahoga</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&hellip;riéndose, cuenta que una vez se so&ntilde;ó con el novio que la acariciaba: &ldquo;lo vi parado al pie de la cama, como lo había visto en el día, me fui a parar y sentí el vacío.&nbsp; Desperté&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&hellip;observo que LAD se coge de gancho a su vecina CV y llama a su hermana ALD y con D que también está a su lado y comienzan a formar grupo</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">ALD: narra un sue&ntilde;o relacionado con su papá, quien le contaba que la mamá había muerto.&nbsp; En el sue&ntilde;o al papá lo veía peque&ntilde;ito y agregó: &ldquo;verdad, mi mamá llegó enferma a la casa.&nbsp; Siempre me sue&ntilde;o con cosas de enfermedad y me salen&rdquo;.&nbsp; La se&ntilde;ora estaba a punto de llorar mientras contaba su sue&ntilde;o.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">DG: (dirigiéndose a su hermana): &ldquo;mira, que unos amigos venían (son como enemigos) me iban a disparar, les dije &lsquo;&iexcl;maténme!&rsquo; y no tenían tiros.&nbsp; Busqué tiros en el bolso, se los puse y disparé.&nbsp; Al miércoles mataron a un tío mío&rdquo;.&nbsp; La profesora Blanca agregó: &ldquo;soy testigo de lo que le pasó a DG, ella me había dicho: &lsquo;&iquest;qué será&hellip; que me so&ntilde;é&hellip;.&rsquo; Repite.&nbsp; DG contó otro sue&ntilde;o: &ldquo;y a mi se me cumplen la mayoría de los sue&ntilde;os&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">nuevamente interviene:&nbsp; &ldquo;Yo me so&ntilde;é esta semana que me iban a volver a matar&hellip; &ldquo;&nbsp; Ella se defendió, alguien le decía que la iban a meter a la cárcel y ella lloraba por las ni&ntilde;as (no registré detalles de este sue&ntilde;o)</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">CV: &ldquo;yo no se si mantengo con sicosis de los paramilitares, siempre me sue&ntilde;o que se me llevan al ni&ntilde;o para matarlo&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">agrega: &ldquo;depende del sue&ntilde;o, en mi caso, que sue&ntilde;o con mi hijo, me asusto&rdquo; (ella sue&ntilde;a que le matan al hijo).&nbsp; MLL le pregunta: &ldquo;&iquest;Cuántos a&ntilde;os tiene su hijo?&rdquo; R/ &ldquo;dos&rdquo;.&nbsp; MLL relata un sue&ntilde;o en el que ve a los paramilitares y se esconde debajo de las cobijas&hellip; cuando le preguntan qué siente dice que tristeza y ganas de llorar.&nbsp; Se ve agitada, llorosa y se retira del saló.&nbsp; M&hellip; sale a brindarle apoyo.</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">BB: dice que siempre ha so&ntilde;ado &ldquo;con papito Lucas muerto&hellip;&rdquo; (no registro).</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">AU: No encuentro relato&hellip;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">Un sue&ntilde;o&nbsp; (el de DG) es elegido.&nbsp; Los que han sido <em>dejados a un lado</em> plantean temáticas no del todo ajenas a la del contenido manifiesto del sue&ntilde;o que ha sido elegido: el sue&ntilde;o reiterado de CV con que se llevan a su ni&ntilde;o para matarlo, el sue&ntilde;o de BB &ldquo;con papito Lucas muerto&rdquo;, el de ALD con su padre contándole que su madre iba a morir, sue&ntilde;o, que, de paso, funge como prueba de capacidad pronóstica&hellip; </p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">Pero existe algo más, en ese sue&ntilde;o, cuando es transcrito por las participantes: en el relato de DG, hecho como contándoselo a su hermana, quienes llegaban a matarle eran &ldquo;unos amigos&rdquo;.&nbsp; En la transcripción se trata de &ldquo;dos tipos&rdquo;.&nbsp; Como si la transcripción eligiera eliminar la amistad como capaz de crimen y, en su lugar, estipulara una cierta lógica que hiciera &ldquo;legible&rdquo; (&iquest;para la censura?) el contenido manifiesto de este sue&ntilde;o.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">Comparemos, a modo de ejercicio, los dos relatos:</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">1)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El de DG: (dirigiéndose a su hermana): &ldquo;mira, que unos amigos venían (son como enemigos) me iban a disparar, les dije &lsquo;&iexcl;maténme!&rsquo; y no tenían tiros.&nbsp; Busqué tiros en el bolso, se los puse y disparé.&nbsp; Al miércoles mataron a un tío mío&rdquo;.&nbsp; La profesora Blanca agregó: &ldquo;soy testigo de lo que le pasó a DG, ella me había dicho: &lsquo;&iquest;qué será&hellip; que me so&ntilde;é&hellip;.&rsquo; Repite.&nbsp; DG contó otro sue&ntilde;o: &ldquo;y a mi se me cumplen la mayoría de los sue&ntilde;os</p>
	<p class="MsoBodyText3">2)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El del grupo (libreto): </p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<table class="MsoNormalTable" cellspacing="0" cellpadding="0" border="1">
<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">&ldquo;So&ntilde;e.&nbsp; Que yo estaban matanto</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Que llegaban Dos tipos A mi casa y Me decían Que me ivan a matar.&nbsp; Y se me tiraron encima con un cuchillo y un Revolver</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Pero cuando se me Acercaron a Dispararme el Revolver no les Funcionaba</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Entonces yo se los Quite y les dije si ustedes no saben yo si se y meti la mana a un Lichigo y saque unas balas y se las coloque y les dispare y calleron Al piso y en ese momento Desperte.&rdquo;</p>
</td>
</tr>
</table>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">El grupo propicia, pues, ciertos cambios al relato original:&nbsp; ya no son dos amigos que son como enemigos, el grupo agrega un cuchillo a los agresores, se elimina la expresión de la so&ntilde;ante (&iexcl;mátenme!), el pronóstico del sue&ntilde;o desaparece así como el testimonio de B. refrendando la veracidad del pronóstico&hellip;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">Si confrontamos estos cambios, con los sue&ntilde;os que son <em>dejados de lado</em> al momento de realizar la dramatización, &iquest;qué podemos establecer?</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aquello que en la transcripción es modificado (&ldquo;amigos&rdquo; por &ldquo;dos tipos&rdquo;) implica un desplazamiento de la familiaridad hacia lo desconocido.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText3">2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Justamente, los sue&ntilde;os <em>dejados a un lado</em>, se refieren, en su contenido manifiesto, a la muerte de familiares (el hijo, el papito, el anuncio de la muerte de la madre.</p>
	<p class="MsoBodyText3">3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Salvo uno (la muerte del papito), los otros dos aluden a temores (que el hijo sea asesinado, que la madre va a morir).&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">En este punto resulta esencial considerar otras notas, dado que la transcripción de la asamblea, llamativamente muestra la dificultad para escuchar (registrar) lo dicho.&nbsp; Veamos entonces otros dos informes, el de M.D. y el de Y.G. (coterapeuta y terapeuta respectivamente de aquella sesión en San Pedro)</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">M.D.</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">-Transcripción del relato de DG (el que fuera escogido para la dramatización):</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&ldquo;El martes en la noche so&ntilde;é que me mataban, pero el revólver no tenía tiros, entonces le quité el revólver y le decía que yo sí tenía balas y se las ponía y le disparaba a ella.</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&ldquo;Yo me sue&ntilde;o así y es porque a alguien de mi familia se va a morir y mataron a un tío.</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&ldquo;B. &ndash;líder de los desplazados en San Pedro- interrumpe y dice: &lsquo;Yo soy testigo de lo que le pasa a D.&rsquo;&rdquo;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">- Trascripción del relato de ALD:</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">No aparece.</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">-Transcripción del relato de LAD:</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&ldquo;La se&ntilde;ora dice que habla de noche.&nbsp; Yo me so&ntilde;é que la guerrilla nos iba a matar y resultamos en un campo de sangre y ahí me desperté&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">-Transcripción del relato de CV:</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&ldquo;Yo me sue&ntilde;o que estoy dentro de la casa y entran los paramilitares y entran y se llevan a mi hijo para matarlo&rdquo;.&nbsp; Otra se&ntilde;ora le pregunta que el ni&ntilde;o cuántos a&ntilde;os tiene, responde que dos, y le dicen que entonces de qué se preocupa y dice no sabe, &ldquo;será por todo lo que se oye&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">-Transcripción del relato de BB:</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&ldquo;Siempre sue&ntilde;o con papito&hellip;&rdquo;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">-Transcripción del relato de AU:</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">No aparece.</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">Y.G.</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&ldquo;Entre 10:15 &ndash;11:15 se lleva a cabo el relato de los sue&ntilde;os.&nbsp; De estos rescato elementos como: Sue&ntilde;os con familiares que mueren siendo asesinados.&nbsp; Sue&ntilde;os reiterativos con paramilitares.&nbsp; Sue&ntilde;os relacionados con la elaboración de la pérdida de un familiar.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&ldquo;Algunos sue&ntilde;os tienen como escenario el lugar habitado antes del destierro.&nbsp; Los sentimientos que acompa&ntilde;an el relato son: la tristeza, la ansiedad, el dolor, la angustia, alegría cuando en el sue&ntilde;o se encuentra con la persona fallecida acompa&ntilde;ado de tristeza y angustia al despertar.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&ldquo;El grupo expresa con fluidez los sue&ntilde;os, la hacen en forma rápida al parecer con la intención de ser escuchada, sin ser tomada la nota. &nbsp;Todos los sue&ntilde;os fueron cortos y relacionados con los eventos que ocasionaron el destierro.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&ldquo;Para el grupo los sue&ntilde;os son considerados como premoniciones, en cada intervención donde la participante relaciona el sue&ntilde;o con lo ocurrido en la realidad, el grupo sonríe.</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&ldquo;En el grupo se percibe angustia, ansiedad.&nbsp; Expresan miedo y temor en retornar y en el futuro de sus familias.</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&ldquo;En la dinámica grupal (cuando son invitadas a escribir el librero y preparar la dramatización) se comprometen con la tarea, disfrutan del ejercicio, se da resistencia a escribir el libreto.&nbsp; El grupo LAS INDECISAS expresa que sus historias son muy tristes y que es mejor no recordarlas, casi todo es violencia&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">Pues bien, con las anteriores notas, podemos inferir que, a pesar de todo, el esfuerzo que realizó este grupo consistió en apegarse a un sue&ntilde;o (el de DG) como a un emblema de todos.&nbsp; Con las anotaciones más atrás consignadas queda por establecer de qué manera la ausencia de escritura acerca de ciertos sue&ntilde;os por parte de las encargadas de dirigir la tarea, está íntimamente relacionada con las modificaciones realizadas al momento de la transcripción de ese sue&ntilde;o emblema y con las temáticas oníricas <em>dejadas a un lado </em>al momento de realizar dicha elección.</p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">Agregaré un elemento que arrojan las notas de M.D.: el asombro que parece suscitar en el grupo, el temor de aquella mujer que manifiesta preocupación por que su hijo vaya a ser asesinado por aquellos que sindica.&nbsp; A todas parece inverosímil que una mujer de las participantes, tuviera algo de qué preocuparse y de hecho, cuando es convocada a ofrecer una explicación, la mujer apela al rumor, a ese &ldquo;será por todo lo que se oye&rdquo;, como si a pesar de evidencias contundentes resultara imposible concebir que el hijo fuera a morir asesinado por las armas.&nbsp; Como si dos a&ntilde;os de edad, fueran protección, salvamento, de las muertes.<a title="" href="#_ftn21" name="_ftnref21">*</a></p>
	<p class="MsoBodyText3">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText3">Quizás el drama por la muerte del ni&ntilde;o aluda a un acontecimiento singular en la subjetividad de esta mujer, lo cierto es que podemos concluir que la guerra, inclusive, es capaz de realizar en lo concreto aquello que en tiempos de paz y quizás en tiempos de otro país, debiera corresponder a los trámites propios de aquella muerte a que todo sujeto asiste como condición para emerger en la subjetividad más allá de la dependencia de su madre.&nbsp; En tal sentido la guerra misma obtura una posibilidad de paso, de pasaje, en la dramática de alguien que, incapaz de nombrar lo temido, termina en la incredulidad por lo temible&hellip; y lo posible.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">El desmentimiento a la eficacia de los bárbaros</p>
	<p class="MsoNormal">Existen libretos en los cuales la eficacia de la barbarie es desmentida.&nbsp; Este, por ejemplo, del grupo que se denominó LAS ALEGRES:<br />&nbsp;</p>
	<table class="MsoNormalTable" cellspacing="0" cellpadding="0" border="1">
<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">&ldquo;Nos estamos ba&ntilde;ando en una quebrada.</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Llega Luz piedad y dice bayasen que los están buscando</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Se escondén en el monte.</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Llegan las personas que las están buscando.&nbsp;&nbsp; Y sacan a Isabel y le pegan un tiro</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Luego la entierran, llega margarita a resarle y se para Isabel y le dice no rese que no estoy muerta&rdquo;</p>
</td>
</tr>
</table>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Este se relaciona con otro, contado por otra so&ntilde;ante, en otra asamblea: es perseguida por alguien que la alcanza y cuando va a dispararle se cerciora de que el revólver no tiene balas, entonces ella le arrebata el revólver y saca unas balas de su líchigo, lo carga y dispara diciendo, yo sí tengo balas.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">La eficacia del bárbaro es desmentida, pues, por esos sue&ntilde;os.&nbsp; No solamente desmentida sino que en algunos de ellos el perseguidor termina siendo muerto por la víctima que de algún modo se salva y toma la ofensiva. </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Aquí el nombre propio es una interpretación del libreto: Luz piedad, este segundo nombre escrito con minúscula, como minúscula es la piedad de esas personas que llegan a matarlas.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">La muerte amenaza con llegar o llega a ocurrir, pero una acción determinada la impide o hace que la enterrada se levante.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p>Otra característica en este sue&ntilde;o, es el cambio en el género: son todas mujeres las que se están ba&ntilde;ando en la quebrada pero quien viene a prevenirlas contra quienes las están buscando les dice que se vayan <em>que los están buscando</em>.&nbsp; Luego, regreso al género femenino (<em>llegan las personas que las están buscando</em>).&nbsp; Aquí es evidente, también, un desplazamiento desde la primera persona del plural (nos) hacia la tercera persona del plural (los/las), apareciendo la primera en la acción lúdica y la segunda en la trágica.&nbsp; La muerte es negada: Isabel recibe un tiro pero no muere, son <em>ellas</em> las perseguidas, no <em>nosotras.</em></p>
	<p>Lo relatado, lo elegido para dramatizar, lo actuado</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Esta vez tomaré:</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">1)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las notas de la conformación de este grupo: MLR, YG y MD</p>
	<p class="MsoNormal">2)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los sue&ntilde;os relatados por cada una</p>
	<p class="MsoNormal">3)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La transcripción de sue&ntilde;os por parte de MD</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Las notas en lo que se refiere, en MLR, de la conformación de este grupo:</p>
	<p>El grupo siguiente inició con el sue&ntilde;o de MLU, cuatro se&ntilde;oras acuclilladas simulan que se están ba&ntilde;ando en el río.&nbsp; Otra llega y les dice: &ldquo;&iexcl;corran que las van a matar!&rdquo;.&nbsp; Al correr, cogen a una de ellas, la traen al centro del salón y la dejan acostada (el sue&ntilde;o de LPA)&nbsp; Estando la se&ntilde;ora acostada, llega MD a rezar, la se&ntilde;ora se levanta y le dice que no está muerta (sue&ntilde;o de MD).&nbsp; A las se&ntilde;oras les causa mucha risa actuar.&nbsp; El grupo se llama LAS ALEGRES, se sintieron bien, fue un poquito difícil, dicen.&nbsp; La mayoría de este grupo vive en la vereda Guadualejos.&nbsp; Se observó interés en la actividad, trabajo en grupo y esfuerzo en la representación de tres sue&ntilde;os seguidos.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Esta conformación es relatada, así, por YG:</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Grupo LAS ALEGRES (manifiestan que se llaman así porque se ríen mucho)</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Texto: &ldquo;Nos estamos ba&ntilde;ando en una quebrada.&nbsp; Llega LP y dice váyanse que los están buscando se esconden en el monte.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Llegan las personas que las están buscando.&nbsp; Y sacan a I. y le pegan un tiro.</p>
	<p class="MsoNormal">Luego la entierran, llega M. a rezarle y se para I. y le dice no rece que no estoy muerta&rdquo;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">La conformación es relatada, así, por MD:</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">&ldquo;El segundo grupo tienen por nombre &ldquo;LAS ALEGRES&rdquo;, porque se ríen mucho.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">&ldquo;Representan el ba&ntilde;o en la ca&ntilde;ada, matar a los hermanos y el hijo que no está muerto en el cementerio.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">&ldquo;Dicen sentirse bien, les causó mucha risa y les gustó el trabajo&rdquo;.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Ahora, tomados de los informes de MLR y de MD, los relatos de los sue&ntilde;os por cada una de las participantes en este grupo:</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">BS: &ldquo;so&ntilde;ó que en una mesa había un poco de carne, en el suelo el charco de sangre, el papá le insistía que cortara, pero ella no era capaz&hellip; explica que a los días le mataron un hermano de ella (no tomé nota de los detalles de este sue&ntilde;o)&rdquo;. (Transcripción de MLR)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;So&ntilde;é que en una mesa había carne y colgada había más, papá me decía que cogiera carne y yo le decía que no era capaz y él me ayudaba.&nbsp; Venía gente y le decían que nos iban a ayudar y mi papá no quería que nos ayudaran, luego me desperté&rdquo; (Transcripción de MD).</p>
	<p>MLL: &ldquo;sue&ntilde;o que me quedo dormida, voy por un camino y me resbalo.&nbsp; Sue&ntilde;o que estoy a pie limpio y no encuentro los zapatos.&nbsp; Sue&ntilde;o con mostruos, lucho con ellos y los mato.&nbsp; Verdad, casi cada dos días sue&ntilde;o con eso&rdquo;.&nbsp; Y.: &ldquo;&iquest;conoce el camino?&rdquo; R/no.&nbsp; Varias se&ntilde;oras se ríen, luevo viene un silencio&hellip; (Transcripción de MLR)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;Yo me he so&ntilde;ado que me resbalo.&nbsp; Yo me sue&ntilde;o que me tapo los pies y voy por un camino descalza.&nbsp; Sue&ntilde;o con monstruos, hasta que lucho con ellos y los mato&rdquo; (Transcripción de MD).</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">CR: &ldquo;yo siempre me sue&ntilde;o en Buenos Aires, como si yo viviera allá, con gente de allá o gente que conozco acá, pero allá&rdquo; (transcripción de MLR)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;Me sue&ntilde;o en un lugar, sitio de Buenos Aires, con personas de Buenos Aires, no logro identificar nada&rdquo; (transcripción de MD)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p>MD (otra MD distinta de la coterapeuta): &ldquo;hace días so&ntilde;é que estaba en el cementerio visitando la tumba de mi hijo, sentí que me tocaban (se&ntilde;ala el hombro), era él y me dijo que no estaba muerto.&nbsp; Me desperté.&nbsp; Sue&ntilde;o otros pero no recuerdo&rdquo;.(MLR)&ldquo;So&ntilde;é que estaba en un cementerio, visitando la tumba de mi hijo, y sentí a alguien detrás de mí y me tocaba el hombro, yo regresé a mirar asustada y era mi hijo y me decía que no estaba muerto&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LPA: &ldquo;me so&ntilde;é viendo un poco de hombres con camisa roja, decían vuélense que los van a matar.&nbsp; Iban para la casa, era como de balcón en tabla, subían por un alambrado.&nbsp; Ella a alguien le decía que se fuera&hellip;&rdquo; (MLR)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">IU: &ldquo;sentí que me pegaron un tiro y en esas me desperté&rdquo;&hellip;. Y: &ldquo;&iquest;y dónde estaba?&rdquo; R/ &ldquo;sentada, en el sue&ntilde;o&rdquo;.&nbsp; Y ella se ríe. (MLR)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo; A la madrugada sentí que me pegaron un tiro, oí el disparo y ahí me desperté.&nbsp; El sue&ntilde;o fue hace una semana&rdquo;. (MD)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MLU: &ldquo;anoche me so&ntilde;é un sue&ntilde;o muy cortico, estaba ba&ntilde;ando en una ca&ntilde;ada&rdquo;.&nbsp; Y.: &ldquo;&iquest;recuerda el sitio?&rdquo; R/ &ldquo;no recuerdo nada&rdquo;. Y.: &ldquo;&iquest;y en vestido de ba&ntilde;o o sin ropa?&rdquo; R/ &ldquo;con vestido de ba&ntilde;o&rdquo; (MLR)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;Me so&ntilde;é que me estaba ba&ntilde;ando en vestido de ba&ntilde;o, en una ca&ntilde;ada, de día, y no más y ahí me desperté.&nbsp; No me acuerdo dónde era.&rdquo; (MD)</p>
	<p>Transcribamos ahora el libreto escrito por este grupo:</p>
	<p>&nbsp;</p>
	<table class="MsoNormalTable" cellspacing="0" cellpadding="0" border="1">
<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">&ldquo;Nos estamos ba&ntilde;ando en una quebrada.</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Llega Luz piedad y dice bayasen que los están buscando</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Se escondén en el monte.</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Llegan las personas que las están buscando.&nbsp;&nbsp; Y sacan a Isabel y le pegan un tiro</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="674">
<p class="MsoNormal">Luego la entierran, llega margarita a resarle y se para Isabel y le dice no rese que no estoy muerta&rdquo;</p>
</td>
</tr>
</table>
	<p class="MsoNormal">En este caso, el grupo parece haber seguido la consigna de construir un libreto siguiendo el texto de varios sue&ntilde;os.&nbsp; Aparecen, identificados, los sue&ntilde;os de: MLU (transformado de primera persona del singular a la primera del plural), el de LPA (se elimina: hombres de camisa roja aparece LP cambiando el &ldquo;vuélense que los van a matar&rdquo; por el &ldquo;váyanse que los están buscando&rdquo;, manteniéndose inmodificable el género masculino) y tal vez el de IU (trasladando a la representación el hecho de que se trataba de un sue&ntilde;o y representando el despertar como un resucitar) o el de MD cuando el hijo muerto se aparece en el sue&ntilde;o diciéndole que no lo está.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">En este grupo es mucho más rica la transcripción por parte de las citadas.&nbsp; Pero igualmente es rica, por parte del grupo, la dejación a un lado de contenidos manifiestos expresados en los relatos iniciales.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">No obstante, el libreto construido hace referencia a lo acontecido, igual que en el caso anterior, esta vez resaltando el imposible de la aceptación de la muerte y la evidente realización alucinatoria el deseo manifiesto.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Aquí resalto un sue&ntilde;o que es dejado a un lado, el de BS:</p>
	<p>&ldquo;so&ntilde;ó que en una mesa había un poco de carne, en el suelo el charco de sangre, el papá le insistía que cortara, pero ella no era capaz&hellip; explica que a los días le mataron un hermano de ella (no tomé nota de los detalles de este sue&ntilde;o)&rdquo;. (Transcripción de MLR)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;So&ntilde;é que en una mesa había carne y colgada había más, papá me decía que cogiera carne y yo le decía que no era capaz y él me ayudaba.&nbsp; Venía gente y le decían que nos iban a ayudar y mi papá no quería que nos ayudaran, luego me desperté&rdquo; (Transcripción de MD).</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Lo resalto por dos razones: en primer lugar, porque la alusión al &ldquo;charco de sangre&rdquo; no puedo desligarla del ba&ntilde;o en la ca&ntilde;ada (la expresión &ldquo;ba&ntilde;ado en un charco de sangre&rdquo;&hellip;) y, en segundo lugar, porque entre las participantes, la idea de que so&ntilde;ar con sangre es pronóstico de muerte, tal como en su relato BS atestigua, la exclusión de este sue&ntilde;o en la dramatización y el privilegiar otro en el cual la muerte es negada y, por el contrario, transformada en resurrección (o en despertar), es una elección&nbsp; llevada a cabo este grupo.&nbsp; La so&ntilde;ante con el ba&ntilde;o (&ldquo;un sue&ntilde;o muy cortico&hellip;&rdquo;) es elegida como la actriz que representa el papel de&nbsp; muerto que no lo está (el hijo de MD).</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">El grupo, pues, elige proceder a realizar una sustitución en la cual la muerte es negada para dejar lugar &ndash;y en su lugar- a la imposibilidad de ella misma, a su negación, la resurrección.&nbsp; Lo que aventura BS, a manera de drama personal, el grupo lo transforma en lo contrario, dejando de lado el sue&ntilde;o de BS y procediendo a construir un libreto con el contenido de otros sue&ntilde;os que, aunque aluden a la muerte violenta, terminan con &ldquo;final feliz&rdquo;.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Matrimonio y mortaja:&nbsp; &iquest;del cielo bajan?</p>
	<p>El grupo LAS INDECISAS presenta este libreto:</p>
	<table class="MsoNormalTable" cellspacing="0" cellpadding="0" border="1">
<tr>
<td valign="top" width="390">
<p class="MsoNormal">&ldquo;Estamos de fiesta Diana se va a cazar de rojo</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="390">
<p class="MsoNormal">llega Do&ntilde;a Erminia de blanco</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="390">
<p class="MsoNormal">llegan los invitados </p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="390">
<p class="MsoNormal">y se ponen a bailar&rdquo;</p>
</td>
</tr>
</table>
	<p class="MsoNormal">El lapsus ortográfico se acentúa con el color del vestido.&nbsp; La frase expone la polisemia sin miramientos: se va a cazar de rojo puede querer decir que irá en una dirección o en otra.&nbsp; Se trata de un matrimonio, el silencio acerca de un hombre no deja de resonar con la condición de las so&ntilde;antes, cabezas de hogar. Pero son dos las mujeres, una de rojo la otra de blanco.&nbsp; En ninguna parte del sue&ntilde;o aparece que se vayan a casar entre ellas, pero siendo un matrimonio, en el lugar de un hombre aparece otra mujer.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">La fiesta &iquest;qué celebra?&nbsp; &iquest;A qué celebración han sido llamados los invitados que llegan y se ponen a bailar?&nbsp; La polisemia deja lugar a varias respuestas&hellip;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Resalta el nombre que a sí mismas se colocan como grupo: Las Indecisas.&nbsp; Tomarlo al pie de la letra y no por sus equivalencias, nos permite encontrar una continuidad entre la nominación y el libreto en el que el verbo cazar, queriendo decir una cosa, termina diciendo otra.&nbsp; Aunque tomarlo por sus equivalencias tampoco nos distanciaría mucho de este hallazgo, más bien nos obligaría a preguntarnos, nuevamente, porqué la cacería daría lugar al festejo, si es justamente de una especie de cacería&nbsp; (la propia de la barbarie y la ferocidad de guerreros impiadosos). </p>
	<p class="MsoNormal">Lo relatado, lo escrito y lo dramatizado</p>
	<p class="MsoNormal">Este grupo decide actuar después de evidenciar una gran resistencia.&nbsp; El nombre que eligen es elocuente al respecto y la conclusión a la que llegan, después de realizar su acto, también. </p>
	<p>Igualmente:</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">1)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Relatos de MLR, MD y YG</p>
	<p class="MsoNormal">2)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Transcripción de cada uno de los sue&ntilde;os</p>
	<p class="MsoNormal">3)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Relatos de los sue&ntilde;os en MD </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Como da cuenta del trabajo de este grupo:</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MLR: El último grupo se demora en salir, no deciden como empezar, se ríen&hellip; DB&nbsp; dirige el grupo, las acomoda por parejas, sientan a un ni&ntilde;o en un asiento (&ldquo;él es el radio&rdquo;, explica), tratan de prender el radio pero no les funciona bien (el ni&ntilde;o no canta), las se&ntilde;oras se supone que bailan&hellip; representaron el sue&ntilde;o de DB, del matrimonio.&nbsp; Y&hellip; pregunta cómo se llama el grupo y AB responde: LAS INDECISAS&hellip; se sintieron mal&hellip; &ldquo;más de media hora para sacar esa bobada&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">YG: &ldquo;LAS INDECISAS (manifiestan que le dan este nombre al grupo por la dificultad que tienen para llegar a acuerdos) TEXTO: &lsquo;Estamos de fiesta D se va a casar de rojo llega do&ntilde;a E de blanco llegan los invitados y se ponen a bailar&rsquo;&rdquo;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MD: &ldquo;El tercer grupo se llaman &ldquo;LAS INDECISAS&rdquo;, porque no se pusieron de acuerdo en nada, se sintieron mal, todo les pareció maluco y decen que todo les salió mal&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Transcripción de cada uno de los sue&ntilde;os</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">LMR: &ldquo;anoche me so&ntilde;é contándole a mi esposo&hellip;&rdquo; (no escuché)&hellip; aclara&hellip;&nbsp; &ldquo;él está muerto, estaba contándole todo, primera vez que me pasa, me pasó anoche, contándole de los hijos, muchas cosas&hellip; de la impresión que tuve me desperté&rdquo;. Observo que se agita y gime. (MLR)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;Anoche me so&ntilde;é que el esposo de una persona que se fue hace días, y llegó contándome lo que ha pasado.&nbsp; Fue un sue&ntilde;o largo&rdquo; (MD)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">DB: &ldquo;A mi me pasa al contrario, cuando me sue&ntilde;o con matrimonio&rdquo;.&nbsp; So&ntilde;ó viendo uno de vestido rojo, otro de vestido blanco, en una fiesta.&nbsp; &ldquo;A los días me fui para Palmira y una amiga me dijo que habían matado a mi exnovio&rdquo;.&nbsp; Se ríe, comenta que los sue&ntilde;os se le olvidan. (MLR)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;Me so&ntilde;é en un matrimonio, yo estaba de rojo y la otra de blanco, yo no se por qué.&nbsp; Cada vez que sue&ntilde;o con matrimonio es porque alguien se va a morir.&nbsp; Yo me fui para Palmira, y cuando llegué me dijeron que el novio de una amiga lo mataron&rdquo;: (MD)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">AB: &ldquo;yo siempre he so&ntilde;ado que mi papá se muere, me lo llevan en un ataúd, me lo dejan en la carretera y yo salgo.&nbsp; Y&hellip; pregunta en qué sitio sucede el sue&ntilde;o.&nbsp; R/ &ldquo;En Tuluá, en la vereda donde vivo&rdquo;. (MLR)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;Siempre he so&ntilde;ado que me llevan a mi papá muerto, en un ataúd y lo dejan a mitad de carretera y solo yo lo recojo&rdquo; (MD)</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MHB: es la se&ntilde;ora de mayor edad en el grupo) cuenta que so&ntilde;ó&nbsp; viajando en un avión, que sus hijas la llevaban a Santa Marta, no aterrizaba, se despertó.&nbsp; También sue&ntilde;a con el hijo casi todas las noches paseando. (MLR)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Trascribiré ahora el libreto escrito por el grupo:</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<table class="MsoNormalTable" cellspacing="0" cellpadding="0" border="1">
<tr>
<td valign="top" width="390">
<p class="MsoNormal">&ldquo;Estamos de fiesta Diana se va a cazar de rojo</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="390">
<p class="MsoNormal">llega Do&ntilde;a Erminia de blanco</p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="390">
<p class="MsoNormal">llegan los invitados </p>
</td>
</tr>
	<tr>
<td valign="top" width="390">
<p class="MsoNormal">y se ponen a bailar&rdquo;</p>
</td>
</tr>
</table>
	<p class="MsoBodyText">Nótese en este caso que este grupo, que dice de sí la indecisión, es el que revela la condensación entre el matrimonio y la muerte a través del equívoco de la ortografía en la&nbsp; escritura.&nbsp; El hijo muerto (con quien sue&ntilde;a pasear), el esposo muerto (con quien sue&ntilde;a hablar), el novio de la amiga muerto (anunciado por el sue&ntilde;o con matrimonio),lo cierto es que las transcripciones se ponen de acuerdo, por lo menos en dos casos, en escuchar dos cosas bien diferentes: el propio esposo, el propio novio escuchados por una, son el esposo de otra, el novio e una amiga, escuchados por la otra.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Parece como si las dificultades se hubieran acumulado hasta la actuación de este grupo y que toda defensa &ldquo;acordada&rdquo; fracasara esta vez rompiendo un acuerdo tácito entre quienes tomaron nota de lo escuchado, para dejar en evidencia la situación de este grupo ante la muerte.&nbsp; Lo elegido alude al baile, a la fiesta, a la celebración posterior a un ritual entre dos personas del mismo género (el relato de la so&ntilde;ante no deja lugar a dudas por lo menos en una de las transcripciones); ella misma da cuenta de su asombro con el contenido de su sue&ntilde;o.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Las dificultades evidentes por parte de este grupo para dar trámite en la preparación de la actuación y en la actuación misma: pero sus dificultades hay que tomarlas como parte de la actuación.&nbsp; Así, la escena del ni&ntilde;o-radio que no funciona, en tanto que se apela a él para animar la fiesta, subraya el hecho de que, por supuesto, esta actuación no alude a fiesta alguna.&nbsp; Todo lo contrario, los sue&ntilde;os que son dejados a un lado, hablan del contenido que fue tan difícil sustituír.&nbsp; Como si con este grupo la resistencia de los dos primeros no pudiera haberse mantenido más y fuera, justamente a este grupo, al que le correspondiera dar testimonio de la imposibilidad de conseguir borrar con un festejo la tragedia de la muerte.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Llamativamente algunos sue&ntilde;os fueron dejados a un lado y lo mismo algunas participantes que no son referidas como tales en el momento de la actuación.&nbsp; Citémoslos, tomándolos de las transcripciones de MLR y de MD:</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">1) El sue&ntilde;o inicial de los relatados:</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Una se&ntilde;ora cuenta que iba manejando un carro&hellip;. se despertó.&nbsp; Y le pregunta: &iquest;Cuál es su nombre?.&nbsp; Ella se dirige a la profesora y le pregunta: &iquest;Cómo es que me llamo?.&nbsp; Le responde: Rosalba, Rosalía, Rosamelia&hellip; Y, entonces, le dice: Le gusta que la llamen como quieran?&nbsp; Ella con sus gestos dio a entender que sí.&nbsp; Y nuevamente le pregunta: &iquest;Cuál es su apellido?&nbsp; Ella dice: No, es muy&hellip; (no entendí, como si no le agradara).&nbsp; Más tarde me di cuenta que la se&ntilde;ora sufre una especie de anomia, debido a su desarraigo familiar y social desde temprana edad. (MLR)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;Yo iba en un carro, no llegué al sitio donde iba, el carro paró y ahí me desperté&rdquo;.&nbsp; Se le preguntó el nombre, hizo el ademán de no acordarse y efectivamente ella preguntó a otra persona cómo se llamaba, su apellido no sabía, después dijo que no lo hacía por ser tras mano, no lo quiso decir. (MD)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">2) Otros más:</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;MCD: &ldquo;Me so&ntilde;é que mi papá llegaba a la casa, yo le preguntaba por mi mamá, porque quedaba sola en la casa y estaba enferma y moría y mi papá no me lo decía&rdquo;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">MDM: &ldquo;Me so&ntilde;é con alguien muy especial, mi sobrina, muerta, llena de flores, hace nueve a&ntilde;os, yo no creía que estaba muerta.&nbsp; Hace siete a&ntilde;os se mató un casi hijo mío&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">MLU: &ldquo;Me so&ntilde;é que despertaban para ir a hacer el almuerzo para los trabajadores y yo no podía prender el fogón&rdquo;.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">BB (otro sue&ntilde;o): &ldquo;So&ntilde;é con un primo que está muerto, que se llevaba a mis tres hijos y al entrar no nos saludaba a mi hermano y a mi por ser pecadores.&nbsp; Me produce miedo&rdquo;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Todos los inmediatamente anteriores son tomados de las notas de MD.&nbsp; Estas notas contienen el relato de lo sucedido con la se&ntilde;ora que no pudo mantenerse en la reunión y que salió intempestivamente de la misma.&nbsp; Recordaré el suceso, primero, tal como lo informa MLR y luego MD:</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;depende del sue&ntilde;o, en mi caso, que sue&ntilde;o con mi hijo, me asusto&rdquo; (ella sue&ntilde;a que le matan al hijo).&nbsp; MLL le pregunta: &ldquo;&iquest;Cuántos a&ntilde;os tiene su hijo?&rdquo; R/ &ldquo;dos&rdquo;.&nbsp; MLL relata un sue&ntilde;o en el que ve a los paramilitares y se esconde debajo de las cobijas&hellip; cuando le preguntan qué siente dice que tristeza y ganas de llorar.&nbsp; Se ve agitada, llorosa y se retira del saló.&nbsp; M&hellip; sale a brindarle apoyo. (MLR)</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;Sue&ntilde;o con paramilitares, ellos me vienen a coger, yo me tapo con muchos colchones y cobijas, y me quedo quieta, pero sacan a mis hermanos y los matan en el patio.&nbsp; Me da mucha tristeza.&nbsp; Me siento muy mal.&nbsp; Llora y sale del salón.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;Salgo detrás de ella y la encuentro llorando en el corredor, me acerco y me dice que todo lo que está pasando es muy difícil, refiriéndose al desplazamiento y al temor de que pueda pasarle algo malo a ella, a sus hijos o a sus hermanos.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;Habla de sus sentimientos de temor y de dolor, y dice que aunque no los ha visto ni les han dicho nada, siente mucho miedo.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;&rsquo;Ellos son muy malos, no les importa nada y nosotros ya no sabemos qué hacer&rsquo;, dice</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&ldquo;Poco a poco se calma, mientras el resto de se&ntilde;oras sale a tomar el refrigerio y a preparar la dramatización de sus sue&ntilde;os se integra de nuevo a la actividad&rdquo; (MD).</p>
	<p>Como se puede observar, pues, la salida del grupo da posibilidades a esta mujer de expresar todo su miedo a lo que vaya a suceder con ella y con los suyos.&nbsp; Es la misma que suscitó la risa en las demás cuando reveló la edad de su hijo.&nbsp; Risa, sí, pero también una escena: la del ni&ntilde;o-radio, elocuente en su mutismo y en su decisión de sobrevivir al negarse a cantar.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<div><hr width="33%" size="1" />
<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref1" name="_ftn1">1</a> Danish Red Cross, Psychological First Aid and Human Support, Federation Reference Center, 1997.</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref2" name="_ftn2"><span class="MsoFootnoteReference">1</span></a> María Laura Frucella, En Busca de las Huellas Colectivas.&nbsp; Una experiencia singular. &nbsp;Revista Acheronta No. 12, enero de 2001.&nbsp; http//www.acheronta.org/12</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref3" name="_ftn3"><span class="MsoFootnoteReference">2</span></a> Ojalá antes de las ocho de la ma&ntilde;ana según las mujeres de Buga, para quienes si se cuenta antes de dicha hora el pronóstico negativo de un sue&ntilde;o no se cumplirá&hellip;</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoBodyText2"><a title="" href="#_ftnref4" name="_ftn4">*</a> Pero nada de esto será posible si al lado de gestiones promotoras de la constitución de tejidos sociales acordes con el propósito de realizar la propia recuperación emocional y social, el Estado no establece de una vez por todas una política institucional acorde con las circunstancias tanto de coyuntura como de estructura.&nbsp; De coyuntura, ofreciendo alternativas temporales de solución a <a href="mailto:l@s">l@s</a> <a href="mailto:desplazad@s">desplazad@s</a>, por ejemplo, mediante el establecimiento de albergues específicamente destinados a atender la población infantil y juvenil, dejando a padres y madres en condiciones de gestionar su recuperación menos atenidos a tener simultáneamente que proteger a sus <a href="mailto:hij@s">hij@s</a> y sortear la búsqueda de soluciones al apremio de la vida.&nbsp; De estructura, mediante el uso de las instancias de autoridad necesarias para acompa&ntilde;ar protegiendo la vida de <a href="mailto:l@s">l@s</a> <a href="mailto:desterrad@s">desterrad@s</a> en la recuperación de aquello que han perdido.</p>
	<p class="MsoFootnoteText">&nbsp;</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref5" name="_ftn5"><span class="MsoFootnoteReference">3</span></a> Varios, Los sue&ntilde;os y las sociedades humanas, Coloquio de Royaumont, Traducción de Luis Echávarri, Ed. Sudamericana, Bs. As. 1964</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref6" name="_ftn6"><span class="MsoFootnoteReference">4</span></a> Ibidem pág. 33</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref7" name="_ftn7"><span class="MsoFootnoteReference">5</span></a> Ibid.&nbsp; Pág. 41</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref8" name="_ftn8"><span class="MsoFootnoteReference">6</span></a> Ibid&nbsp; pp. 47-48</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref9" name="_ftn9">*</a> Síntoma referenciado como presente en el diagnóstico Trastorno por Estrés Postraumático &ndash;TEPT- en el DSM-IV.</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref10" name="_ftn10"><span class="MsoFootnoteReference">7</span></a> Pascal Vernus, &ldquo;Escritura del sue&ntilde;o y escritura jeroglífica&rdquo;, La instancia de la Letra, Littoral 5, Córdoba, 1988. </p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref11" name="_ftn11"><span class="MsoFootnoteReference">8</span></a> S. Freud, &ldquo;Conferencias de Introducción al Psicoanálisis&rdquo;, citado por Mayete Viltard, &ldquo;El trazo de la letra en las figuras del sue&ntilde;o&rdquo;, la instancia de la letra, Littoral&nbsp; 5, Córdoba, 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp; </p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref12" name="_ftn12"><span class="MsoFootnoteReference">9</span></a> Cómo olvidar aquí, en este punto, a Hanna Arednt (Cfr: Hanna Arendt, Los orígenes del totalitarismo. T.2, Alianza Editorial, Madrid, 1982): &ldquo;La privación fundamental de los derechos humanos se manifiesta primero y sobre todo en la privación de un lugar en el mundo que haga significativas a las opiniones y efectivas a las acciones.&nbsp; Algo mucho más fundamental que la libertad y la justicia, que son derechos de los ciudadanos, se halla en juego cuando la pertenencia a la comunidad en la que uno ha nacido ya no es algo corriente, y la no pertenencia deja de ser una cuestión voluntaria&hellip;&rdquo; (p. 365)</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref13" name="_ftn13"><span class="MsoFootnoteReference">10</span></a> Martha Nubia Bello, &ldquo;IDENTIDAD, DIGNIDAD Y DESPLAZAMIENTO FORZADO.&nbsp; Repercusiones sobre el bienestar emocional&rdquo;.&nbsp; En; Salud y Desplazamiento&nbsp; OPS</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref14" name="_ftn14">*</a> No podemos ignorar que, a la vez, población amenazada que se refugia como grupo en un solo y único lugar de vivienda y de convivencia, queda presa en la contradicción que se configura entre refugio y vulnerabilidad.&nbsp; <a href="mailto:L@s">L@s</a> <a href="mailto:desplazad@s">desplazad@s</a> que han logrado refugiarse, en dispersión, hacen del encuentro propiciatorio de tareas de apoyo, asunto ocasional y por tanto su seguridad es relativamente tanto más predecible que cuando el hecho de refugiarse en un solo lugar termina por constituirse en factor de mayor vulnerabilidad a la repetición de los ataques</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref15" name="_ftn15">*</a> Confundir el agradecimiento del otro con la exigencia a la sumisión y a que admita de quienes le ayudan inicialmente toda clase de silencios administrativos posteriores, es una manera de colocar como defecto del otro, lo que no es más que expansión de un yo ideal propio confundido con una omnipotencia que en esta guerra sería mascarada, simulacro o carnaval si de la misma no se derivaran acciones deliberadas de acogotamiento del vencido y de una segunda expulsión del que ya ha sido expulsado.&nbsp; Nos anteceden a&ntilde;os de historia en que las volquetas de las alcaldías municipales se empleaban para &ldquo;trastear&rdquo; de noche a locos y a locas que &ldquo;afeaban&rdquo; los municipios, preludio de momentos posteriores en los que ciertos personajes ejercitaban&nbsp; sádicamente su puntería mediante la realización de las llamadas acciones de &ldquo;limpieza&rdquo; social.&nbsp; </p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref16" name="_ftn16">*</a> Espero la condescendencia con este &ldquo;tal cual&rdquo;&hellip;</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref17" name="_ftn17">*</a> En informes posteriores Luci se quejará, precisamente, de ser objeto de crítica y de maledicencia constante por parte de sus compa&ntilde;eras desplazadas&hellip;</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref18" name="_ftn18">*</a> Ir al relato de la sesión, transcrito más atrás, por MLR</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref19" name="_ftn19">*</a> Cuando escribo esto, quiere decir que en ninguno de los informes, no solamente en el de MLR, no aparecen transcritos relatos de sue&ntilde;os.</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref20" name="_ftn20">*</a> En las notas de LO, es el padre quien muere después de haber so&ntilde;ado con carne&hellip;</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref21" name="_ftn21">*</a> De hecho, ocho días después de realizada esta actividad, en otra población cercana en la misma cordillera Central, en un atentado ejecutado contra un desplazados, resultó gravemente herida una ni&ntilde;a de 4 a&ntilde;os&hellip;</p>
</div>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/6/feed/</wfw:commentRss>
	</item>
		<item>
		<title>MANO A MANO. Vol. I. Número 3.</title>
		<link>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/mano-a-mano-vol-i-numero-3/</link>
		<comments>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/mano-a-mano-vol-i-numero-3/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 05 Mar 2006 04:39:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>boterotoro</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
		<guid>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/mano-a-mano-vol-i-numero-3/</guid>
		<description><![CDATA[	
PRESENTACIÓN DE ESTE NÚMERO
	Continuando con el trabajo de reflexión psicoanalítica acerca de la guerra hemos incorporado en este número, dos de las tres ponencias presentadas en el Simposio El Psicoanálisis y el Malestar en la Cultura que hizo parte del XLII Congreso Nacional de Psiquiatría realizado en la ciudad de Cali en octubre de 2003.
	Debe [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<div>
<p>PRESENTACIÓN DE ESTE NÚMERO</p>
	<p>Continuando con el trabajo de reflexión psicoanalítica acerca de la guerra hemos incorporado en este número, dos de las tres ponencias presentadas en el Simposio El Psicoanálisis y el Malestar en la Cultura que hizo parte del XLII Congreso Nacional de Psiquiatría realizado en la ciudad de Cali en octubre de 2003.</p>
	<p class="MsoNormal">Debe aclararse que las dos ponencias fueron escritas y presentadas en público días antes de asistir al fracaso de la convocatoria al Referendo y el triunfo electoral, en algunas regiones, de&nbsp; candidatos opositores al gobierno.&nbsp; No obstante, lo ocurrido no constituye contradicción alguna con los análisis realizados toda vez que los mismos intentan ir más allá de la simple coyuntura aunque en algunos de sus apartes deban hacer referencia a elementos de tal característica. </p>
	<p class="MsoNormal">Lo sucedido no hace más que confirmar la complejidad de que goza la realidad colombiana, lo que reclama del pensamiento la rigurosidad más decidida que nunca y al margen de las siempre excesivas simplificaciones con las que se tiende a mantener la intensidad del conflicto extendiendo el campo de batalla a la polémica entre intelectuales.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">No sobra advertir el asombro que suscita el hecho de que en contraste con los resultados electorales haya quien insista en derivar la legitimidad de una política gubernamental de una supuesta popularidad atribuible a encuestas y encuestadores que encontraron en el resultado electoral mismo la mejor demostración de sus límites cuando no la evidencia de sus falacias. &nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">El sábado 25 de octubre de 2003 el unanimismo descubrió asombrado una brecha entre su imaginario y la realidad de las urnas; el 25 su asombro creció: conoció una parte del porqué.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Pensar con el deseo describe algo más que la supervivencia de un procedimiento imaginario infantil: es costoso, incluso si los actos que se llevan a cabo para que la realidad se parezca a lo imaginado se presenten como destinados a introducir racionalidad en el gasto público.&nbsp; Por eso hay quien afirma que lo del referendo fue un simple <em>metida de plata</em>, un despilfarro injustificable.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Más allá de los vaticinios orquestados (costos que deben sumarse a los del despilfarro oficial), la realidad tuvo más contundencia que la esperada inclusive por los mismos opositores al Referendo.&nbsp; Se trata de una realidad huérfana de predictores, confirmatoria del predominio de su asalvajamiento y de su complejidad.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Una realidad que exige más que siempre declararnos instalados en <em>saber que no sabemos</em>, instalación necesaria para construir un saber. </p>
	<p class="MsoNormal">Una realidad sobre la cual nadie puede postularse como padre único de la misma, a no ser que desee escamotear el lugar que es propio de todo padre, el de la mortalidad. Mortalidad que denuncia al vengador del lado de la idiotez más que de patriotismo alguno.</p>
</div>
<br />
<div class="Section3">
<p class="MsoNormal">EL MALESTAR COLOMBIANO EN LA CULTURA</p>
	<p class="MsoNormal">Por Oscar Espinosa Restrepo</p>
	<p class="MsoNormal">Médico Psicoanalista</p>
	<p class="MsoNormal">PREFACIO </p>
	<p class="MsoTitle">Después de haber escrito mi ponencia sobre El Malestar Colombiano en la Cultura apareció en la revista NUMERO (38) un extraordinario ensayo tituladoLo Sagrado y la Violencia Raíces de la Violencia Actual en Colombia del filósofo colombiano residente en Suecia Camilo García. </p>
	<p class="MsoNormal">Comienza citando un discurso de Laureano Gómez en el senado pronunciado en contra de la posible reelección del hombre que había realizado reformas modernizadoras: &ldquo;Me permito para que quede bien expresado en la mente colombiana y para que contribuya a la formación de esa conciencia que ahora estoy formado: hay cosas que el se&ntilde;or López atropelló, desconoció y ultrajó; cosas que son sagradas para la inmensa mayoría del país&rdquo;. &hellip;&rdquo;si vuelve a la primera magistratura continuará oprimiendo, destruyendo y aniquilando esas mismas COSAS SAGRADAS, es decir nos declara la guerra. Y nosotros no podemos menos, en cumplimiento de un deber elemental, que aceptar esa declaración y tenemos que prepararnos para la guerra no SOLO COMO UNA COSA LÍCITA SINO COMO UNA NECESIDAD DEL MOMENTO.&rdquo;&nbsp; Más adelante y basándose en la autoridad del conocido teólogo Padre Mariana&nbsp; afirma que &ldquo;Si el rey (entiéndase el gobierno liberal modernizador) atropella al reino, oíganlo bien honorables senadores, si el rey atropella el reino, entrega al robo las fortunas públicas y privadas y desprecia&hellip;.la sacrosanta religión, si su arrogancia, su impiedad llegasen hasta insultar la divinidad misma, entonces&rdquo;&hellip;se debe terminar&hellip;&rdquo;haciéndole la guerra&hellip;.declararlo enemigo público, darle muerte.&rdquo;</p>
	<p class="MsoNormal">Lo que quiero subrayar con esta especie de preámbulo que me llegó después de escrita mi ponencia es sobretodo La profunda contradicción&nbsp; &nbsp;subyacente entre la defensa de la sagrada divinidad misma y la sacrosanta propiedad privada. Voy a demostrar enseguida que el verdadero defensor de la fe, el caballero de la fe de Kierkegaard, Abraham, por el contrario estuvo dispuesto a sacrificar la propiedad más preciada: la vida de su hijo para afirmar su pertenencia absoluta a la divinidad. Quiero que tengáis presente esa contradicción como fundamento de las consideraciones que presento sobre el malestar cultural colombiano.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal"><img title="" height="156" alt="" src="http://boterotoro.blogsome.com/images/quijoteleyendo.png" width="270" border="0" /></p>
	<p class="MsoNormal">DON QUIJOTE LEYENDO.&nbsp; Ilustración de Gustavo Doré </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">PONENCIA</p>
	<p class="MsoNormal">Lo psíquico es el lugar de donde nada puede desaparecer jamás. Por lo tanto, si la cultura es una de las formas de existencia de lo psíquico todo lo que en ella se conserva puede resurgir, desde un pasado aparentemente olvidado, en un&nbsp; presente que, por su configuración, lo atrae. La vivencia más frecuente del resurgimiento es el malestar indefinido con lo que está sucediendo en la actualidad. Contra dicho malestar se erigen toda clase de defensas que en vez de aliviarlo suelen agravarlo.</p>
	<p class="MsoBodyText">Este fenómeno está en la raíz de lo que se ha dado en denominar &ldquo;pesimismo freudiano&rdquo;; la verdad es que el pretendido pesimismo no radica tanto en el descubrimiento de un &ldquo;malestar en la cultura&rdquo; sino en el descubrimiento de que el hombre necesita un remedio para dicho malestar. Tal demanda de remedio alimenta la exigencia de encontrar una finalidad trascendente para la vida y eso inevitablemente enemista al hombre con la verdad, alimenta la ideología de un sujeto libre y autónomo que, sin embargo, al ignorar las causas que lo mueven a actuar pierde toda posibilidad de modificarlas y modificarse.</p>
	<p class="MsoBodyText">Pero la necesidad de un fin trascendente para la vida puede tener una consecuencia peor a escala de lo social cultural. Porque no hay fin trascendente para la vida que no se funde en una metafísica y en la fe en Dios como principio absoluto; no cualquier fe, es necesaria una fe como la de Abraham, justamente llamado por Kierkegaard (<em>Temor y Temblor)</em> &ldquo;el caballero de la fe&rdquo;; porque Abraham antepone su amor y su obediencia a Dios a todo amor y a todo deber, vale decir antepone el principio de lo absoluto a todo principio estético o ético. Si Agamenón, como héroe trágico, renuncia a sí mismo para expresar lo general, entregando su hija Ifigenia al sacrificio para que cesen los sufrimientos que impuso Artemisa a los aqueos, que él comanda, Abraham, como caballero de la fe,&nbsp; renuncia a lo general, que prohibe el asesinato del hijo, para convertirse en ese Individuo absoluto, sólo obediente a Dios, Individuo que debería reproducirse en adelante en todo sujeto realmente creyente. Si la fe se debilita Dios muere, al menos como principio absoluto rector de la vida. Y si Dios muere, &ldquo;todo está permitido&rdquo;; es lo que Dostoyevsky, pensador religioso por excelencia,&nbsp; hace exclamar a Ivan Karamazov, designando en esa exclamación el origen del nihilismo. </p>
	<p class="MsoBodyText">El nihilismo, en tanto que&nbsp; principio filosófico y político, surge en la Rusia zarista del siglo XIX como resultado del choque entre la ciencia occidental, que deja a un lado a Dios para enfrentarse a la naturaleza y a la materia, convertidas en el único dios posible, nos ense&ntilde;a G&uuml;nther Anders a quien sigo en estas consideraciones (<em>De la Bombe et de notre aveuglement face a l&rsquo;apocalipse </em>1995 pp 96-106).&nbsp; Si la naturaleza se convierte en el Uno Absoluto, origen de si misma, entonces podría no haber sido, no tendría necesidad de ser, no tendría otro fin que la nada, y, &iquest;por qué no? podríamos anticipar esa nada, aniquilar lo existente, porque lo existente es pura naturaleza indiferenciada y amoral como serían nuestros actos en la ausencia de la ley divina: indiferenciados y amorales. Este monismo trágico,&nbsp; según Anders, en Rusia no produjo sino el deseo intelectual de aniquilación, y de paso algunas acciones terroristas limitadas, también analizadas por Dostoyevsky en la novela <em>Los Endemoniados. </em>En Alemania Hitler convirtió el nihilismo en proyecto político, con una variante: el Todo Uno se metamorfoseó en partido único que, due&ntilde;o del poder, se propuso aniquilar todo lo que se le opusiera o se diferenciase, por supuesto con la ayuda de la industria alemana que también quería ser única en el mundo. </p>
	<p class="MsoBodyText">Hoy el nihilismo está representado, en el mundo, por la potencialidad nuclear de aniquilar todo lo que existe; los que detentan el control, casi simbólico, sobre esa fuerza indiferenciadora (&ldquo;todo lo que existe puede ser irradiado y dejar de ser&rdquo;, Anders) son, al manejar ese poder, nihilistas de hecho y, sin saberlo, culpables anticipados del apocalipsis posible. </p>
	<p class="MsoBodyText">Si desde esta perspectiva tratamos de pensar qué sucede en Colombia es inevitable recurrir a la historia para hacer evitable el olvido. En la década de los a&ntilde;os treinta del siglo XX, hay un intento, consolidado en las reformas constitucionales de 1936, de inscribir el país en la modernidad jurídica, industrial, laboral, sindical. educativa y científica; entonces emerge, como en Rusia del Siglo XIX, el nihilismo latente (es lo que al tratar de olvidar o reprimir, en sentido freudiano, retorna como un aparecido en nuestro propio malestar cultural); el fenómeno se dio primero en cabeza de intelectuales y políticos, representantes de la estructura latifundista que había dominado la economía, y por lo tanto toda la cultura, desde el comienzo mismo de una república que ideológicamente quería mantenerse dentro de los límites de la herencia colonial espa&ntilde;ola; dichos políticos clamaban por una reacción contra lo que consideraban la aniquilación de la fe cristiana por el ateísmo importado; pero la fe de estos &ldquo;caballeros&rdquo; no era la misma del &ldquo;caballero de la fe&rdquo; porque no era propiamente la muerte de Dios lo que querían impedir, sino la muerte de sus intereses particulares y generales de clase, que es lo contrario de lo que Abraham proponía como pertenencia absoluta a Dios; lo podemos decir, con palabras de Kierkegaard destinadas a la Europa de su tiempo: se trataba de &ldquo;una monstruosa ilusión llamada cristianismo&rdquo;. También los mencionados &ldquo;cruzados&rdquo; contra el &ldquo;ateísmo&rdquo; modernizador introdujeron una especie de variante hitleriana del nihilismo, porque&nbsp; si éste, expresado por Ivan Karamazov decía que si Dios, principio absoluto, no existe, todo está permitido, aquí lo que en esencia se afirmaba es que si el dios de los intereses creados quedaba amenazado de inexistencia, todo estaba permitido contra sus enemigos; así hizo erupción la denominada, con mayúscula, Violencia colombiana. Los &ldquo;caballeros&rdquo; o &ldquo;cruzados&rdquo; cambian, o se suceden unos a otros desde los a&ntilde;os cuarenta del siglo pasado hasta el 2003 del presente; cambian incluso de partido o de denominación de partido; lo que se hacía en nombre de un partido se hace en nombre de otro que en el fondo es el mismo partido, y el resultado ha sido el mismo que se buscaba desde el principio: eliminar todo vestigio de revolución francesa, en la denominada por Alfonso López Pumarejo Revolución en Marcha liberal, vale decir eliminar educación pública, salud pública y obras públicas; toda la estrategia que terminaría dando ese resultado se inició&nbsp; con el ataque contra la &ldquo;ley de tierras&rdquo;, del a&ntilde;o 1936 (que trataba&nbsp; de proteger a los campesinos pobres, aparceros o colonos) y culminaría con el proceso de progresivo desmantelamiento de&nbsp; casi todos los derechos laborales y conquistas sociales.&nbsp; Desde un principio, en realidad, se trataba de eliminar todo vestigio de legislación que perjudicara los intereses creados y, si fuera necesario, eliminar todo lo que se opusiera a ello. Pero los enemigos a eliminar también han ido cambiando: si al comienzo eran, principalmente, los campesinos pobres y posibles electores del partido considerado enemigo, con el curso de los a&ntilde;os se han ido agregando, dirigentes indígenas e indios rasos, sindicalistas, periodistas, maestros, profesores, estudiantes contestatarios, dirigentes políticos incómodos, lideres comunitarios, hasta simples tenderos y humoristas, en una palabra, todos los que puedan llegar a significar algún tipo de organización amplia y opuesta a los intereses defendidos.</p>
	<p class="MsoBodyText">El malestar no podía dejar de crecer&nbsp; ante una cultura que exigía no solo, como lo plantea Freud, renuncia parcial a lo instintivo, sino renuncia total al pensamiento propio, a la disidencia o a la diferencia, que, como lo se&ntilde;alaba también Freud de la diferencia femenina, ponen en peligro &ldquo;el trono y el altar&rdquo;; en nuestro caso la metáfora designa el poder económico, político, ideológico e informativo; porque&nbsp; sabemos que el &ldquo;trono&rdquo; es el del poder in abstracto y el&nbsp; &ldquo;altar&rdquo;&nbsp; es el de una religión casada con el poder. </p>
	<p class="MsoBodyText">Si se defiende el fin trascendente de la vida, no mediante una entrega a lo absoluto, siempre individual así se repita indefinidamente en lo colectivo, para acceder al estadio religioso de la existencia, según Kierkegaard (<em>Estadios en el camino de la vida, 1845)</em>, sino mediante una falsificación teológico-política, rayana en el fanatismo, la defensa contra el malestar cultural, de ahí derivado, puede llegar a tomar la dimensión de la guerra. Es lo que ha pasado en Colombia. </p>
	<p class="MsoBodyText">Nacen y se multiplican las guerras y también se transforman unas en otras, porque toda guerra es consecuencia de otra guerra. Así los que ayer se constituyeron en defensores armados de la agresión armada de los &ldquo;caballeros&rdquo; contra los campesinos pobres, colonos e indígenas, se convierten, como suele suceder con todo defensor armado, en relativamente pocos a&ntilde;os, en atropelladores y depredadores de sus &ldquo;defendidos&rdquo;; entonces los &ldquo;caballeros&rdquo;, no de la fe sino de la tierra, arman otros campesinos pobres para que le hagan la guerra a esos nuevos se&ntilde;ores de la guerra, con la ganancia secundaria (o &iquest;primaria?) de que los nuevos defensores les conquistan nuevas tierras, las cuales una vez deshabitadas de los incómodos habitantes, que hoy denominamos &ldquo;desplazados&rdquo;, se limpian también de bosques y se pueblan de ganaderías y caballerías. En verdad esta ganancia se ha dado desde la primera guerra y por centenares de miles de hectáreas. </p>
	<p class="MsoBodyText">Con este clima tan favorable el malestar y el &ldquo;remedio&rdquo; se transformaron en una guerra a muerte generalizada: todo lo que sea &ldquo;el otro&rdquo; debe morir o desaparecer o, lo que es casi lo mismo, convertirse al mismo credo. El malestar en la cultura en Colombia se transforma en un malestar de la &ldquo;alteridad&rdquo;, que equivale a lo que se opone al triunfo absoluto de mis deseos, confundidos con mis intereses particulares. Así nos situamos muy lejos de Eros; un Eros, que pese a lo que el mismo Freud intentó hacernos creer, es muy diferente del Eros platónico que habla por boca de Sócrates-Diotima en el Banquete. El Eros que nos pinta Sócrates es un autorretrato, un daimón hijo de la pobreza (Penía) y el oportunismo (Poros), feo y pobre,&nbsp; pura carencia incitadora de la reproducción de lo bello corporal o espiritual, en la cultura. El Eros de Freud es también un daimón, pero como potencia, una potencia irreductible, capaz de derrotar todos los condicionamientos sociales y culturales que nos atan a intereses particulares disfrazados de generales. </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;Nada más revolucionario, que este Eros freudiano, por eso los que más lo odian son los sedicentes revolucionarios, en lo cual se identifican con sus pretendidos enemigos armados, igualmente invadidos por el narcicismo tanático. </p>
	<p class="MsoBodyText">El Eros de Freud es como el &ldquo;Amor&rdquo; de Rimbaud cuando dice que: &ldquo;Nuestros huesos son revestidos de un nuevo cuerpo amoroso&rdquo;. Porque &ldquo;Amor&rdquo; para Rimbaud, como para todos los grandes poetas, es &ldquo;Fuerza&rdquo; y no &ldquo;Carencia&rdquo;. No es el que ama el que se encadena sino el que no ama, quien se condena además al infierno del hastío y se convierte en un esclavo del aburrimiento. Amar para nosotros es no sentir malestar o mejor, no necesitar remedio para el malestar de que la vida no tenga un fin trascendente, ni menos porque no se inscriba en el interés llamado general. Amar también es vivir en la alteridad, no solo del otro sino de nosotros mismos. De nuevo con Rimbaud debemos afirmar con resolución. &ldquo;yo soy otro&rdquo;. </p>
	<p class="MsoBodyText">Ese necesario ser el otro, que nos coloca más allá del malestar, no puede darse si nos inscribimos en un sistema de poder que permita el desprecio y el odio por el disidente, o diferente, con la justificación de la sa&ntilde;a como si se tratara de legítima defensa, y con la impunidad garantizada como si fuera un deber cumplido. Sin estos ingredientes la tortura y el asesinato del otro podría encuadrarse como un caso clínico de perversión sádica, y sabemos que los que secuestran, desaparecen, torturan y asesinan por razones políticas, de cualquier bando o bandera, apuntan a un goce bastante abstracto, ya mencionado: la destrucción de un enemigo. Por consiguiente, si el enemigo no tiene una realidad consistente de guerrero, se le fabrica a partir de los imaginariamente posibles: cualquier tipo de opositor sirve, porque el torturador no requiere un objeto del&nbsp; deseo como el sádico, sino un enemigo, obra de un discurso social que se da en la cultura. </p>
	<p class="MsoBodyText">La ventaja de tener un enemigo es que al enemigo se le puede atribuir el malestar en la cultura, al ser considerado, principalmente, enemigo del fin&nbsp; trascendente falsificado, en última instancia enemigo de la existencia, no de Dios, sino de un amo y para un amo; cualquier amo también sirve para hacerse cargo del resentimiento y del odio.</p>
	<p class="MsoBodyText">Gracias a dicho montaje ideológico justificativo el criminal político, al igual que el criminal de guerra, puede darse el lujo de reivindicar su acción, de vanagloriarse de ella a través de los medios, lo han hecho unos y otros, es decir los mismos, una y otra vez. Se puede matar a un padre de familia que no ha cometido otra falta que profesar ideas contrarias, o pertenecer a una esfera de existencia considerada peligrosa, y el verdugo puede llegar tranquilamente a su casa a acariciar a sus propios hijos y sentirse un perfecto jefe de hogar y un perfecto defensor del orden social.</p>
	<p class="MsoBodyText">Precisamente Hannah Arendt, en su famoso reportaje <em>Eichmann en Jerusalem, </em>nos ense&ntilde;ó que ante el peor de los crímenes, el genocidio, no vale el concepto de castigo ni, mucho menos, el de venganza, insisto <em>el concepto </em>no la deseable sanción; ella fue más allá del escueto fallo de los jueces: &ldquo;culpable de los crímenes de los cuales es acusado&rdquo; y dijo en el tribunal: &ldquo;porque usted ha sostenido y ejecutado una política que consistía en rehusar compartir una tierra con el pueblo judío y los pueblos de un cierto número de otras naciones - como si usted y sus superiores tuvieran el derecho de decidir quien debe y no debe habitar este planeta &ndash; nosotros consideramos que nadie, ningún ser humano puede tener el deseo de compartir este planeta con usted. Es por esta razón y <em>solo por esta razón</em> (destacado nuestro) que usted debe ser colgado&rdquo;</p>
	<p class="MsoBodyText">Se da aquí un giro fundamental a la sentencia. Se subraya que un ser que no tenga la posibilidad de compartir un mínimo de humanidad con nadie que no fuese como él, sin reato para hacer de otros seres humanos un medio para un fin, no puede ser considerado el &ldquo;otro&rdquo; que podemos ser; tal personaje no tiene cabida en la tierra, es un autómata, un muerto que tiene nombre y habla, idéntico a si mismo, decide y actúa sin alteridad, es decir sin verdadera vida; tampoco puede ser analizado porque es inaccesible a todo cambio, sólo es representación de poder, que es la potencia de los impotentes en Eros. Lo analizable es el malestar humano , vale decir la falta humana, la culpabilidad humana; podemos liberar a un sujeto de esa culpabilidad, no de la responsabilidad humana, que es la de comportarse de tal manera que su conducta aunque no se asimile necesariamente a la ley general del Estado, cosa que hacen muy bien todos los pares de Eichmann, se rija por el principio universal kantiano que es, por excelencia, no convertir a otros hombres en medio para ningún fin, y menos que todo para la perpetuación en el poder de los intereses particulares, o generales de grupo, sean económicos, políticos, raciales o religiosos, de carácter personal, nacional o internacional.</p>
	<p class="MsoBodyText">La ética del psicoanálisis en lo que respecta al malestar cultural en Colombia o en el mundo, es la de no interpretar más allá de la humanidad, no defender ningún interés personal, gremial, económico, sexual o político y no prestarse a eximir a otros hombres de la responsabilidad frente al otro, ni siquiera facilitando explicaciones psicológicas para acciones y decisiones que tienen su única fuente en una voluntad política que emana de la necesidad de encontrar un&nbsp; remedio para el malestar por medio de la dominación y sujeción de un sector&nbsp; de la&nbsp; humanidad a los fines trascendentes inventados por un poder cualquiera. No es casual que todo autoritarismo se autojustifique como necesario para la felicidad que los ciudadanos no podrían darse a si mismos sino a través de la idealización que se les proponga; el ciudadano es manipulado por su propia necesidad de liberarse del superyo proyectándolo en la autoridad del líder o de las instituciones que se ofrezcan como garantes de orden, seguridad y bienestar. La energía que se libera con el desinvestimiento del superyo personal se traduce en una sensación de placer en el sometimiento, tan criticada por Spinoza como una pasión triste comparable al contentamiento del que anhela la mortificación.</p>
	<p class="MsoBodyText">Completamente en otra dirección el psicoanálisis afirma que la única verdadera desgracia es que el hombre no pueda asumir la verdad del sufrimiento implícito en las relaciones humanas y uncirlo al arado del trabajo, consigo mismo y con los otros, en vez de pedir su anulación en forma de ideales sociales y religiosos que terminan siempre siendo opresores. El problema para nosotros, colombianos, es que la verdad transformadora sólo se da en la oposición al olvido del conflicto, subyacente en nuestra historia reciente y pasada, entre los módulos existenciales que quieren conservación y repetición, que incluye la de sus guerras y sus tráficos de toda especie, que rebajan la vida acentuándolo todo bajo el peso de lo consumible, falsificando entusiasmos e incluso parodiando los gestos del amor pero oponiéndose a la fuerza del Eros que, parafraseando a Rimbaud, revestiría los esqueletos de esos módulos con nuevos cuerpos plenos de vida y liberados de ataduras a cualquier ideal trascendente, que no sería en última instancia más que Tánatos transfigurado. Este Eros corresponde a lo que Kierkegaard <em>(Los estadios eróticos inmediatos</em>) considera que sería la esencia misma del estadio erótico de la vida: el Don Juan de Mozart oído como lo que &ldquo;se precipita en la variedad de la vida&rdquo; con el &ldquo;júbilo del placer&rdquo; y &ldquo;la solemne felicidad del gozo&rdquo;, salvaje en su prisa inconstante y en el anhelo de la pasión.</p>
	<p class="MsoBodyText">No es una tarea fácil sostener el teatro de la memoria, con tragedia y comedia en escena continuada, contra una dialéctica histórica que ha logrado transformar los grandes remedios, no trascendentes ni religiosos, propuestos por Freud:&nbsp; el arte, el amor y la ciencia para utilizarlos dentro de un sistema de producción de tontería y&nbsp; trivialidad, como si fueran la verdad revelada que reemplaza la de la religión cuando ésta pierde potencia tranquilizadora y amortiguadora del malestar cultural.</p>
	<p class="MsoBodyText">Ya el estudio de los procesos oníricos en los albores del psicoanálisis se&ntilde;alaba el peligro de que el impulso regresivo del deseo sobrepase los límites de la huella mnémica; aunque en ese momento no se había elaborado la teoría del instinto de muerte, es evidente que antes de tener el nombre Freud había descrito el proceso; el triunfo de la muerte en el psiquismo cuando la compulsión de repetición se impone hasta el hastío, rey y se&ntilde;or del mundo moderno colombiano, con su corte de violencia, estupefacientes y perversiones.</p>
	<p class="MsoBodyText">Pensando en lo que nos pasa nos atreveríamos a rectificar cierta manera de divulgar el pensamiento de Freud, diciendo que la cultura no surge de la represión de nuestros poderosos instintos, sino que es la sustitución obligada de instintos muy débiles e inespecíficos, los cuales a través de ella logran una potenciación verdaderamente inaudita y una orientación y definición en la muerte como meta y en la destrucción de todo progreso social y ético adquirido, como medio de afirmarse en un sistema de apariencia democrática y esencia totalitaria.</p>
	<p class="MsoBodyText">Precisamente Freud dedica los dos últimos capítulos de <em>Malestar en la Cultura </em>al examen del problema de la agresividad y del sentimiento de culpa, porque es ahí donde el gigantismo, y deformación de lo instintivo en lo cultural, más seriamente nos amenaza como comunidad y aún como especie, incluso como mundo y naturaleza. Dicho texto sustenta la tesis de que el superyo es generado por la renuncia a la agresividad contra el padre; ahí se genera una necesidad de castigo que puede conducir a un castigo real, incluso por medio del crimen, que alivie el sentimiento de culpabilidad inconsciente.</p>
	<p class="MsoBodyText">Ahí también queremos situar nosotros el final de estas breves consideraciones sobre&nbsp; el malestar colombiano en la cultura. Tanta rabia y tanto deseo de venganza que dispara desde todas las esquinas y todos los corazones &iquest;no estarán fundados en&nbsp; sentimientos individuales y colectivos de culpabilidad por tantos asesinatos de padres e hijos reales, que se multiplican desde hace decenas de a&ntilde;os por aldeas y ciudades, significantes, de alguna manera, de las propias pulsiones parricidas y/o filicidas? En vez de acabar con un sistema que proyecta en cada uno la sombra de un padre omnipotente, arbitrario, detentador voraz de todos los recursos y poderes, se mata al padre del otro, al hijo del otro, a los hermanos del otro, acusando siempre al otro de ser parricida y fratricida. Se paga un tributo de violencia por haber creado una variante de la metáfora paternal, que está en el centro de la cuestión del poder, porque acusando siempre al otro el sujeto se niega a sí mismo el sentido de ese vínculo con la ficción de la Ley que es la propia culpabilidad parricida.</p>
	<p class="MsoBodyText">Soy consciente que recurro al mito freudiano del protopadre de la horda primitiva, pero no tengo otra forma de decir que si no transformamos un sistema que genera guerra continuada desde hace&nbsp; más de 60 a&ntilde;os, porque esto realmente comenzó desde los a&ntilde;os 40 del siglo pasado, es posible que sobrevivamos, pero el malestar que expresa nuestra dificultad para lograrlo sobrevivirá con nosotros. Ese malestar nos es consubstancial, porque se deriva de la consciencia o, mejor, de la preconsciencia de que si alguna vez llegamos a amar al prójimo como a nosotros mismos es porque también lo podemos odiar y matar como a nosotros mismos. También estoy diciendo con el mito que toda cultura expresa una determinada manera de amar al semejante y de odiar al semejante como a nosotros mismos; una determinada manera de proyectar una instancia imaginaria dotada de nuestros deseos magnificados y de nuestra agresividad omnipotente para poblar con ella la tierra y el cielo. La nuestra viene siendo la de lavar con sangre, generalmente inocente, clasificada como enemiga, la culpa que nos despierta la propia agresividad parricida, o filicida, cada vez que uno de los que consideramos nuestros cae en combate o fuera de él. Si no logramos parar este sistema diabólico de culpa convertida en venganza automática y feroz, no podremos dejar de ser lo que somos: una guerra perpetua contra la dificultad de existir tanto en nuestra naturaleza como en nuestra cultura.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
</div>
	<div class="Section4">
<p class="MsoNormal">QUEJA Y ELABORACIÓN: DOS CAMINOS POSIBLES PARA LA MEMORIA.</p>
</div>
	<div class="Section5">Eduardo Botero Toro<br />
<div class="Section6">
<p class="MsoNormal">Médico Psicoanalista</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">INTROITO</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">El Mi y el Sí se diferencian de las demás notas de la escala musical en el hecho de que ambas tienen la distancia de un semitono con respecto a la nota anterior en lugar de un tono, como es lo que sucede entre las demás notas.&nbsp; Por tal razón fueron llamadas, en épocas de predominio de la música eclesiástica, <em>notas del diablo</em>.&nbsp; Su excepcionalidad estaba dada por tener ellas mismas el valor atribuible a los bemoles y sostenidos de las demás, o, expresado de otra manera, por resistirse a tenerlo.&nbsp; Es contradictoria esta afirmación: en efecto: el Mi carece de sostenido, pero tiene el valor de bemol del Fa.&nbsp; Igualmente sucede al Si con respecto del Do.&nbsp; Podría decirse que a la vez que el Mi (y el Si) son los bemoles del Fa (y del Do), lo que se produce simultáneamente es que tanto el Fa como el Do carecen de bemoles tanto como el Mi y el Si carecen de sostenidos.&nbsp; El Concilio de Trento ordenó reducir toda música a la condición de canto religioso y precaverse de incitar a la lascivia y a la impiedad mediante el uso de las <em>notas del diablo</em> y de la armonía.&nbsp; La humanidad debe a la desobediencia de Palestrina el fracaso estrepitoso de aquella orden.</p>
	<p class="MsoNormal">Existe una leyenda atribuida a Charles Fourier, el socialista utópico francés.&nbsp; Cuenta que escribió una carta a todos los mandatarios del mundo&nbsp; en la que los invitaba a trabajar para conformar una sociedad que llevara por nombre <em>Armonía</em>, extendiendo a lo social lo que la música hace posible: una estética a partir de la combinación racional de las diferentes notas.&nbsp; La armonía, siendo el resultado de la combinación de elementos diferentes entre sí, era una especie de secreto revelado por la capacidad humana y que debía ser tomado como ejemplo por quienes tenían la responsabilidad de dirigir la organización social de los humanos.&nbsp; La leyenda cuenta que después de escrita la última de las cartas, Fourier se recluyó en sus aposentos a la espera de una respuesta.&nbsp; La muerte llegó primero&hellip;</p>
	<p class="MsoNormal"><img title="" height="138" alt="" src="http://boterotoro.blogsome.com/images/Nuevaimagen1.png" width="270" border="0" /></p>
	<p class="MsoNormal">En los&nbsp; pasajes anteriores podemos observar dos posiciones divergentes&nbsp; frente a la armonía: la que la proscribe y la que la exalta.&nbsp; Su distancia histórica no es irrelevante pues nada nos induce a desde&ntilde;ar las indirectas influencias de la obra de Palestrina en las mentalidades socialistas de épocas posteriores, incluyendo a Fourier.&nbsp; Si no hubiese existido un Palestrina, quizás hubiese sido imposible la carta de Fourier.&nbsp; Carta inútil si se la evalúa por el lado de los indicadores de logro a que son&nbsp; adictos los funcionarios de estos tiempos de destrucción, pero gestora de un acontecimiento que se torna relevante por el hecho mismo de que ninguno de esos mandatarios pudo afirmar no sentirse concernido por esa invitación.&nbsp; La sordera de los mandatarios -es verdad sabida de antiguo-&nbsp; asustados después de conocer el destino de un gobernante que fue capaz de llevar su investigación hasta las últimas consecuencias: Edipo, Rey de Tebas, conductor de una investigación que lo descubrió a él mismo&nbsp; culpable después de la cual se encegueció radicalmente y se suicidó su madre, obnubilados tal vez por el resplandor insoportable de aquella verdad.</p>
	<p>Edipo no fue sordo a los reclamos de la Esfinge ni indiferente a la salud de su pueblo: pensándose angustiosamente corintio, terminó enterándose trágicamente tebano.&nbsp; Después de Edipo,&nbsp; gobernante alguno ha vuelto a prestar oídos atentos a las solicitudes reivindicatorias de la verdad.&nbsp; Por el contrario, parece gozar de mayor popularidad entre la masa de gobernantes colocar en el lugar de la audición una sordera selectiva, capacitada con creces para discriminar sonidos y proclive siempre a escuchar exclusivamente las voces de poderosos que han sabido tolerar las transgresiones de los mandatarios acumulando expedientes contra ellos pero negándose a judicializarlos todo con el fin de sacar dividendos de la amenaza.&nbsp; Es como si a Edipo, en lugar de la peste propiciada por una Esfinge portadora del afán de hacer justicia con la muerte de Layo, la Esfinge se le hubiera acercado y le hubiera dicho, a manera de susurro, que ella sabía quién era el criminal y que, por tanto, para no revelar públicamente el secreto, Edipo tendría que llevar a cabo todo lo que se le antojara a la Esfinge.&nbsp; Hay que resaltar, también aquí, el profundo apego de la Esfinge a una cierta ética; podemos decir que entonces la perversidad aun no descubría que la manera más expedita de violar la ley era siendo ella, la perversidad, la ley misma&hellip; </p>
	<p class="MsoNormal">La sordera de los mandatarios no es, pues, fruto de una incapacidad, por el contrario, ella se la conquista después de un arduo trabajo de preparación que incluye la academia y lo extra-académico.&nbsp; Los precios varían, como varían los de las mercancías en el nuevo altar del mundo que es el mercado. A veces el precio es la entrega total de la economía, de la política y de la justicia de un país que se gobierna a los intereses de herederos espurios de Esfinges antiguas. Lo monocorde, el soliloquio, la felonía, la sacralización de lo mezquino, el ruido de la industria fabril y del ganado en el bramadero, las palabras aduladoras y las críticas impostadas, se convierten en única música aceptable.&nbsp; &ldquo;El mundo es bueno sí y sólo sí hace lo que yo&nbsp; ordene&rdquo;.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&iquest;No deliraba Schreber una raza superior después de copular con Dios?&nbsp; &iquest;No planeaba el Tercer Reich el reino de predominio de la raza aria? Nuestra memoria nos revela que tanto&nbsp; Paul Schreber como Adolfo Hitler fueron alumnos privilegiados de un higienista, el Doctor Schreber padre, para quien la debilidad del pueblo alemán era consecuencia de&nbsp; la atención prestada a todos los discursos románticos que reivindicaban el sentimiento frente a la razón y que adjudicaban a las palabras de los jóvenes, de las mujeres y de los obreros un valor de verdad que para el doctor Schreber solamente habían conducido al escepticismo, a la desesperanza y a la pusilanimidad.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Schreber como hijo, Hitler como lector, uno por la vía del delirio de convertirse en la mujer que faltaba a Dios, otro mediante el ascenso de su gobierno por la vía electoral en una Alemania deseosa de recuperación mediante el ejercicio de la venganza.&nbsp; La crianza y la educación se revelaron capaces de conseguir dos destinos trágicos: uno individual, el del hijo, otro colectivo, la Segunda Gran Guerra del siglo pasado. Toda voz discrepante de los propósitos instaurados por el complejo militar-industrial nazi, merecía la desaparición, su exterminio&hellip; </p>
	<p class="MsoNormal">El apego a gestos corporales (el saludo nazi, por ejemplo; pero puede ser cualquier otro gesto&hellip;), la afinidad y el gusto por la música marcial, la estética del horror revelada en la pulcritud con que se organizaban los campos de concentración y sus maquinarias (&ldquo;<em>En la colonia penitenciaria</em>&rdquo; es un relato&nbsp; que bien vale la pena volver a leer), todos ellos han sido significantes capaces de cortejar el aplauso y conseguirlo mediante la ilusión de constituir un solo cuerpo, una sola sangre, una sola ideología, una sola teoría.&nbsp; Desde el estudiante universitario que pide a gritos le sea ense&ntilde;ada <em>una sola manera</em> de entender las cosas hasta el teórico más brillante del dispositivo criminal, la unidad conseguida en la interpretación de la armonía como aquello que iguala las cosas y no como aquello que se revela posible precisamente porque los elementos que la constituyen divergen entre sí, se construye a través de la conversión de los gestos corporales en su marcha coreogeráfica.</p>
	<p class="MsoNormal">Cualquier salida del ritmo y del gesto indicados, da lugar a la exclusión, primero a un <em>no puede ir más</em> y después a un <em>debe dejar de estorbar</em> para lo que <em>es preciso que desaparezca</em>.&nbsp; De esta manera lo que se busca que desaparezca es el otro entre nosotros, toda vez que debemos identificarle&nbsp; exclusivamente como nuestro adversario.&nbsp; Todo aquel de nosotros que ose ser otro, inevitablemente está en el lugar del adversario.&nbsp; Debemos precavernos: la pulsión erótica tendrá que configurarnos como extensiones corpóreas del yo-ideal y la pulsión de muerte tendremos que canalizarla totalmente hacia la eliminación de los adversarios.&nbsp; Todo lo malo que realice el adversario es prueba de su felonía, de su maldad; si nosotros hacemos algo similar, en nuestro caso se trata de un mal necesario que es preciso llevar a cabo para mayor gloria de nuestra causa.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">La causa es, en este sentido, <em>la Causa</em>.&nbsp; En tanto que empresa que se representa a sí misma motor de la realización de nuestro yo ideal, ella justifica todas las acciones, inclusive las más criminales, toda vez que uno de los síntomas que delatan a nuestro adversario es la rabia que siente cuando le propinamos un golpe certero.&nbsp; Cualquier vacilación, cualquier conato de piedad, cualquier interrogante sorpresivo en nuestras huestes, delatarán la presencia de extensiones del adversario en nuestro interior. Nuestra escucha entonces establece una distribución del significado de los <em>decires</em> y de los pensamientos, en la que la potestad de disentir se reserva exclusivamente al Jefe, al Patrón.&nbsp; Nadie más puede encarnarla so pena de conseguir castigo si la transmite.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Si por el fracaso de las instituciones ejecutoras de las órdenes emanadas del pacto llamado Ley yo me he abrogado el derecho a ser ejecutor exclusivo de la Ley misma y, por tanto, me he autorizado a desprenderme de la obligación de mi propio sometimiento a aquella y en su lugar he establecido que soy yo quien la encarna, autodenominando mi gesto como <em>justiciero</em>, entonces bien puedo postularme salvador y remedio en una situación que a todos agobie.&nbsp; En cada ciudadano asustado por el fracaso de la democracia anida como Yo ideal aquel sujeto que ha sido capaz de sustraerse de las restricciones impuestas por la ley misma para colocar en su lugar sus propias representaciones de la justicia.&nbsp; El rasero no puede ser otro que el rasero del Patrón, definido como aquel que está en la potestad de disponer a su antojo de todos los bienes circulantes.&nbsp; Gramsci definía al fascismo como <em>el intento de resolver los problemas de la producción y el intercambio con disparos de ametralladora y de revólver</em>&rdquo;.&nbsp; Impuesta la legislación privada, a las huestes, para conservarse vivas, no les queda otro camino distinto que el del aplauso.</p>
	<p class="MsoNormal">Encarnando el yo-ideal de cada uno, el Patrón se revela a sí mismo seguro de su obra.&nbsp; No importa que su discurso apele siempre a la arenga, a una retórica vacía de contenido y llena de adjetivos y denigración contra sus contrincantes.&nbsp; Discursos tales ofrecen al analista de la realidad pocas ideas, salvo a quienes se sitúan en la apología y la claque.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Cuando se piensa que se es nada, colaborar con la gran causa es una manera de acceder a ser parte del todo.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Hay aplauso en la tribuna ahora que el embrujo del actor funge de excelente. <em>Excelencia</em> es calificativo que se adjudica a todo superior. Una excelencia, es decir, una autorización, hay que reconocerlo, meticulosamente logradas.&nbsp; Obra del esfuerzo, de la capacidad de hacer retórica desde siempre y de una capacidad mayor que todas las anteriores: la capacidad de continuar indiferente, incluso a las adulaciones procedentes de la tribuna.&nbsp; Una certidumbre total en la perpetuidad de esa adhesión, en la eternidad del pacto entre&nbsp; actor y espectadores. </p>
	<p class="MsoNormal">La temporalidad contiene la tragicomedia de un espectador que aplaude hasta rabiar mientras se esfuerza por negar que sus derechos y sus bienes le sean afectados.&nbsp; En ese tiempo el espectador recusa lo que siente o, cuando más, lo racionaliza: al fin y al cabo, para no quedar marginado de la gran obra salvadora, debe colaborar con su financiación.&nbsp; Cuando se piensa que se es nada, colaborar con la gran causa es una manera de acceder a ser parte del todo.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal"><img title="" height="340" alt="" src="http://boterotoro.blogsome.com/images/QUIJOTECONVENCESANCHO.png" width="282" border="0" /></p>
	<p class="MsoNormal">Don Quijote convenciendo a Sancho, Grabado de Doré</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">PRIMER MOVIMIENTO: DECRETAR EL OLVIDO</p>
	<p class="MsoNormal">En buena parte de los procesos de paz que se intentan en el mundo, una de las vías a las que más frecuentemente apelan los gobiernos es&nbsp; decretar el perdón y el olvido para aquellos crímenes que se cometieron por parte de un grupo de guerreros. </p>
	<p class="MsoNormal">Invocar la lucha contra el terrorismo no es garantía ninguna contra el hecho de que el luchador se convierta, él mismo, en terrorista.&nbsp; Proponer la obra del olvido por decreto contra los que han cometido crímenes de lesa humanidad es quizás una de las formas en las que se denuncia el hecho de que el perseguidor mismodescree de la criminalidad de los actos de quienes perdona.&nbsp; Incluso invocando la mejor y más buena de las creencias religiosas, la conservación de la idea de que los criminales lo fueron en razón de cumplir con un imperativo que escapaba a la supuesta voluntad de adhesión a la democracia y al orden institucionales (o en razón de cumplir con otros imperativos&hellip;.).&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Pero, sabemos, el olvido de lo trágico no solamente es deseable sino necesario tanto para un individuo como para una cultura.&nbsp; &ldquo;El histérico sufre de reminiscencias&rdquo;, se&ntilde;alaba Freud, indicando que&nbsp; ciertas formas de conseguir&nbsp; memoria no convocan&nbsp; la serenidad. El psicoanálisis lo que propone es la posibilidad de construcción del olvido pero por vías diferentes a las que habitualmente tienden a elegirse por los sujetos: si un buen destino de un&nbsp; psicoanálisis era que el sujeto pudiera entablar relaciones irónico-humorísticas con su propio inconsciente como gustaba decir Thomas Mann, quiere decir que el recorrido consistiría no propiamente en el borramiento de lo sucedido sino en el sometimiento del mismo a la criba de la operación historiadora del pensamiento.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">No obstante debemos guardar las proporciones debidas: en efecto, &iquest;pueden compararse los dramas de la infancia de un sujeto, inclusive aquellos en los cuales el sujeto se postula responsable, con los delitos y crímenes de lesa humanidad cometidos por guerreros que eligieron la vía de las armas para imponer los intereses que dicen representar?&nbsp; &iquest;Acaso pueden equipararse las fantasías parricidas de un ni&ntilde;o con el asesinato de los padres de otros? </p>
	<p class="MsoNormal">Todo crimen de lesa humanidad a lo que apeló fue al borramiento total de la humanidad del adversario, de sus familiares y allegados y del propio victimario.&nbsp; Como recuerdan algunos estudiosos del tema, la práctica de la crueldad goza de una singular unilateralidad de fines con el fin de desterrar la humanidad para que la comprensión humana no altere la crueldad. (Eric Brenman, Cristofer Bollas, etc.).&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">La humanidad se traduce en la posibilidad de contar con sentimientos de perdón, empatía, reparación, piedad, etc., todos los cuales son interpretados por el dispositivo criminal como debilidades y obstáculos que es preciso eliminar para mayor eficiencia, eficacia y efectividad de la empresa.&nbsp; En la ejecución del acto criminal, no solamente se persigue el objetivo de exterminar al adversario sino otro, el de exterminar todo vestigio de humanidad en el victimario mismo.&nbsp; Recuérdese que en el entrenamiento de sicarios la graduación no era otra cosa que la elección de una víctima al azar a través de cuyo asesinato el graduado demostraba toda la capacidad de control y de sangre fría necesarios para acceder a la condición de empleado de un Patrón, y recuérdese que tal proceder se prescribe explícitamente en los manuales secretos de entrenamiento de los principales organismos de inteligencia de los estados más civilizados del planeta.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">El criminal ya ha realizado dentro de sí mismo una capacidad de olvido, ingrediente indispensable para que pueda cometer sus crímenes sin poner en peligro el dispositivo intelectual y material que lo sostiene.&nbsp; Uno de los procedimientos indispensable para recusar toda eventual emergencia de sentimientos de culpa, de piedad, de simpatía, ha consistido en designar de maneras distintas el asesinato y, simultáneamente, conferirle a su producción el estatuto de operación necesaria: de justicia privada, de ejecución a los traidores, de motor de la historia, de castigo ejemplar, etc.</p>
	<p class="MsoNormal">El recorrido del criminal ha dejado profundas heridas en padres, madres, hermanos, hijos y amigos de sus víctimas.&nbsp; Los sobrevivientes han sido compelidos a deshumanizarse, incrustándose en silencios mediante los cuales procuran salvar sus vidas y tratando de fabricar a como dé lugar un olvido que les confiera la garantía de no cometer la torpeza de hablar.&nbsp; &ldquo;Ver, oír y callar&rdquo;, es una consigna de supervivencia que recorre los refugios de los desterrados para quienes la vida se ha vuelto una permanente amenaza de perder si eligieran el humano procedimiento de recordar, repetir y reelaborar con el fin de conquistar una relación de serenidad con la memoria de lo acontecido.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">A la condena se suma otra: la de su reclusión en la supervivencia, en otra vida posterior a aquella en la cual tenían por lo menos la ilusión de ser libres, de habitar las tierras que les vieron nacer y de desplazarse por ellas al relativo antojo de quien lo puede hacer porque las conoce.&nbsp; Inmersos en la inanidad de una vida vivida en función exclusivamente de sobrevivir, la indolencia de la institución que &ndash;les ense&ntilde;aron en la escuela- estaba llamada a proteger sus vidas, su honra y sus bienes, cumple con todos los requisitos de un segundo momento de la masacre y, admítase o no, hace las veces de complicidad con los ejecutores de la primera.&nbsp; En la ocurrencia de la masacre se hace evidente, concurre como facilitadora del éxito de los victimarios, la ausencia de una autoridad que supuestamente debía haber demostrado su presencia impidiendo la ocurrencia de la masacre.&nbsp; La indolencia posterior confirma &ndash;admítase o no- que no se trató de una incapacidad.&nbsp; La complicidad es evidente.&nbsp; Olvidar lo ocurrido es un pregón que realizan representantes de uno de los actores que participó de la eficacia del crimen y, en tal sentido, se revela más como una forma de deslizamiento hacia la obtención del propio perdón por la vía de pregonarlo como destinado a otros.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Sometidos los pobladores a recusar los acontecimientos que los lanzaron a la nuda vida (Giorgio Agamben), a la mera supervivencia, a las persecuciones que el mismo estado les depara cuando llegan a las ciudades a tratar de sobrevivir mediante el ingreso en la llamada economía informal, la producción del olvido se convierte en un imposible y a ella se presentarán siempre como obstáculos los acontecimientos que dificultan la supervivencia día a día.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Que la imposición del olvido se procure por decreto gubernamental, institucional, solo será posible mediante la ilusión en el éxito por impedir toda oposición.&nbsp; Para ello será preciso mantener un discurso de doble vía: memoria para los crímenes cometidos por el adversario, olvido para los crímenes cometidos por los aliados.&nbsp; Todo aquel que devele la perversidad de esta disociación deliberada no podrá ser tenido sino como cómplice del adversario y, por tanto, deberá someterse al destino que le espera a este.&nbsp; Como bien lo han dicho representantes de organizaciones defensoras de derechos humanos, la ilusión que subyace en este procedimiento no es otra que la de creer que la culpa del crimen la tiene quien lo denuncia y no quien lo comete.&nbsp; Es al mensajero de las malas noticias a quien el tirano elimina, due&ntilde;o de la desesperación que lo atormenta.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Se ha dicho que el conflicto que nos afecta tiene todos los ribetes de una guerra de perdedores y tal decir parece haber suscitado airadas reacciones en quienes han abanderado una de las ideologías que participan del conflicto mismo.&nbsp; Pero si en lugar de la rabieta se&nbsp; pusiera el pensamiento en acción, tal verdad daría&nbsp; cuenta de que, en efecto, todos los guerreros ilegales recuerdan a través de las entrevistas que conceden de cuando en vez a los medios de comunicación, que la lucha realizada por ellos fue motivada inicialmente por la orfandad a que fueron lanzados después de la aviesa crueldad empleada contra sus familiares.&nbsp; O por los bienes de que fueron injusta y cruelmente despojados.&nbsp;&nbsp;&nbsp; O por re-imponer la legalidad que fue conculcada a partir de la sublevación de los otros.&nbsp; &iquest;Qué encontramos en estos alegatos sino justificaciones que revelan a los guerreros como instalados en una o en varias pérdidas? </p>
	<p class="MsoNormal">Cuando tomamos al pie de la letra las justificaciones invocadas para el ejercicio de la violencia, no podemos menos que aventurar una hipótesis que es la de concebir la ocurrencia de la guerra en Colombia con la confluencia de los trámites realizados por cada guerrero para sortear los duelos a que fueron conducidos.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">En dicho trámite el proceder apeló a instaurar el olvido, ciertamente, pero también a hacer memorias de diversa índole: entre otras, y de una manera particularmente reveladora de la profunda identidad en que se instalaron, la de reconocer en qué actividades era posible encontrar recursos económicos para dar sostenimiento a la causa de la reparación de sus pérdidas&hellip;&nbsp; Todos a una en la misma actividad, fuerzas institucionales, para-institucionales y subversivas, encontraron la mina.&nbsp; Desde los organismos de inteligencia más poderosos hasta los guerreros más ínfimos, el enriquecimiento fue un elemento más, un ingrediente necesario para hacer operativo el trámite encubridor de fuerzas pulsionales más profundas.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Como un tesoro, encontrado en medio del <em>asalvajamiento</em> del mercado, guerreros que habían logrado eliminar todo vestigio de humanidad en ellos mismos se lanzaron a conseguir su posesión sin importar qué clase de traiciones y de nuevos delitos deberían cometer para mantener en forma la vitalidad de sus causas, <em>su Causa.</em>&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Mientras operaban, también recordaron que era preciso ganar el corazón y la mente de la población: esta conquista no necesariamente exige el uso de la persuasión y de la promoción de buenas acciones, aunque de estas últimas la historia nacional de la infamia se ha encargado de revelárnoslas todas incluso ganando el corazón y la mente de supuestos adversarios del uso de la violencia y de la fuerza.&nbsp; Exige sobre todo la imposición en la población de la desconfianza más absoluta con respecto de toda duda, de toda incertidumbre, de todo cuestionamiento.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">La reconstrucción del tejido social se produce mediante la ligazón lograda a partir de la identificación de cada uno de los miembros que lo componen con la elección de certidumbres por parte de los otros.&nbsp; Cristofer Bollas lo define de modo preciso cuando expresa que al eliminarse las dudas y las opiniones contrarias lo que se logra es llevar la mente de la complejidad a la simplicidad, proceder que primero se obtiene mediante ligazones en torno a los signos ideológicos: los lemas políticos, las máximas de la ideología, los juramentos, los íconos materiales, todo esto lo que procura es el llenado del vacío dejado por la ausencia de la polisemia del orden simbólico.&nbsp; El autor a que aludimos desliza una metáfora de la mente, elocuentemente simpática, por lo demás, al escribir que &ldquo;cuando la mente, en su orden democrático, había dado cabida a las partes del sí-mismo y a los representantes del mundo externo, participaba en un movimiento multifacético de numerosas ideas ligadas a lo simbólico, lo imaginario y lo real&rdquo;.&nbsp; Mostrarse excesivamente terminante, es el procedimiento que, recuerda Freud en <em>El Porvenir de una Ilusión</em>, emplearía cualquiera con tal de impedir la inseguridad procedente de no estar instalado en una certidumbre.</p>
	<p class="MsoNormal">Toda una tradición historiográfica revelaba precisamente el uso de los olvidos deliberados como forma de imponer la certidumbre de que el continente americano no podía sentirse menos que privilegiado por haber recibido los bienes de la civilización cristiana europea. &nbsp;De esa manera se procuraba establecer el ingreso de nuestras mentes en el unanimismo al que aspiran &ldquo;ciudadano angustiado y líder fascista&rdquo; simultáneamente.&nbsp; Pero lo que la transmisión no podía impedir era la insistencia de lo olvidado en revelarse de muchos modos, bien porque algunos&nbsp; eligieron hacer sus propias averiguaciones y divulgaron sus hallazgos propiciando la comparación, o bien porque el ingreso en un estado mental adulto hacía imposible perseverar en la repetición de una historia capaz de convencer exclusivamente a infantes.&nbsp; Al fin y al cabo se trata de algo semejante en ambos casos, en tanto que salir de la infancia es someter al trabajo&nbsp; del pensamiento todas las leyendas y mitos en los cuales se sostuvieron los dramas de ese momento de la vida en el cual la falta de&nbsp; palabras hacía más poderosas las oscuras fuerzas afectivas y por tanto más difíciles de apresar. </p>
	<p class="MsoNormal">Decretar el olvido es una manera de decretar el regreso de la mentalidad adulta a ese momento en que los dramas, al ser inefables, propician el terror a que toda tiranía aspira para imponerse sobre el resto.&nbsp; Si observamos que el principal enemigo no es el adversario sino todo aquel que considere legítimo el derecho a tomar posiciones y a elaborar pensamientos con respecto del conflicto, quiere decir entonces que el discurso del gobernante se ha sublevado contra la ley propia de la democracia y progresivamente se ha deslizado a ser el texto propio de quien se abroga a sí mismo el derecho a decidir quién debe y quién no debe vivir en el territorio que se gobierna.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Al marginarse del sometimiento a la ley se crea un vacío moral y así, lo que emerge en lugar de un ciudadano-presidente es una forma de identificación, la narcicística, puesta a llenar el vacío moral con la identificación proyectiva dirigida a una víctima seleccionada (con privilegio de aquellos para quienes la ley no es asunto menor en lo que tiene que ver con la práctica de los derechos humanos) a quien se le confiere como destino su aniquilación (factible, posible, siempre presente) a tono con el ingreso en la grandiosidad delirante.&nbsp; Todo esto realizado a nombre de la depuración, de la purga, de la limpieza.</p>
	<p class="MsoNormal">Decíamos más atrás que la pérdida de toda humanidad afecta en primera instancia al victimario mismo: no se trata simplemente de una negación de todo aquello que confiera obstáculo a la instauración en el vacío producido por la renuncia a sujetarse a una ley, es sobre todo una denegación, un <em>negar que niega</em>, y desde esta denegación la grandiosidad delirante se acompa&ntilde;a de una forma más sutil y &ldquo;menos verbalizada&rdquo; como lo es la idea de <em>invisibilidad</em> que tantos gustan denominar -no del todo erradamente-&nbsp; <em>transparencia</em>.&nbsp; Sobre tal extremo de la expansión imaginaria al propio cuerpo de la acción, la inteligencia del victimario&nbsp; dise&ntilde;a y pone en acción el tinglado por medio del cual mantiene oculta la responsabilidad de sus acciones: una retórica que declara con insistencia su adhesión a la legitimidad del pacto llamado Constitución, puede hacer las veces de velo necesario para poner a salvo de miradas indiscretas los actos que las contradicen.&nbsp; La invisibilidad es obtenida, es artefacto, es recurso escénico y a ella prestan su concurso corifeos cuyo encargo es mantener&nbsp; a los afectados distraídos del drama que los afecta.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Representarse la confluencia de divergencias en el mundo real como una siniestralidad que es preciso destruir a toda costa, es característica de individuos y de ideologías que consideran <em>la alteridad </em>como&nbsp; estorbosa realidad, como límite insoportable.&nbsp; La operación mediante la cual pretende sortear el estorbo acude a varios procedimientos, uno de ellos, el primero, la sordera o la ceguera frente a la existencia real de lo que es entendido como obstáculo; después viene la recusación de su existencia (&ldquo;no existe pero hablo de ella&rdquo;) para finalmente orquestar operativos cuya finalidad son el exterminio, la extirpación, la desaparición del obstáculo.&nbsp; &ldquo;Si el <em>otro</em> no hace lo que yo quiero, el otro debe desaparecer&rdquo;.&nbsp; Sus discrepancias, sus palabras propias, su pensamiento propio, en la medida en que conspiran contra la realización de mi ideal, extensión de mi yo-ideal, representan aquello que ya he sabido eliminar dentro de mí y por lo cual he llegado hasta la posición que ocupo.</p>
	<p class="MsoNormal">Con todo esto el drama no queda desmentido.&nbsp; Continuará: letalmente, fortificando cada vez más la destrucción y la autodestrucción.&nbsp; Al fin al cabo se copia el modelo más universal que satisfaciendo los impulsos de unos cuantos pone en riesgo la supervivencia de la especie y, por tanto, de ellos mismos. </p>
	<p class="MsoNormal">SEGUNDO MOVIMIENTO: LA EXALTACIÓN DE LA IDENTIDAD COMO VÍCTIMAS</p>
	<p class="MsoNormal">No serían tan elocuentes las racionalizaciones de las tiranías, por las cuales nos enteran de las tragedias padecidas en el&nbsp; pasado personal de quienes las encarnan, si no encontraran en nosotros una receptividad benévola.</p>
	<p class="MsoNormal">Conocemos de la facilidad con la que se puede pasar de la benevolencia más santurrona a la ferocidad más criminal.&nbsp; Estatuirse en la condición de víctima facilita en los demás una comprensión susceptible de transformarse en cólera cómplice: el advenimiento del aplauso de la&nbsp; política pública que el tirano ejerce no procede sino de que algo en nosotros mismos se reconoce idéntico en la biografía: todos alguna vez hemos perdido algo.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Pero, si no fuera porque alguien ha sido capaz de demostrar capacidad de ponerse a distancia de dicha pérdida y someterla al trabajo del pensamiento y de la simbolización, la condena que nos esperaría sería la de quedar presas del unanimismo y de los dramas provenientes del ejercicio de la crueldad.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Reconocerse en otro lugar, aquel en el cual nos consideramos sujetos, a la par que nos salva de la siniestralidad del embrujo de la condición de víctimas, nos favorece en la tarea por impedir la devastación del malestar.&nbsp; Si hay sujetos capaces de afrontar los dramas en términos de oportunidad, quiere decir esto que la pasión masoquista encuentra límites.&nbsp; Esos límites pueden conocerse, establecerse, comprenderse y analizarse.&nbsp;&nbsp; Quien logre historizar la vida se asume parte de una cadena, no comienzo y fin de todas las existencias. Con ello la alteridad adviene como oportunidad de acceso a los bienes espirituales de los que también ha sido capaz la humanidad.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Con todo lo anterior, la defensa demagógica e irrestricta de las víctimas, se constituye en el lugar común a todas las ideologías que por distintos motivos <em>se disputan el favor de las masas</em>. Se auto-legitiman representantes de ellas en razón de ofrecer la representación que se hacen de ellas mismas. La noción de víctima lo que logra es &ldquo;sustituir otra noción mucho más amplia y necesaria para tener en cuenta&nbsp; en un proceso de acompa&ntilde;amiento que se ponga, deliberadamente, a distancia del afán de perpetuar la postración en las poblaciones&rdquo;.&nbsp; El concepto de <em>sujeto</em>, sujeto del inconsciente, significa que con quien debemos ir es con aquel que se prohíba a sí mismo ser objeto de conmiseración y de piedad.&nbsp; Conmiseración y piedad fue lo que estuvo ausente en los victimarios, ciertamente, pero justamente porque ellos se consideran ejecutores de una acción destinada a cumplir con un ideal que se representan justo y necesario.&nbsp; Esto vale tanto para el perpetrador de masacres como para el secuestrador que delinque amparándose en una justificación basada en la buena causa.&nbsp; A la indignidad y avergonzamiento que sucede a una masacre, en la que los auto reproches&nbsp; no son del todo representantes de un imaginario salido de cauce&hellip; la piedad y la conmiseración no hacen sino desconocer que las víctimas no están pidiendo un favor sino exigiendo que se cumplan ciertos derechos.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">Siendo conculcada la condición de sujeto, la <em>victimización de los afectados</em> (verdadera segunda masacre&nbsp; perpetrada&nbsp; contra su dignidad), no hace sino colocar la condición de sujeto en el Estado y en sus representantes, gubernamentales o no.&nbsp; Todos nos semejaríamos en el hecho de cada uno ser privado de un derecho y solamente nos diferenciaría el derecho del cual cada uno haya sido privado.&nbsp; No puede entonces suceder menos que la concesión a que sea el Estado el único que acceda a la condición de sujeto, que quita y pone según su naturaleza.&nbsp; Estamos en terreno conocido: no existirá, entonces, sino una política, la política del Amo, que dentro de su estrategia de representatividad requiere no solamente de una provisión constante de víctimas sino de regular los términos en que esta provisión se produzca.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal"><img title="" height="196" alt="" src="http://boterotoro.blogsome.com/images/RESTATUIDO.png" width="270" border="0" /><br />Don Quijote retenido</p>
	<p class="MsoNormal">Grabado de Doré</p>
	<p class="MsoNormal">Colocar el testimonio de una elaboración en disputa con la adhesión a la sola queja sería un camino a seguir con el fin de despojar a los guerreros de la base de sustentación sobre la que se han apoyado. Se trata de una operación que primero debe anidar en la conceptualización que hagamos de la guerra. En primera instancia quizás no tengamos otro camino que el de resistir: resistirnos a admitir como única posibilidad la instauración de ese vacío que solamente pueda ser llenado con la imagen de quien arenga a la tribuna.&nbsp; Obligados a repensar las cosas, tendremos que prepararnos para asumir el duelo por la desaparición del orden en que nos formamos: ese orden, precisamente ese mismo orden que hoy se muestra capaz de excluirse de la responsabilidad que él mismo tuvo en su propia desaparición..</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<table class="MsoTableGrid" cellspacing="0" cellpadding="0" border="1">
<tr>
<td valign="top" width="269">
<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal" align="center">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal" align="center">Estatuirse en la condición de víctima facilita en los demás una comprensión susceptible de transformarse en cólera cómplice: el advenimiento del aplauso de la&nbsp; política pública que el tirano ejerce no procede sino de que algo en nosotros mismos se reconoce idéntico en la biografía: todos alguna vez hemos perdido algo.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
</td>
</tr>
</table>
</div>

<p>&nbsp;</p>
	<p>&nbsp;</p>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/mano-a-mano-vol-i-numero-3/feed/</wfw:commentRss>
	</item>
		<item>
		<title>DESPLAZAMIENTO O EXTERMINIO. Claves incidiarias para iniciar un proceso de indagación.</title>
		<link>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/desplazamiento-o-exterminio-claves-incidiarias-para-iniciar-un-proceso-de-indagacion/</link>
		<comments>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/desplazamiento-o-exterminio-claves-incidiarias-para-iniciar-un-proceso-de-indagacion/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 05 Mar 2006 04:18:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>boterotoro</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
		<guid>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/desplazamiento-o-exterminio-claves-incidiarias-para-iniciar-un-proceso-de-indagacion/</guid>
		<description><![CDATA[	 

	Por Eduardo Botero Toro
	Asesor de Programas de Atención Psicosocial 
	&nbsp;
	ADVERTENCIA    
	Se esperaría que un psicoanalista definiera sus objetos de estudio y de análisis en función del trabajo que lleva a cabo en la consulta particular o en los grupos de estudio o de presentación de casos. Todavía se escuchan reparos a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p> <br />
<h3><span></span></h3>
	<h4><span>Por Eduardo Botero Toro</span></h4>
	<p><span>Asesor de Programas de Atención Psicosocial </span></p>
	<p>&nbsp;</p>
	<p><span>ADVERTENCIA</span>    </p>
	<h4><span>Se esperaría que un psicoanalista definiera sus objetos de estudio y de análisis en función del trabajo que lleva a cabo en la consulta particular o en los grupos de estudio o de presentación de casos. Todavía se escuchan reparos a que se involucre en discusiones que parecieran gozar del dominio exclusivo de otros como filósofos, sociólogos, expertos en derechos humanos, antropólogos, abogados, etc. Dichos reparos acostumbran adjudicar al psicoanálisis la intención de extender a lo social lo que exclusivamente ha construido en el orden de lo individual, cuando no a lo público lo que proviene del ámbito de lo privado. Se esperaría, además, que no &quot;robara&quot; términos de otras disciplinas para realizar su ejercicio de pensamiento (&quot;claves indiciarias&quot; parece ser más una expresión de la abogacía que del psicoanálisis). </span></h4>
	<p><span>No obstante tales reparos suelen carecer del rigor mismo que los que los formulan le adjudican a los psicoanalistas que actúan de la manera que es criticada. Efectivamente, que un psicoanalista proceda del modo que es criticado es tan superficial como considerar que los psicoanalistas que han tomado entre sus objetos de reflexión la vida del hombre en relación con los demás, lo único que han hecho sea eso: extender conclusiones de lo privado a lo público o de lo individual a lo social. Si esta dialéctica en algún momento del proceso de confrontación de las ideas tuvo lugar, fue justamente cuando la objetividad sentaba sus reales. Para decirlo en términos de una filósofa feminista colombiana: &quot;La relación sujeto-objeto que ha valorado la filosofía está basada en una idea del ser, de sujeto cognoscente y de mundo dado; esta imagen representativa ha estado presente y ha itinerado en el pensamiento occidental sesgando las proposiciones de verdad a un lado o al otro, y asignando la prioridad ya al sujeto ya al objeto según se trate del idealismo o el materialismo&quot;.1 </span></p>
	<p><span>Advertiré entonces pertinente esta intromisión para efectos de atemperar pasiones que aun distraen el conglomerado académico de la nación con polémicas que remiten al absurdo de considerar a la realidad como susceptible de dominio por parte de una sola o de un grupo exclusivo de disciplinas. Solicito el respectivo permiso para referirme a un asunto de lo social que, en apariencia, muy poco tiene que ver con &quot;el psicoanálisis&quot; aunque la relación de fondo que exista deberá ser objeto de otro ensayo posterior a este.</span></p>
	<h3><span>INTENCIÓN </span></h3>
	<h4><span>En este ensayo me propongo iniciar un proceso de averiguación. Me propongo averiguar si el actual fenómeno denominado de desplazamiento representa la instalación en una temporalidad cuyo destino ulterior sea el retorno, la reubicación o la desaparición. &iquest;Estamos ante un fenómeno que representa una de las más terribles consecuencias del accionar de unos guerreros dispuestos a servirle al mejor postor, en la mayoría de los casos, los intereses que lideran macroproyectos y que requieren de la imposición de la posesión sobre la tierra a como de lugar y al menor costo posible? &iquest;O, acaso, si a la eficacia de los guerreros sumamos la que aparenta ser deliberada ineficacia del Estado para resolver los problemas de los desplazados, estamos más bien frente a un fenómeno de exterminio? </span></h4>
	<p><span>Considero que hasta la fecha nos hemos movido en el orden de la primera de las opciones mencionadas. Todos aquellos que de una u otra manera hemos participado de acciones tendientes a acompa&ntilde;ar a los afectados por la expropiación, el desalojo y la expulsión, nos hemos mantenido aferrados a la idea de que se trata de una alteración producida sobre un mundo dado; tanto es así que ese objetivo al que solemos apelar y que denominamos reconstrucción del tejido social, atraviesa todos los presupuestos conceptuales y prácticos sobre los cuales basamos nuestra intervención. Con todo y que la pregunta acerca de qué tanto el tejido social mismo hubiese contribuido a la eficacia de los guerreros bien puede estimular investigaciones interesantes y de inequívoca propuesta de dar saltos cualitativos en la comprensión del conflicto que nos afecta, con todo y eso, perseveramos en la idea de que es posible reconstruir aquello que antes hacía red (tejido) social. </span></p>
	<p><span>Pero, siendo la muerte, o por lo menos la amenaza, la que en buena parte propicia el desplazamiento, &iquest;cómo es que ese interrogante acerca de la reconstrucción del tejido social, niega que la paz que se busca pueda llegar a ser la paz que se respira en los cementerios?</span></p>
	<h3><span>ELEMENTOS DE COYUNTURA </span></h3>
	<h4><span>Los últimos ocho días (me refiero a los que van del 4 al 11 de julio de 2001) en nuestro país arrojan elementos que, a mi parecer, operan como claves indiciarias de la existencia de una pasión por la muerte que se manifiesta a través de acciones y omisiones que perturban cualquier buena conciencia del más positivo de los ciudadanos de nuestro país. Hasta el más creyente practicante de aeróbicos espirituales está en condiciones de presumir que algo más allá de la realidad dada y sabida, se cuece en torno a los sucesos que han transcurrido en estos últimos ocho días. </span></h4>
	<p><span>Los últimos ocho días no constituyen un tramo arbitrariamente elegido. El significante <em>amenaza de muerte</em> los habita y copa. Hace ocho días un grupo de autodefensas dio un plazo de una semana a los pobladores de Peque en Antioquia, para desalojar el pueblo so pena de proceder a una masacre. Entonces: </span></p>
	<p><span>- las autoridades departamentales apenas sí pudieron <em>denunciar</em> la amenaza<br /> - las autoridades municipales apenas sí pudieron solicitar auxilio a través de los medios de prensa y radio<br /> - los medios titulaban así, durante la semana: <em>corre la cuenta regresiva que las autodefensas le han puesto a los habitantes de Peque</em><br /> - las autoridades policiales, rogaron comprensión a los pobladores amenazados a la par que destinaron miles de agentes a cuidar la seguridad de una Copa América denominada de la Paz<br /> - Las autoridades gubernamentales nacionales guardaron singular silencio, en contraste con la locuacidad que mostraban acerca de la copa América<br /> - Los organismos internacionales de asistencia humanitaria clamaron porque su presencia no había sido solicitada por las autodefensas<br /> - Las autodefensas comenzaron a operar como guardia penitenciaria<br /> - Se llevó a cabo la primera masacre (11 campesinos) y las primeras desapariciones (20 hasta la fecha), en la población rural y urbana de Peque<br /> - La reina de Jordania discretamente visitó al país, se reunió con los afectados por las minas antipersonales, con los dirigentes de las FARC en San Vicente del Caguán y, más discretamente aún, con el presidente electo del Perú, Armando Toledo en Cartagena (Jordania fue el país en que Fujimori y Montesinos compraron oficialmente las armas que más tarde llegarían a poder de las FARC&hellip;)<br /> - La boleta fiscal tuvo un comienzo de eficiencia estatal altamente contrastante con las políticas de asistencia a los desplazados, a los amenazados de muerte y a los pobres de este país. </span></p>
	<p><span>Menciono apenas una parte de la cantidad de acontecimientos que coparon esta semana que pasó, todos ellos alrededor del acontecimiento más grave de todos: el ingreso a la lógica del espectáculo de la crónica de una muerte anunciada contra la totalidad de una población de colombianos y propiciada por la combinatoria criminal de la acción de los guerreros y la omisión en lo referente a la protección de unas autoridades que están obligadas por esa constitución que, al parecer, solamente sirve para convocar a unos constituyentes a manteles después de diez a&ntilde;os de haberla redactado. </span></p>
	<h3><span>ELEMENTOS HISTÓRICOS </span></h3>
	<h4><span>La información acerca de la situación de los desplazados en el Centro y Norte del Valle del Cauca no es muy completa. Baste se&ntilde;alar, apenas, la situación en que se encuentran los desplazados que han sido instalados en el coliseo deportivo en la ciudad de Buga, a donde la asistencia estatal se ha configurado como poseedora exclusiva de la colección más siniestra de ineficiencia, inefectividad e ineficacia (esos tres magnánimos mandamientos de la administración de las empresas públicas y privadas). Un diagnóstico sanitario practicado con los pobladores que se congregaron en lo que eufemísticamente se denominó Albergue, sus resultados sirven para que las actuales autoridades se amparen en el mismo para justificar su desalojo y posterior envío a unas bodegas del Idema en las cuales la población de roedores es significativamente más alta que la que el diagnóstico sanitario del &quot;albergue&quot; arrojó. Aquello que les fuera propuesto como herramienta del saber necesaria para definir programas y acciones de atención en salud, se convirtió en justificación para provocar una segunda expulsión, esta vez no bajo la amenaza de las armas sino de la cárcel para los renuentes y resistentes. </span></h4>
	<p><span>La suspensión de la realización de una promesa de adjudicación de tierras, que estos pobladores escucharon hace ya dos largos a&ntilde;os cuando se produjo su desplazamiento forzado, ha sido eficazmente mantenida a lo largo de todo ese tiempo y, mientras tanto, funcionarios de una u otra sección del estado se acusan mutuamente de contribuir al incumplimiento de dicha promesa. </span></p>
	<p><span>La asistencia sanitaria prometida a través de hospitales adscritos al estado en tanto que empresas sociales del mismo, se ha visto suspendida totalmente en tanto que sus directores alegan no haber recibido el pago prometido por la Secretaría de Salud Departamental. </span></p>
	<p><span>Entonces uno se pregunta, inevitablemente, si esta eficiencia en la desatención estatal, constituye o no una verdadera política práctica destinada a obtener un único resultado, cual es el del exterminio. </span></p>
	<p><span>Hace cincuenta a&ntilde;os, los pobladores del Valle del Cauca, fueron expulsados por el desarrollo del capitalismo a través de los ingenios azucareros, hacia la cordillera central. Hoy, medio siglo después, son expulsados de los territorios que se vieron forzados a colonizar en ese entonces. Para arriba solo queda el firmamento o, si se quiere, el cielo y este, sabemos, cree en el misterio de la propiedad privada con la misma fe en que cree en el misterio de la trinidad. Para abajo, está un Valle cuya propiedad se encuentra desde hace más de medio siglo monopolizada por los expulsores de entonces. </span></p>
	<p><span>Al tenor de esta situación, &iquest;estamos apenas ante un fenómeno de desplazamiento o, en la primera fase de un fenómeno de gravedad aun mayor, como es el exterminio? </span></p>
	<p><span>A ojos vistas de unas autoridades que cada vez dan muestra del proceso de deserción de sus funciones, compitiendo con las ONG&#8217;s: &quot;Las fuerzas encargadas de la seguridad ciudadana ahora se dedicaron a competir con las ONG de derechos humanos por las cifras y los indicadores que dan cuenta de nuestra tragedia cotidiana&quot;.2</span></p>
	<h3><span>ELEMENTOS INTERNACIONALES</span></h3>
	<h5><span>&quot;La mayoría de informes de los medios acerca del genocidio de 1994 en Ruanda enfatizaron el uso de las armas tradicionales -cachiporras, navajas, machetes- por bandas asesinas de extremistas Hutu. Un millón de Tutsis y de Hutus moderados perecieron, muchos de ellos mujeres y ni&ntilde;os. Para los forasteros, era como si el pueblo de Ruanda hubiera sido presa de un violento frenesí, con implementos comunes de granja como sus instrumentos predilectos de exterminio. </span></h5>
	<p><span>&quot;Pero esta no es toda la historia. Antes de que empezara la matanza, el gobierno dominado por los Hutu había distribuido rifles automáticos y granadas de mano entre las milicias oficiales y las bandas paramilitares. Fue este armamento el que hizo posible el genocidio. <u>Los miembros de la milicia aterrorizaron a sus víctimas con armas de fuego y granadas en tanto que los acorralaron para una masacre sistemática con machetes y cuchillos</u>. El uso asesino de herramientas de trabajo puede haber parecido una aberración medieval, pero las armas y las bandas paramilitares que facilitaron el genocidio eran muy modernas&quot;3.</span></p>
	<h4><span>Lo que los autores de lo anterior mencionan, demuestra que ya existe un antecedente que se&ntilde;ala el uso de armas de fuego como anticipación del uso de herramientas de trabajo o peque&ntilde;as armas cortopunzantes para llevar a cabo un genocidio. </span></h4>
	<p><span>&iquest;Cómo ignorar el hecho de que en Colombia, la violencia doméstica y la basada en la tramitación del narcisismo de las peque&ntilde;as diferencias, progresivamente evolucionan hacia relaciones con la violencia justificada políticamente, en una relación de doble vía, en la cual la lumpenización de vastos sectores de los guerreros políticos es un hecho, y la búsqueda del estatuto de organización política es practicada por sectores armados del lumpen? </span></p>
	<p><span>En esta perspectiva, la corrupción de la autoridad, simplemente se corresponde con lo que es un fenómeno de violencia en el cual &quot;la anarquía no es ya simplemente una parte de la guerra: es la guerra&quot;4.. En el Estado o a su lado (para quiere decir, al lado de&hellip;), la apelación a justificar el trámite violento de todo conflicto es argumentación propia de las organizaciones sociales pretotémicas otro de cuyos indicios lo representa la degradación en el trato entre las personas. La barbarie es consecuencia directa de una característica del capitalismo ya se&ntilde;alada por Marx cuando destacaba el contraste entre la rigurosidad disciplinaria de la producción de mercancías y el asalvajamiento absoluto en el intercambio. </span></p>
	<p><span>Ese asalvajamiento es al que estamos progresivamente asistiendo. Escribir aquí la expresión <em>sin que nadie haga nada por impedirlo</em>, sería creer que el remedio al asunto depende de alguna voluntad capaz de imponerse sobre la de los demás, o, lo que es peor, clamar por la existencia de cualquier dictador capaz de cometer toda clase de tropelías a nombre de buscar la armonía y terminar sus últimos días clamando por ser considerado demente para <em>hacerse el loco</em> en lo que respecta a su responsabilidad en los genocidios que encabezara.</span></p>
	<h3><span>CONSIDERACIONES ANTEPENÚLTIMAS </span></h3>
	<h4><span>Esto que, irresponsablemente (admito), he tratado de incluir en este proceso de averiguación y que he denominado &quot;claves indiciarias&quot;, deseo ponerlo a consideración de los lectores de esta revista. Si las mismas que he mencionado se ven enriquecidas por otras que mi inconsciente haya elegido no citar, desearía recibirlas en la conciencia para efectos de avanzar en el proceso de averiguación del que este ensayo apenas constituye un inicio. </span></h4>
	<p><span>No dudo que la perspectiva planteada aquí en lugar de servir como argumento para mejorar la sensación producida por el desamparo y en la que progresivamente vamos ingresando algunos mientras que otros parecen defenderse de la misma apelando al <em>entusiasmo vacío</em>(descomponerse anímicamente por lo que suceda con un negocio privado como lo es la Copa América), propiciará mayor desazón y desasosiego. Pero los elementos que he traído a colación para sustentar la validez de una disyuntiva formulada a través de dos preguntas electivas (&iquest;Estamos ante un fenómeno que representa una de las más terribles consecuencias del accionar de unos guerreros dispuestos a servirle al mejor postor, en la mayoría de los casos, los intereses que lideran macroproyectos y que requieren de la imposición de la posesión sobre la tierra a como de lugar y al menor costo posible? &iquest;O, acaso, si a la eficacia de los guerreros sumamos la que aparenta ser deliberada ineficacia del Estado para resolver los problemas de los desplazados, estamos más bien frente a un fenómeno de exterminio?), me parece que deben ser leídos de tal manera que esa lectura arroje elementos de juicio y de acción necesarios para redefinir políticas y programas de atención dirigidas a poblaciones que no es lo mismo considerar como víctimas temporales de un problema que como objetos de un exterminio sistemático. </span></p>
	<p><span>Debo recordar que este ensayo es escrito mientras las noticias acerca de la Copa América van haciéndonos desconocer más lo que está sucediendo con una población conminada a abandonar su territorio bajo amenaza de muerte. Un balón de fútbol que rueda para majorem gloriam de Cocacola, Mastercard y Traffic, es capaz de tornar invisible, habitante que ingresa al mundo de lo real, la tragedia de Peque que es la tragedia de todo el pueblo colombiano. </span></p>
	<p><span>En lo que a mi trabajo de asesor en programas de atención psicosocial, &iquest;tiene implicaciones todo lo anterior? Creo que sí y que bastante. Por lo pronto, este ensayo mismo, hace parte del modo de proceder que considero indispensable mantener activo mientras realizo mi trabajo como asesor. No puedo asumirlo entonces sino como un producto de ese trabajo. Ahora bien, el producto puede representar un nivel de construcción de la realidad o constituir un pensamiento situado al lado del que debería ser el pensamiento correcto, en tal caso estaría ante una paranoización. </span></p>
	<p><span>Apelo entonces a la bondad de los diagnosticadores por oficio quienes tendrán aquí razones para argumentar a favor de la segunda de las situaciones mencionadas. Pero, en caso de que así procedan y concluyan que este ensayo es un buen ejemplo de <em>paranoia</em>, deberán probar que los acontecimientos alrededor de los cuales se ha producido este ejercicio de meditación reflexiva, han sido incorrectamente interpretados y que el juicio de realidad en este caso es proyección de una realidad psíquica poblada de exterminio, de armas cortopunzantes y de perversión negada y proyectada. En el eventual caso de que su bondad me exima de un diagnóstico tan atroz e incapacitante -como es el de paranoia- y opten por evidenciar la existencia de una complicación del trastorno por estrés postraumático, esta vez afectando más al juicio que al afecto, tampoco sabré agradecérselo. </span></p>
	<p><span>Pero, más allá de esta hipotética afectación por parte de una psiquiatría política parecida a esa que se estilaba durante el stalinismo para excluir de la comunidad intelectual a los disidentes ideológicos y políticos, lo cierto es que la propensión a perpetuar la no solución de los problemas de unos desplazados que ya no tienen a dónde más ir para sobrevivir haciendo aquello que saben hacer (cultivar la tierra, cuidar el ganado, el amor en privado, divertirse en público, etc.), es la mayor clave indiciaria de que lo que se perfila como futuro para ellos es el exterminio. </span></p>
	<p><span>Y acompa&ntilde;ar psicosocialmente al que está temporalmente afectado por una situación que prometía ser termporal, debe ser diferente a acompa&ntilde;ar psicosocialmente a quien está destinado al exterminio. Como los psicoanalistas nada sabemos acerca del sacramento de la extremaunción, debemos preguntarnos obligatoriamente qué entendemos por acompa&ntilde;amiento psicosocial de quien va a ser exterminado desde la puntería de los guerreros en connivencia estrecha con funcionarios cuya misión parece ser la de no actuar para impedir la acción de aquellos. </span></p>
	<p><span>Llegar con propuestas que no alcanzan a cumplir con los mínimos requisitos de una terapia ocupacional organizada, colocar a los pobladores a practicar esotéricos ejercicios de armonización con la energía cósmica que los habita, trasladar el encuadre analítico del consultorio a poblaciones cuya urgencia reclama techo, comida, salud y seguridad, embelesarnos repitiendo la monserga de talleres de <em>sensibilización</em> y <em>socialización</em> de experiencias puntuales como si se tratara de panaceas, desestimar con la sobreimposición de nuestras concepciones la palabra y la acción de los pobladores -verdadera manera de practicar una sordera con oídos abiertos-, descalificar procederes de reflexión sistemática acerca de las tendencias que se avisoran en el comportamiento del Estado y de los particulares con respecto a la matanza, la expropiación y la expulsión de un número cada vez mayor de habitantes de territorios ocupados por ellos desde tiempos inmemoriales (como en el caso de los indígenas), negar y denegar sistemáticamente la pulsión de muerte que parece granjearse cada vez mayor simpatía dentro de los pobladores del territorio nacional y que se expresa en su negativa a organizarse autónomamente y a hacer valer sus derechos por la vía de demandar acciones de cumplimiento, ignorar la progresiva confluencia de doble vía entre la rebelión y la lumpenización, guardar silencio deliberadamente todo por no quedar mal ante la comunidad internacional, callar acerca de la negativa deliberada y sistemática del estado por desatender a pobladores que hoy son desplazados justamente porque ese estado se hizo el de la vista gorda cuando se producía el desplazamiento forzado&hellip; todo esto configura la colección de concepciones y de procedimientos que formulo como última clave indiciaria que se&ntilde;ala la entronización del exterminio como política en acción.</span></p>
	<h3><span>CONSIDERACIONES AHORA SI FINALES </span></h3>
	<h4><span>Deberemos reformular varias cosas. En primer lugar, los diagnósticos, sobre todo los llamados situacionales. Los que una vez sirvieran para propiciar información objetiva de lo que sucedía con los pobladores, resultan ahora insuficientes. Es urgente proceder a a&ntilde;adir otra clase de diagnósticos, aquellos que apunten a <em>explicar el por qué de las dificultades para superar la multiplicación de las consecuencias que configuran la siniestralidad de nuestro presente y nuestra participación en la potencia de esas dificultades</em>.Esto implica ir más allá de preguntarse si hay o no voluntad política por parte de los funcionarios del estado para resolver los problemas cruciales de las poblaciones afectadas por la guerra. Basta comparar cuáles acciones gubernamentales son de automático cumplimiento y ejecución y se traducen en intervenciones ejecutivas de imposible reversa, con aquellas que descansan en la muelle retórica de las promesas que sistemáticamente se incumplen. </span></h4>
	<p><span>Pero implica algo más, preguntarnos <em>de qué manera contribuímos todos</em> a que ciertas políticas estatales sean eficaces y <em>de qué manera contribuímos todos</em> a que aquellas destinadas a proteger nuestros derechos fracasen de la manera que todos conocemos. </span></p>
	<p><span>Se trata de mantener clara la idea de la responsabilidad del responsable, pero, simultáneamente de introducir en la concepción acerca de la responsabilidad, la contribución del afectado en la eficacia de la acción del responsable. </span></p>
	<p><span>Tal vez en este punto sea necesario retomar los análisis que realizaba un Antonio Gramsci, con respecto del Estado. Pero también los ensayos (lastimosamente no tengo la referencia exacta, pero debo recordar que estoy en los inicios, apenas, de una averiguación) de un Italo Calvino acerca de la corrupción y sus efectos sobre la sociedad italiana, brillante manera de entender cómo en una sociedad civilizada es al hampón al que le toca esconderse, mientras que en una corrupta es al ciudadano honrado al que le toca no dar papaya*. O los ensayos de un Hans Magnus Enzesberger (cf: Perspectivas de Guerra Civil, Anagrama, 1993). </span></p>
	<p><span>Debemos asumir todas las consecuencias de esto: colocarnos en el lugar del objeto de nuestra intervención, sabernos herramientas capaces de propiciar nuevas maneras de comprender los problemas en los cuales estamos directamente inmersos. A los profesionales de Salud Mental debo recordarles que nuestra acción no se asemeja a la de los salubristas mentales de los Estados Unidos cuando estos atendían a los soldados provenientes de Viet Nam o de la Guerra del Golfo Pérsico en los cómodos consultorios de la seguridad social norteamericana y a distancia gigantesca del lugar del conflicto. Esta diferencia nos obliga a repensar las concepciones que acríticamente tendemos a reproducir tomadas de una experiencia que se realiza de un modo totalmente diferente a lo que nos sucede a nosotros. Amén de que algo va de las reacciones emocionales de una víctima de violación en una calle cualquiera de Los Angeles o de Nueva York, a las reacciones emocionales de poblaciones destinadas al exterminio. Tal vez el conocimiento de la experiencia de los psiquiatras ingleses5, experiencia realizada durante la ocurrencia de la guerra misma y en la cual estaban implicados estos profesionales directamente, arroje elementos de juicio útiles para pensar una práctica, recordando que en lo que respecta a &quot;pensar una práctica (esto) no consiste en calcular sus efectos, sino (en) reconocer en qué historias se encuentra enredada, qué mito la funda&quot;6. </span></p>
	<p><span>Debemos entonces dise&ntilde;ar formas de establecer de qué manera nuestro proceder efectivamente enfrenta la política de exterminio que se practica con los pobladores (y en últimas con nosotros mismos) o de qué manera contribuye a la eficacia de tal política contra ellos/nosotros. &iquest;Cómo se llama esto? Lo ignoro, pero es preciso dejar de considerarnos situados en el lugar de la experticia y pasar a concebirnos afectados por el problema que deseamos superar. De nada nos habrá servido el paso por una Universidad si en esta nos contentamos con hacer la tarea que puso el profesor y terminar pensando como creímos que pensaba el profesor para pasar el examen y obtener el diploma. Igualmente si apetecíamos desde el facilismo aprender lo que decían los manuales (que generalmente son escritos para facilitar el conocimiento técnico pero terriblemente estorbosos para estimular el pensamiento crítico). No existe manual capaz de decirnos cómo debemos proceder en una realidad cuya complejidad no es apenas una faceta sino su razón misma de ser. Aquí será obligatorio apelar a la creatividad, a la imaginación, a los sue&ntilde;os, al desciframiento de los determinismos que nos guían, al atrevimiento. </span></p>
	<p><span>Cualquiera que revise la página en internet de desplazados en Colombia, podrá hacer un simple ejercicio de revisión: la mayor parte de los artículos se refieren a diagnósticos situacionales, a modelos de encuesta para majorem gloriam de los organismos internacionales, y solamente unos cuantos tienen el atrevimiento de describir experiencias de trabajo y muchos menos de establecer las historias en que se encuentran enredadas las prácticas, los mitos sobre las cuales son fundadas, los desaciertos, los fracasos&hellip; </span></p>
	<p><span>Tratar de llevar a cabo esta verdadera exigencia <em>ética</em>:&quot;&hellip; al abandonar el mundo de los hechos, a saber, lo que se debe producir en una situación dada, en coherencia con las categorías existentes, el sujeto, frente a lo imprevisible, lo azaroso, el acontecimiento, al borde del vacío, <u>debe poder ubicarse como operador de una decisión, de una elección desgarradora, porque es tomada en ausencia de una saber previo</u>&quot;7. </span></p>
	<p><span>Efectivamente, porque estamos ante lo imprevisible, es más, ante la repetición de que lo impensable se revela una vez más posible (como dijera Paul Valery después de ocurrida la Primera Guerra Mundial: &quot;&hellip; ahora que lo impensable se ha revelado posible&quot;), por ello es necesario ubicarnos como operadores de elecciones y decisiones siempre menos desgarradoras que sentarnos a esperar la pu&ntilde;alada o el balazo. Nosotros, también, ahora sabemos que como civilización somos mortales. Imperios poderosos han desparecido de la faz de tierra y el último ejemplo de que ello es posible lo revela la extinta Unión Soviética. Nada nos asegura que nuestro país no vaya a terminar afectado por una fragmentación. Ya se observan pasos liderados por algunos gobernadores del sur para organizarse como República. A lo que nos enfrentamos y que resulta más peligroso que la guerra misma, es a esa parte de nosotros que continúa anclada a modos de ver la realidad como si esta se pareciera a lo que nuestros métodos construyen. Más peligroso que la guerra misma por cuanto esta deriva su pervivencia en buena medida del aporte que esos métodos le hacen. Debemos atrevernos a asumir la ausencia de un saber previo como el mejor instrumento que nos guíe en medio de la complejidad de un conflicto como el que nos afecta y, al que de este modo, en parte, podemos afectar. </span></p>
	<p><span>En tanto que sujetos, estamos atados (sujetos) al determinismo que solemos negar para atribuir a la apariencia de estar bien el cometido de emblema. La máscara es de papel, el viento cada vez viene más salado. En el mundo hemos sido proscritos y los letreros de &quot;WELCOME&quot;, escasean cada vez más para los colombianos. Estamos obligados, entonces, a vivir en paz entre nosotros mismos. No hay más de otra. Salvo que deseemos hacer parte (en un bando o en otro) del exterminio.</span></p>
	<h3><span>ENVÍO </span></h3>
	<h4><span>A quienes desprevenidamente quieren, al leer en un ensayo, no la fórmula definitiva que los apaciente sino el motivo que los incite a pensar y a criticar o bien lo leído o bien a partir de lo leído. </span></h4>
	<p><span>A quienes permanecen quietos, esperando un redentor omnipotente y omnisciente que los salve de la inmersión en una angustia paralizante e incapaz de propiciar su autonomía y libertad, en tanto que paso a través de la nada (Kierkegard) </span></p>
	<p><span>A quienes creen emplear las armas para lograr la paz con o sin justicia social, ignorando que su acto actual es el preámbulo de genocidios peores y de los cuales nada les garantiza que saldrán bien librados. </span></p>
	<div align="center" class="MsoNormal"><span>  <hr width="100%" size="2" />  </span></div>
	<h3><span>&nbsp;</span></h3>
	<h3><span>Bibliografía y Notas</span></h3>
	<h4><span>1.Martha López Casta&ntilde;o. Individuo y subjetividad. En Nova &amp; Vetera No. 40, septiembre de 2000, página 28. </span></h4>
	<p><span>2.Jorge Rojas Rodríguez, Desplazados: lógicas de guerra, incertidumbres de paz. En: Nova &amp; Vetera, No. 41, Octubre-diciembre de 2000, página 76. </span></p>
	<p><span>3.Jeffrey Boutwell y Michael T. Klare, Un azote de peque&ntilde;as armas. En : Scientific American, Junio de 2000. </span></p>
	<p><span>4.George Musser y Sasha Nemececk, El nuevo accionar de la guerra. En: Scientific American, junio de 2000. </span></p>
	<p><span>*He aquí una expresión a la que cada vez son más proclives las fuerzas encargadas de la seguridad de los ciudadanos: no dar papaya significa no poner esa parte de la anatomía en la cual la espalda pierde su decente nombre para así evitar ser penetrado por el agresor. Curioso lenguaje este mediante el cual el responsable de velar por la seguridad de los ciudadanos, se lava las manos: y se las lava porque las tiene sucias&hellip; </span></p>
	<p><span>5.Jacques Lacan, La psiquiatría inglesa y la guerra, en Uno por Uno, Revista Mundial de Psicoanálisis, No. 40, 1994. </span></p>
	<p><span>6.Laurent Cornaz, La escritura o lo trágico de la transmisión. Editorial Psicoanalítica de la  Letra. A.C., 1998, México, página 19. </span></p>
	<p><span>7.Miguel Benasayag y Edith Charlton, Crítica de la felicidad, Nueva Visión, 1992, Buenos Aires, página 86. El subrayado es mío.</span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/desplazamiento-o-exterminio-claves-incidiarias-para-iniciar-un-proceso-de-indagacion/feed/</wfw:commentRss>
	</item>
		<item>
		<title>DEFINICIÓN DE ALGUNOS EJES TEMÁTICOS CON RESPECTO A LA GUERRA Y A LA PSICOLOGÍA DE LA MISMA</title>
		<link>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/definicion-de-algunos-ejes-tematicos-con-respecto-a-la-guerra-y-a-la-psicologia-de-la-misma/</link>
		<comments>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/definicion-de-algunos-ejes-tematicos-con-respecto-a-la-guerra-y-a-la-psicologia-de-la-misma/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 05 Mar 2006 04:15:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>boterotoro</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
		<guid>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/definicion-de-algunos-ejes-tematicos-con-respecto-a-la-guerra-y-a-la-psicologia-de-la-misma/</guid>
		<description><![CDATA[	Taller de Capacitación en Derechos Humanos ESAP -Valle del Cauca
	Agosto 10/2001
	&nbsp;  
	


PRELIMINARES&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 
   
  
  
	&nbsp;
	En razón de que la discusión acerca del planteamiento aceptar la diferencia ha suscitado controversia me parece oportuno presentar mi planteamiento por escrito, al respecto de ese y de otros planteamientos que suelen aparecer cuando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p class="MsoNormal"><span>Taller de Capacitación en Derechos Humanos ESAP -Valle del Cauca</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Agosto 10/2001</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp; <br /> </span></p>
	<table cellspacing="0" cellpadding="0" border="0" class="MsoNormalTable">
<tr>
<td width="156" valign="top">
<p class="MsoNormal"><strong><span>PRELIMINARES&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></strong></p>
   </td>
  </tr>
  </table>
	<p class="MsoNormal"><strong><span>&nbsp;</span></strong></p>
	<p class="MsoNormal"><span>En razón de que la discusión acerca del planteamiento <em>aceptar la diferencia</em> ha suscitado controversia me parece oportuno presentar mi planteamiento por escrito, al respecto de ese y de otros planteamientos que suelen aparecer cuando de considerar la psicología de la guerra se trata.</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&iquest;Psicología de la guerra?&nbsp; A primera vista pareciera como si la guerra nos la estuviéramos representando como un sujeto al cual fuera posible atribuirle <em>una</em> <em>psique</em>, cuya comprensión y análisis llamaríamos <em>psicología</em>.&nbsp; Pero la guerra, &iquest;puede <em>ser</em> un sujeto?&nbsp; No, como tampoco pueden serlo ni el hambre, ni la injusticia, ni la barbarie, ni el último grito de la moda.&nbsp; Sin embargo, y a pesar de todo, estas cosas tienen algo en común y es que las mismas se configuran como acontecimientos humanos, en los cuales, la subjetividad, está implicada.</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>De las maneras en como la subjetividad está implicada en la existencia de la guerra, es de lo que trataríamos de dar cuenta a través de la expresión <em>psicología de la guerra.</em></span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Porque la subjetividad está implicada de muchas maneras: veamos solamente una, la que se refiere a la argumentación, que si bien es cierto, es considerada por la estrategia militar una de las tantas formas del ejercicio de la guerra, para nosotros, psicoanalistas, es ella la guerra misma.&nbsp; En tanto que procesos de pensamiento, de racionalidad, de interpretación y de lenguaje, la argumentación se coloca en el lugar de un supraorden, desde el cual se legitima el accionar propio y se contrarrestan los efectos del accionar del adversario.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Ahora bien, si la argumentación es la guerra misma, entonces ella misma es susceptible de ser investigada en tanto que avatar, uno de varios, de la subjetividad.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Un contenido esencial de la argumentación que se practica durante la guerra, es la insistencia en la diferencia.&nbsp; La argumentación se soporta en un acto de repetición sin pausa y sin freno: lo que yo ejecuto lo hago a nombre de una causa que se diferencia de la causa en la que el adversario se apoya para combatirme.&nbsp; No importa que uno y otro, reconozcamos, que ambos representamos los intereses de otros, otros que no son los mismos del lado de aquel que los de este.&nbsp; Es más, se suele considerar que la representación es de todo el conglomerado social.&nbsp; Mi insistencia en <em>los secuestros</em>, revela que apelo a un conglomerado social que postulo guía y poder del modelo social que me represento justo.&nbsp; Mi insistencia en <em>las desapariciones, </em>revela que apelo&nbsp; a un conglomerado social que postulo guía y poder del modelo social que me represento justo.&nbsp; Puede mi argumentación insistir en la denuncia de <em>la motosierra</em> como evidencia de la maldad de ciertos adversarios; puede mi argumentación insistir en la denuncia de <em>las pipas de gas </em>como evidencia de la maldad de otros adversarios: en ambos casos, la argumentación pretende insistir en que mi causa es la justa mientras que la del otro es la injusta.</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Pero, como es nítidamente identificable, lo que se practica aquí <strong>es un debate entre modos iguales de argumentar</strong>.&nbsp; Es decir, que se argumenta del mismo modo, solo que los elementos que estructuran la semántica de las oraciones con que se presenta la argumentación, son distintos. En este caso, y pese a la brutalidad de las acciones, <strong>lo especular</strong> parece estar signando el carácter de la confrontación, sus avatares, sus desvíos, lo pulsátil de sus avances y repliegues.&nbsp; La brutalidad puesta en el ejercicio de los actos de la guerra, en lugar de probar el privilegio de la maldad adjudicable a uno solo de los bandos, lo que representa es la lógica de una especularidad que se practica en virtud exclusivamente de la especularidad misma.</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>El Otro, también, es destinatario del odio.&nbsp; Ser feroz en razón de la ferocidad del otro, ser ejemplarizante con los seguidores del adversario toda vez que el adversario es feroz con los seguidores del primero, no inventa nada distinto de lo que suele suceder, en una dimensión <em>menos colectiva</em> (si se puede decir que exista mayor/menor colectividad&hellip;) con la práctica de lo que Freud denominaba el narcicismo de las peque&ntilde;as diferencias y que, entre nosotros, suele contribuir en proporción nada despreciable a la creciente tasa de homicidios que se cometen por fuera de la confrontación formalmente admitida.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<table cellspacing="0" cellpadding="0" border="0" class="MsoNormalTable">
<tr>
<td width="165" valign="top">
<p class="MsoNormal"><strong><span>YO   ES EL OTRO</span></strong></p>
   </td>
  </tr>
  </table>
	<p class="MsoNormal"><strong><span>&nbsp;</span></strong></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&iquest;Quién es ese otro que aparece cuando yo me asomo al espejo?&nbsp; &iquest;Soy yo?&nbsp; No.&nbsp; Es la imagen que yo me hago de mi mismo.&nbsp; Una calvicie creciente, unas arrugas irreductibles, un ce&ntilde;o fruncido por las obligaciones de mi día, una sonrisa presa de algún buen recuerdo, una verdad que la intimidad guardará con celo, un día más que tendrá la suerte de todos los anteriores -salvo que acontezca algo que me impida volver a asomarme al mismo espejo a la ma&ntilde;ana del día siguiente&hellip;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&iquest;Quién es ese otro que aparece ante mí, cuando no hay espejo?&nbsp; &iquest;Es <em>otro</em>?&nbsp; No.&nbsp; Es la imagen que yo hago de ese otro.&nbsp; Aliado o adversario en potencia, común a mis intereses o adversario, posibilidad múltiple de amor o de odio, de fraternidad o de ferocidad, de alianza o de ruptura.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Mi elección&nbsp; puede entonces escotomizar, <em>dejar de ver</em>, que el otro es efecto de la argumentación que acompa&ntilde;a a mi mirada.&nbsp; Puedo saber que le miro, pero no puedo verme mirándolo.&nbsp; Hay algo del orden del juego de los espejos, hay un faltante de mirada, una mirada que existe pero que no puedo ver, y que estará allí, justamente allí, produciendo efectos.&nbsp; Entre otros, y no el menos probable, mi rechazo feroz por el descubrimiento de la semejanza del otro conmigo.&nbsp; Enredado en los efectos de una mirada que existe pero que no está sujeta al control de mi voluntad, de mi consciencia, estimo razonable considerar que debo someter la perturbación que me produce el descubrimiento de la semejanza, a la exaltación,&nbsp; en mi argumentación, de la diferencia.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Esa mirada que existe pero que no es visible, es la mirada del Tercero al que apelo como garante del beneficio que espero derivar de exaltar la diferencia con mi semejante, es decir, con aquel que también, como yo, argumenta que él es el que representa la justicia y la razón.</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>En los finales de guerra, llamativamente, uno de los botines más apreciados por los ejércitos triunfantes, es precisamente aquel que se encuentra conformado por los que, con su inteligencia, incidieron en la eficacia de la guerra que pudo en un momento dado llegar a tener el adversario.&nbsp; Entre nosotros es difícil pensar en esto porque el final de esta guerra parece estar cada día más distante.&nbsp; Aunque, si nos dejamos guiar por ciertos indicadores argumentativos, resulta llamativo el hecho de que el ejército colombiano esté utilizando cada vez&nbsp; con más fuerza y aparente convicción, discursos que otrora combatía con la misma ferocidad: me refiero al hecho de que se acuse a los adversarios <em>por haber abandonado sus ideales</em>, de que se utilicen ciertos documentos de organizaciones catalogadas como de extrema izquierda, dirigidos a la dirección de la guerrilla, como <em>pruebas de</em> <em>verdad</em>.&nbsp; Como si en el pasado no se hubiera combatido a la guerrilla, precísamente por el tipo de ideales que representaba y no se hubiera denunciado a aquella ONG</span><sup><span>*</span></sup><span> como aliada de los guerrilleros.&nbsp; Como nadie ha dado la orden perentoria de no especular, podemos entonces dejar iniciado aquí un proceso de averiguación acerca de si acaso no se está confirmando un proceso de apropiación del discurso del adversario como primer botín de una guerra en la cual el adversario mismo se sabe precariamente situado con respecto a probar la manutención de esos ideales&hellip;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Pero no nos separemos del hilo que traíamos: derrotado un adversario, de inmediato los estrategas que incidieron en la eficacia de su guerra, se valorizan&nbsp; ante la mirada del vencedor.&nbsp; Los reclama y se apropia de ellos como botines de guerra y los conduce a su respectivo territorio, para que esta vez continúen haciendo lo que saben hacer pero al servicio de los vencedores.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Pensar la guerra, presa de ella, es escotomizar, <em>dejar de ver</em>, la siniestralidad que representa su espectáculo.&nbsp; Es en ese lugar escotomizado en donde se coloca el propagandista, y a donde traslada su única potencia: la de repetir que existe una diferencia.&nbsp; Su acto, el de repetir y repetir cuatro veces al día, todos los días del a&ntilde;o y todos los a&ntilde;os, tiene por destino mantener la opacidad del velo, perpetuar la ceguera, mantener a cuantos sea necesario presas de la guerra.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>El hecho de que una vez en poder del bando vencedor, el criminal de guerra del adversario se convierte en valor de cambio, en joya preciada, no se explica sino por el hecho mismo de que la diferencia no existe, que esta es solamente efecto de la argumentación, que así como su condición de criminal fue efecto de la argumentación será la argumentación la que ahora le presente como objeto precioso de deseo.&nbsp; Von Braun,&nbsp; fue el mismo como científico al servicio de los nazis que como científico al servicio de la Nasa.&nbsp; Si escapó al juicio de N&uuml;remberg, fue en razón de la eficacia de sus conocimientos tanto para uno como para el otro bando.&nbsp; Lo cual ratifica que a uno y al otro bando, les interesa lo mismo. </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<table cellspacing="0" cellpadding="0" border="0" class="MsoNormalTable">
<tr>
<td width="373" valign="top">
<p class="MsoNormal"><strong><span>EL   TERCERO DE ESE OTRO QUE ES YO</span></strong><strong><span></span></strong></p>
   </td>
  </tr>
  </table>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Buena parte de la ferocidad que se practica en la guerra, va destinada a un tercero, el más temido por los jefes de la guerra: el del guerrero escasamente dotado de la convicción que posee el discurso de los jefes.&nbsp; Cuando se ataca a la población civil se hace con el fin de atacar a las madres, los padres, los hermanos y las hermanas, de los que hacen la guerra como ejecutores de órdenes.&nbsp; La juventud de estos últimos, ciertamente que les hace proclives y fácilmente manipulables para lograr el objetivo de la ferocidad, pero también los revela débiles frente a los avatares del amor. Esa debilidad es contrarrestada con las escenas de horror que si no son transmitidas por los <em>media</em> lo serán por el rumor,&nbsp; pero más tarde o más temprano, llegarán a oídos de aquellos que hacen la guerra cumpliendo órdenes, y tendrá como efecto obturar todo sentimiento de piedad posible, exacerbando el sentimiento de retaliación y de venganza.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>No recuerdo a quién es que le debemos la aclaración acerca de un fragmento del Himno Nacional, si a Ignacio Torres Giraldo o a Indalecio Liévano Aguirre.&nbsp; Se trata de un fragmento que hace parte de la leyenda de la guerra de independencia.&nbsp; Ese fragmento que dice &ldquo;<strong>Ricaurte en San Mateo/ en átomos volando/ deber antes que vida/ con llamas escribió&rdquo;</strong>. Todos deben recordar que la leyenda decía más o menos así: rodeado por tropas de espa&ntilde;oles triunfantes, prácticamente el único sobreviviente del destacamento de patriotas que defendía una armería, Antonio Ricaurte destinó la bala de su pistola a un tonel repleto con pólvora, para de esa manera propinarle desde su adversidad, bajas al enemigo.&nbsp; Alguno de los dos historiadores mencionados nos revelaba que todo esto había sido una historia que se había inventado Bolívar cuando se cercioraba angustiado de la disminución en la moral de su tropa.&nbsp; Entonces, para efectos de elevar esa moral, Bolívar se inventó este suicidio patriótico.</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>De todo esto, me parece que debería quedar algo en claro y es que la noticia de un suicidio, la muerte condecorada con los ribetes del patriotismo, no hace depender sus efectos de la verdad o de la mentira de su ocurrencia.&nbsp; Don Rafael Nú&ntilde;ez, llamativamente, traduce la leyenda no en el territorio de la verdad, sino en otro bien curioso: el del acontecimiento como texto.&nbsp; La expresión <strong>con llamas <em>escribió</em></strong> nos insinúa que el velo que se atraviesa en la verdad del acontecimiento, es transparente.&nbsp; Se trata de una argumentación.&nbsp; Solamente la pasión del fanatismo, propiciaría en nosotros el depender de la necesidad de que el acontecimiento efectivamente&nbsp; ocurrió.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Como procuramos ponernos por fuera de esa pasión fanática, es que podemos considerar aquí, tajantemente, que todas las muertes propinadas por la elevada moral de la tropa a partir de entonces y durante ciento ochenta y pico de a&ntilde;os, han sido por delegación de un suicidio voluntario.&nbsp; A partir de su suicidio, y si se ha seguido el hilo de la argumentación hasta aquí no será Perogrullo quien me respalde, Ricaurte dejó de matar.&nbsp; En su lugar, vendrían otros.&nbsp; Y otros, distintos de esos otros, terminarían tomando el símbolo de Bolívar, del mismo Bolívar al que Marx describió de una manera muy precisa cuando le pidieron que se refiriera a él para publicar su texto en alguna enciclopedia europea.&nbsp; Manera tan precisa como ferozmente crítica de aquello que entre nosotros se dijo siempre de Bolívar.</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<table cellspacing="0" cellpadding="0" border="0" class="MsoNormalTable">
<tr>
<td width="477" valign="top">
<p class="MsoNormal"><strong><span>LA   VERDAD: PRIMERA VÍCTIMA EN LA GUERRA</span></strong></p>
   </td>
  </tr>
  </table>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Declarada o sin declararse la guerra, la nubosidad, que se traduce en confusión, es el equivalente en las mentes de los ciudadanos, del humo que levanta toda explosión.&nbsp; Pero esa nubosidad no representa el gris de la ausencia de pensamiento, no es representación visual del tremor de la angustia.&nbsp; Todo lo contrario: tiene otro equivalente, el del ruido.&nbsp; Las argumentaciones de todos los que están interesados de algún modo en que la guerra suceda, se lanzan al tiempo y en el mismo espacio.&nbsp; Pueden diferir los medios de propagación pero nada hace suponer que&nbsp; los de unos sean más eficaces siempre que los de otros.&nbsp; La argumentación se difunde para que todo aquel que ha depositado en uno de los bandos la esperanza de poder llegar a ser, en el futuro,&nbsp; un sobreviviente, contribuya a que la guerra no decaiga en intensidad.&nbsp; La argumentación, en tal sentido, pulsa por hacer de todos nosotros, soldados.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>La interrupción de toda racionalidad, cuyo ejercicio nos llevaría simplemente a preferir ser sobrevivientes pero de un país en paz, y, seguramente, a intentarlo, presta su contribución decidida a los objetivos buscados por la argumentación.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Una economía de&nbsp; la dialéctica configurada por la pulsión de muerte y la pulsión de vida, se instaura.&nbsp; Esa economía lleva a invertir toda la pulsión de vida al servicio del bando que yo escoja, y toda la pulsión de muerte contra el bando adversario.&nbsp; Todo aquello que haga mi bando, lo saludo.&nbsp; Si el bando contrario hace lo mismo, lo denuncio.&nbsp; Todo lo que haga mi bando, es digno de encomio, de felicitación y de condecoración.&nbsp; Si lo hace el bando contrario, eso prueba la maldad del mismo.&nbsp; Si lo hago yo, el bien germina ya; si eso mismo lo hace el otro, llega la horrible noche.&nbsp; Si venzo, cesa la horrible noche.&nbsp; Si no, la humanidad entera entre cadenas gime.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Si derroto al adversario, derroto hasta la misma&nbsp; muerte (oh júbilo inmortal).&nbsp; La promesa que hace la argumentación no es simplemente la de la supervivencia, es la de la eternidad.&nbsp; Instalados, júbilo mediante, en la eternidad, nos apropiamos de uno de los atributos de Dios.&nbsp; Solamente que Dios, más pragmático que nosotros, se vale de su omnipotencia, puesto que, sabiéndose eterno, no va a ser tan tonto como para ir a equivocarse, pues de ser así, el remordimiento le duraría por toda la eternidad.&nbsp;&nbsp; A nosotros el júbilo nos hace creer inmortales, pero no omnipotentes, entonces, presas del remordimiento como repetición, fácilmente terminamos llevando a cabo acciones que contribuyan a mantenernos instalados en ese remordimiento.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>La pasión por matar no es otra cosa que la pasión por instalarse, sin posibilidades de reversa, en la vacuidad de la copa de la vida (Hamlet).&nbsp; Se nos olvida que, en tiempos de paz, cuando hacemos la elección de no tramitar violentamente los conflictos que podamos tener con el otro, se trata justamente de eso, de <strong>una elección</strong>.&nbsp; En tiempos de guerra esa elección puede cambiar, y entonces, cualquiera de nosotros sabrá que dentro de sí contiene la potencialidad para hacerlo.&nbsp; Millones de alemanes&nbsp; al unísono gritando&nbsp; &iexcl;<strong>Heil Hitler!</strong> &iquest;Se desea una mejor prueba? </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Desear nada, eso es quedar instalado en la vacuidad de la vida.&nbsp; Y la única manera de hacer grata la existencia a partir de esa instalación, no puede ser otra que la de perpetuar el acto que nos conduce a ello.&nbsp; Por eso la barbaridad genera admiración en quien se atreve <em>apenas</em> a dar la orden de ejercerla.&nbsp; Pero con su orden, con su voz baja pero firme, con su capacidad de dar órdenes capaces de eliminar cualquier equívoco en el destinatario, el ordenador del acto bárbaro encuentra el complemento que le falta para suponerse completo.&nbsp; Las escenas en el cine, lo revelan con especial cuidado: el ordenador imparte la orden de matar a alguien, por ejemplo, a su padre.&nbsp; El victimario vacila, le mira como queriendo entender que no tendrá que ser el instrumento de una acción que su valoración de las cosas le revela inimaginable.&nbsp; Entonces ejecuta el acto.&nbsp; Pero a partir de ese instante, pierde algo del respeto que el ordenador le dispensaba.&nbsp; Y su vida empieza a correr peligro&hellip; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Como se desea nada, no queda otro camino que perpetuar aquello que llevó a vaciar la copa de la vida.&nbsp; Y la relación que se establece con el victimario será entonces una relación de complemento, creadora de la ilusión de completud, de Sujeto no sujeto a la diferencia entre su pensar y su acto.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Entonces la verdad, que es precísamente aquello que nos espanta cuando se nos revela, se pierde.&nbsp; Y es de este modo que se dice que es la primera víctima de toda guerra.&nbsp; Y la primera verdad que se pierde, es la verdad de que nuestra subjetividad está constituida por el imposible de la completud, por el imposible de nuestra eternidad y por el imposible de nuestra inmortalidad. </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<table cellspacing="0" cellpadding="0" border="0" class="MsoNormalTable">
<tr>
<td width="260" valign="top">
<p class="MsoNormal"><strong><span>ACEPTAR   LA DIFERENCIA</span></strong></p>
   </td>
  </tr>
  </table>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Podemos pregonar como necesidad para lograr la convivencia, la aceptación de la diferencia, sí, pero &iquest;de cuál diferencia?</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Si nos proponemos ser absolutamente coherentes en todo, lo más probable es que nuestro destino nos sitúe allí, en la vacuidad de la vida.&nbsp; Si existe algo más coherente que un cadáver, le pediría el favor a alguien que me lo dijera.&nbsp; Esa correlación precisa entre el silencio y la putrefacción, los ojos abiertos y la mirada perdida, la rigidez cadavérica y la garganta y la boca secas, &iquest;qué si no es&nbsp; la coherencia absoluta, lo que estamos aquí significando?&nbsp; Y muertos en vida son quienes se han instalado en la vacuidad de la misma, en su vacío, en esas interminables noches en las cuales acuden a su mente los recuerdos de las últimas miradas, de las últimas palabras de sus víctimas, todo eso resistente al licor, a la droga y al grito desesperado. Esa imposibilidad de serenarse al observar que la misma mano que quiere acariciar un cuerpo fue la que haló del gatillo, empu&ntilde;ó el arma, encendió la motosierra o activó la pipa de gas.&nbsp; Todo por buscar instalar la coherencia.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Si de aceptar una diferencia se trata es, en primer lugar, aquella que nos humaniza, tanto en el sentido de que nos saca del orden de los homínidos, como en el sentido de buscar la forma de atemperar el atavismo que se conserva en nuestra evolución, por una parte, como los efectos de una racionalidad que llegó justamente allí, al lugar del que quería sacar a la humanidad.&nbsp; Porque no se si ustedes sepan que el nombre en clave con que los estrategas del ejército norteamericano denominaban a la bomba atómica que días después sería lanzada sobre un país que ya estaba derrotado militarmente, era <strong>DIOS</strong>.&nbsp; Y si algún objeto prueba la siniestralidad a la que puede conducir la razón instrumental ha sido&nbsp; el que destrozó palmo a palmo a Hiroshima y Nagasaki, dos ciudades pertenecientes a ese país que ya estaba militarmente derrotado.&nbsp; Pero existe una prueba más reciente y que obedece también a esa razón: la de que resulta más práctico propiciar heridos en el adversario que muertos.&nbsp; Antes las guerras dependían más del coraje de los combatientes que de la financiación de los mismos.&nbsp; Entonces se hablaba de valores: el heroísmo, el coraje, la gallardía y el honor.&nbsp; De un tiempo para acá estos valores desaparecen y en su lugar se instala el único valor posible para el capitalismo: el dinero.&nbsp; Hoy en día las guerras se ganan hundiendo a los adversarios en la pobreza.&nbsp; Y si al adversario se le propinan más muertos que heridos, pues un tractor y cuatro esclavos se encargan de enterrarlos en la fosa común. A lo sumo el costo de la gasolina y de las medallas para los familiares.&nbsp; Pero cuando al adversario se le propinan más heridos que muertos, entonces el adversario se verá forzado a gastar todo el dinero que sea necesario para producir la recuperación de su salud.&nbsp; O a no gastarlo, y en este caso, la obediencia debida se verá resquebrajada.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Negarnos a aceptar la diferencia que nos constituye como humanos, nos coloca en el lugar de un Dios semejante a aquel que por no tolerar los avatares en la humanidad de su creación,&nbsp; enviaría el agua, la peste o el fuego como formas de ejercer el castigo.&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Tomar partido, pues, en una guerra en la cual los adversarios coinciden en luchar por copar el territorio de la ilegalidad como preámbulo de una legitimidad que aspiran ejercer especularmente con la que desean derrotar, no significa instalarnos en el ejercicio de la aceptación de la diferencia como sí&nbsp; opacar aun más el velo que nos impide descubrir la tentación permanente, el automatismo</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>que nos conduce a quedar atrapados por el gui&ntilde;o seductor que nos hace la muerte.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Porque la muerte no es solo partida sino orgasmo.&nbsp; <strong>Petite Mort</strong>, denominan los franceses al orgasmo.&nbsp; La vacuidad de deseo posterior a este, representa lo que en el fondo nos negamos a reconocer: que en últimas, el deseo que nos constituye, es el deseo de nada. El vacío.&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Unos queremos optar porque este advenga fruto de la enfermedad y del envejecimiento, pero por sobre todo, del orgasmo.&nbsp; Otros desean instalarlo en sus vidas como única manera de sentirse vivos, sin importarles perder sus orgasmos.&nbsp; Los primeros queremos hacer de nuestra decisión de no matar (ni vivar las matanzas) una elección, no un acto de cobardía.&nbsp;&nbsp; Los otros desean hacer de su decisión de matar (o de vivar las matanzas) una elección, no un acto de cobardía.</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp; </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Ambos coincidimos en declarar indeseable a la cobardía. </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&iquest;Por qué no suspender por un momento el accionar del gatillo y subrogados para observar si acaso, no estará mascullándose de nuevo el uso del nombre de Dios como palabra clave en algún lugar de este planeta, mientras se ejerce la ferocidad propiciada por la unanimidad del amor por la muerte? </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Por lo pronto, ciertos ángeles exterminadores se nos presentan con los nombres ya no de San Gabriel ni de San Miguel arcángeles, sino de glifosato, black hawack o Plan Colombia.&nbsp; No vaya y&nbsp; sean miembros de la nueva versión de los tronos, las potestades, los querubines y los serafines, esta vez blandiendo en lugar de espadas flamígeras, rociadores aéreos que vuelven desierto la tierra donde se siembran los productos que los ciudadanos de ese lugar del planeta usan para tratar de inventarse sus particulares nirvanas. </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;</span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>Ellos también escotomizan en sus trabas primermundistas, el hecho de que su embriaguez proviene de la muerte que sus autoridades cosechan después de haber sido sembrados los surcos por otros enamorados de la muerte.&nbsp; Si pudiéramos ser por un momento uno de los duendecillos cartesianos, tal vez veríamos que estos últimos treinta a&ntilde;os en Colombia, ubicados en los millones de a&ntilde;os que lleva la humanidad practicando el deseo de escapar de la realidad de sus días a través del consumo de toda clase de sustancias,&nbsp; representan las patadas de ahogado de un sistema que, omnipotentemente, puso a Dios a su servicio.&nbsp; Los productos químicos con que envenenan la tierra, el éter y el glifosato, son los hermanos menores de esa hermana mayor que ya mostró su capacidad letal habiendo sido nominada <strong>DIOS</strong> por sus creadores.&nbsp; Hoy el diablo no hace hostias artesanalmente porque ya ha sido capaz de industrializar su producción, como el psiquiatra que castigó a Sade volviendo industrial la producción de sus libros luego de matarle.&nbsp; Y fuerza por hacérnoslas tragar, empleando la argumentación como herramienta.&nbsp; Nos hace creer que sus hijos son distintos,&nbsp; cuando en verdad son siameses.&nbsp; Negarnos a descubrir que están unidos por su cráneo y su cerebro, es instalarnos en la ilusión de una diferencia imposible. </span></p>
	<p class="MsoNormal"><span>&nbsp;<br /> Dios, el verdadero Dios, el inconsciente&hellip;</span></p>
 <span></span><strong><span>SANTIAGO DE CALI, AGOSTO 10 DE 2001</span></strong>
</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/definicion-de-algunos-ejes-tematicos-con-respecto-a-la-guerra-y-a-la-psicologia-de-la-misma/feed/</wfw:commentRss>
	</item>
		<item>
		<title>DE LA NEUROLOGÍA AL PSICOANÁLISIS</title>
		<link>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/de-la-neurologia-al-psicoanalisis/</link>
		<comments>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/de-la-neurologia-al-psicoanalisis/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 05 Mar 2006 04:13:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>boterotoro</dc:creator>
		
	<category>Uncategorized</category>
		<guid>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/de-la-neurologia-al-psicoanalisis/</guid>
		<description><![CDATA[	Seminario de Aproximación al Psicoanálisis
	XI Semestre
	Programa de Medicina
	Universidad Libre, seccional Cali
	
	
	


PRESENTACIÓN



	
	En primer lugar debemos justificar nuestro título, porque el mismo alude a una especie de transición, de evolución que deriva su formulación de la especificidad misma de lo ocurrido.&nbsp; Es decir, que no estamos ante un acontecimiento generalizable y por tanto del cual pudiera haber [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[	<p class="MsoNormal"><strong>Seminario de Aproximación al Psicoanálisis</strong></p>
	<p class="MsoNormal"><strong>XI Semestre</strong></p>
	<p class="MsoNormal"><strong>Programa de Medicina</strong></p>
	<p class="MsoNormal"><strong>Universidad Libre, seccional Cali</strong></p>
	<p class="MsoNormal"><strong /></p>
	<p class="MsoNormal"><strong /></p>
	<table class="MsoNormalTable" cellspacing="0" cellpadding="0" border="1">
<tr>
<td valign="top" width="197">
<p class="MsoNormal"><strong>PRESENTACIÓN</strong></p>
</td>
</tr>
</table>
	<p class="MsoNormal"><strong /></p>
	<p class="MsoBodyText">En primer lugar debemos justificar nuestro título, porque el mismo alude a una especie de transición, de evolución que deriva su formulación de la especificidad misma de lo ocurrido.&nbsp; Es decir, que no estamos ante un acontecimiento generalizable y por tanto del cual pudiera haber diferentes testimonios, sino que él mismo describe un acontecimiento singular, específico, y concerniente a un médico cuya transición da testimonio a la par que de un abandono, de un descubrimiento.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">A más de cien a&ntilde;os de ocurrido tal acontecimiento, los diversos efectos que el mismo produjo en la cultura en general y, particularmente, en la concepción acerca del psiquismo humano, ofrecen argumentos suficientes para considerarlo fundamental y nos detendremos en este aspecto ahora mismo.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Fundamental por cuanto más allá de tratarse de un aporte desde la medicina, su gestor terminó produciendo una manera de concebir el psiquismo humano que encontraba en la medicina justamente la mayor cantidad de obstáculos.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Podemos aseverar que dichos obstáculos procedían tanto del objeto de la medicina como de las conexiones entre la filosofía espontánea de los médicos y sus nexos con la cultura predominante.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Siendo el objeto de la psiquiatría &ndash;especialidad médica referida al estudio y al tratamiento de las enfermedades mentales- la anormalidad psíquica, el hallazgo y el estudio de ese objeto tuvieron que corresponderse con la forma de proceder de la investigación científica propia de la época:</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">1- Definir como objeto, la locura</p>
	<p class="MsoBodyText">2- Puesta en el lugar de objeto, se dan las condiciones para clasificarla</p>
	<p class="MsoBodyText">3- Clasificada y estudiada, es posible inferir el comportamiento normal.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Pensamiento, lenguaje, percepción, juicio, etc., fueron las expresiones en las que sistemáticamente se dividió al objeto.&nbsp; El psiquiatra, en tanto que observador del comportamiento del loco, tenía allí la clasificación disponible para caracterizar a la enfermedad.&nbsp; Desde afuera, el loco era quien ponía de sí su comportamiento; correspondía al médico clasificarlo y traducirlo a un diagnóstico determinado, cuyas coordenadas procedían de diversos sistemas de clasificación existentes, siendo el de Kraepelin, el predominante en Europa.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Por otra parte, esta manera de proceder tenía sus fuentes en Philippe Pinel, un médico revolucionario perteneciente al Comité de Higiene Pública de la Revolución Francesa, a quien dicho comité delegó la responsabilidad de seleccionar y diferenciar, en la población que se hallaba recluída en los nosocomios parisienses, aquellos individuos que se hallaban verdaderamente perturbados de aquellos que se valían de la simulación para escapar de la guillotina de los revolucionarios franceses.&nbsp; Para hacerlo, Phinel, asiduo lector de Condillac, el filósofo que introdujo las ideas de John Locke a Francia, este último alumno asiduo de la ense&ntilde;anza del gran clínico inglés Sydenham, tuvo que dise&ntilde;ar un sistema de clasificación que permitiera discernir acerca de la normalidad o anormalidad de aquellos pacientes con los cuales se aplicara dicho sistema.&nbsp; Quien estaba enfermo, permanecería hospitalizado; el que estuviera valiéndose de la simulación o que no cumpliera con lo establecido en la clasificación <em>pineliana</em>, era reportado al Comité de Higiene Pública para que este decidiera la suerte del individuo&#8230;&nbsp; Para los primeros Pinel dise&ntilde;ó un modelo de tratamiento que ha sido conocido con el nombre de Tratamiento Moral, que es por lo que se le considera un contribuyente esencial a la humanización del tratamiento de los enfermos mentales.&nbsp; De lo segundo suele hablarse más bien poco, pero es un hecho que ocurrió: fue en virtud de su vinculación revolucionario que Pinel llevó a cabo su obra y produjo los efectos ya mencionados.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">La acción de Pinel define pues el inicio del estudio sistemático de la enfermedad mental y a partir de ella se puede decir que se funda la psiquiatría como especialidad médica y el internamiento psiquiátrico como lugar propicio para realizar dicho estudio.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Cien a&ntilde;os más tarde, cuando la psiquiatría se había incorporado a la cátedra de medicina en todas las universidades, un neurólogo que gozaba de un cierto prestigio&nbsp; ganado a partir de sus trabajos en histología del sistema nervioso y de la habilidad clínica que manifestaba en su trabajo práctico, habría de formular hipótesis nuevas que introducían la noción de psiquismo más allá de los hechos de la voluntad y de la conciencia.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Quiere lo anterior decir que el obstáculo médico para la invención del psicoanálisis, no provenía de otro lugar que del modo en que la medicina abordaba la comprensión de la enfermedad mental, la cual suponía una noción de psiquismo relacionada estrictamente con fenómenos de conciencia.&nbsp; Aquellos que no lo eran, quedaban inscritos como mera sintomatología descriptiva del trastorno, pero no referidos a un análisis de los mismos, mucho menos de si representaban o no un sentido particular distinto al meramente descriptivo de la patología mental.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">El otro obstáculo procedía de la cultura.&nbsp; Una cultura dominada por la mojigatería victoriana para la cual la mejor manera de proceder frente a lo considerado pecaminoso, era ignorarlo, ocultarlo, callarlo.&nbsp; Los médicos de la época de muchas maneras daban cuenta de los nexos entre su filosofía espontánea y los valores culturales predominantes, no obstante reclamar, al mismo tiempo, ser considerados hombres de ciencia.&nbsp; La sexualidad era, podemos decirlo, el centro de gravedad de esa mojigatería, y la postulación freudiana de que la sexualidad infantil era un hecho que debía ser considerado y que muchas de las llamadas enfermedades nerviosas tenían su etiología en la vida sexual temprana de quienes las padecían, produjo todo el recelo de que es capaz una cultura cuando alguna de sus inteligencias se atreve a considerar un aspecto que aquella&nbsp; se empe&ntilde;a en ignorar.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Podemos decir que el psicoanálisis no se inventa contra dichos obstáculos, sino que formula un saber acerca de los mismos y concibe el sentido que se encuentra en su expresión.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<table class="MsoNormalTable" cellspacing="0" cellpadding="0" border="1">
<tr>
<td valign="top" width="317">
<p class="MsoBodyText"><strong>PSIQUISMO = INCONSCIENTE</strong></p>
</td>
</tr>
</table>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Freud no inventa el inconsciente.&nbsp; Ya estaba allí, atestigua él mismo, de lo que había de dar cuenta era de las leyes que regían su existencia y de qué manera tenía que ver con la normalidad y la anormalidad de la vida psíquica de las personas.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Los objetos del psicoanálisis son diversos.&nbsp; La Hipnosis, como método terapéutico, da cuenta del paso de los tratamientos neurológicos a otros de naturaleza y contenido psíquico.&nbsp; Luego, la histeria, cuyo estudio obliga al abandono de la sugestión y <em>fuerza</em> el descubrimiento de la asociación libre de ideas.&nbsp; Lo que podemos afirmar es que más allá de método y enfermedad, lo que Freud elige investigar tiene que ver con la vida normal y cotidiana de las personas: el chiste, la llamada psicopatología de la vida cotidiana, los sue&ntilde;os, la sexualidad&#8230; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Es a través del estudio sistemático de unos objetos que, por lo demás, gozaban de todo el desdén por parte del saber académico y científico de los médicos.&nbsp; Se trata de objetos nimios, como ya dijimos, cotidianos, de ocurrencia en prácticamente todos los individuos existentes (salvo el chiste, al que no son muy afectos que digamos los tiranos), cuya ocurrencia sucede en cada individuo de la especie.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">El hecho es que su estudio arroja pruebas de la existencia de un mundo psíquico que está más allá de la conciencia y de la voluntad.&nbsp; Un mundo que no simplemente existe sino que manifiesta su existencia poniendo en entredicho todos los postulados de la lógica aristotélica, aun a pesar de la voluntad del sujeto por impedir la emergencia del desmentimiento a la misma.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Lo que constituirá el verdadero psiquismo humano será ese mundo que no se nos revela a la simple observación sino que tiene que ser inferido a partir de colocarnos como capaces de escuchar aquello que expresa su existencia.&nbsp; Freud concibe que el psiquismo objeto del psicoanálisis es ese, no otro, ni el afecto, ni la sensopercepción, ni el pensamiento lógico.&nbsp; Son los desmentimientos que el sujeto no puede evitar y que emergen nítidamente a través de los chistes, de los <em>lapsus linguae</em>, de los olvidos, de los sue&ntilde;os, de las vicisitudes propias de la vida sexual.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Freud sitúa su descubrimiento en un nivel bien elevado: al lado de los descubrimientos de Galileo, de Kepler y de Darwin.&nbsp; Considera que todos estos lo que han hecho es producir una herida profunda en el narcisismo humano que se consideraba ser superior del reino animal y procedente directamente de actos de creación divinos.&nbsp; Ni la tierra es el centro del universo, ni el hombre es creación divina: dos heridas narcisísticas a las que Freud agregará una tercera: tampoco el hombre tiene control voluntario sobre las cosas que realiza.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">La postulación de la existencia del inconsciente acarreará efectos inmediatos en una cultura que gusta representarse a sí misma como capaz de control absoluto sobre las cosas que gobierna.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">A continuación presentaré un estudio acerca de un artículo en el cual Freud presenta <em>su tratamiento psíquico</em> y que data de 1890, es decir, diez a&ntilde;os antes de la publicación de la Interpretación de los Sue&ntilde;os, obra realmente terminada de imprimir en 1899, pero publicada con fecha de 1900 por ag&uuml;ero del editor.</p>
	<table class="MsoNormalTable" cellspacing="0" cellpadding="0" border="1">
<tr>
<td valign="top" width="576">
<p class="MsoNormal"><strong>ACERCA DEL &ldquo;TRATAMIENTO PSÍQUICO (TRATAMIENTO DEL ALMA)&rdquo; DE 1890 ESCRITO POR FREUD.</strong></p>
</td>
</tr>
</table>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">&ldquo;&#8230; en el curso de una epidemia los más amenazados son los que tienen miedo de contraer la enfermedad&rdquo;.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">(&ldquo;Tratamiento Psíquico (Tratamiento del Alma)&rdquo;. Amorrortu ed.&nbsp; T. I, pág. 121)</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Que el artículo a comentar pertenezca a 1890 no habla sino de un criterio empleado para haberlo elegido como material de estudio:&nbsp; exonerarnos de cumplir con una especie de sumisión al requisito de actualidad como criterio para establecer la pertinencia o no de una lectura.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Tampoco el interés por la historia del psicoanálisis, tan ligada en sus comienzos a la producción de Freud, está colocada en el centro de la motivación, aunque no dejemos de referirnos de tanto en tanto a disquisiciones en las cuales el referente histórico exige ser invocado.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Pero &iquest;qué&nbsp; clase de criterio es ese, formulado como exoneración, disfrazado en la oposición a una costumbre cara para otros discursos &ldquo;psi&rdquo; y de la medicina, los cuales someten la pertinencia de una revisión <em>a la actualidad</em> del artículo?&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Y si el interés por la historia del psicoanálisis está descentrado pero no invisible en la motivación, &iquest;qué papel juega&nbsp; con respecto de la exoneración declarada?</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Negarse a considerarlo anacrónico es congruente con una motivación que se apoya en la exoneración practicada.&nbsp; Entonces se esboza un primer elemento: <em>el artículo es actual</em>.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">En primer lugar, es actual porque su contenido coloca el asunto del determinismo psíquico al mismo nivel del determinismo material.&nbsp; En segundo lugar que los dos temas, <em>el de la credulidad y el de la obediencia</em>, esenciales en la demostración de la verosimilitud de la hipnosis, son también actuales.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Por &ldquo;actual&rdquo; debemos precisar no aquello que es predominantemente motivo de interés en el presente, sino aquello que, a pesar de pertenecer al pasado no ha dejado de estar presente y siempre.&nbsp; Los temas de la artes griegas son tan presentes que no se ha producido obra humana alguna que haya inventado un tema que los griegos no hubiesen tratado.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Si la división cartesiana entre mente y cuerpo más que una descripción objetiva de una realidad dada significó más bien un modo de proceder epistemológico para efectos de dar cuenta acerca de la instalación de la conciencia en el lugar antes reservado exclusivamente a Dios, la consecuencia más explícita de tal proceder <em>fue la construcción del Yo</em>, con una arquitectura que presumiblemente se agotaba en los confines de lo que era visible.&nbsp; Si era posible pensar, tenía que ser posible dudar, ergo, las verdades reveladas quedaban denunciadas como suscritas exclusivamente a la pertinencia de sus emisarios.&nbsp; Más que un fenómeno de fabricación se puede decir que con Descartes lo que se produce es un efecto de condensación, de posibilidades de singularidad: del <em>Nos</em> pontifical al Yo (ese del &ldquo; [Yo] pienso, luego existo&rdquo;).&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Serían los románticos los que vendrían a problematizar el edificio: la afectividad, el sentimiento, dan cuenta de aquello que la razón no agota.&nbsp; Y su traducción en una cierta &ldquo;filosofía de la naturaleza&rdquo;, con respecto de la cual, según Freud, los médicos no tendrían porque manifestar una conducta distinta a la que manifestaban con respecto de la filosofía en general, hacía imposible, a su vez, sostener que el descentramiento de la razón como aquello que de un modo u otro se confundiría con la voluntad, con la conciencia, serviría para agotar los interrogantes acerca de los descubrimientos que la razón instrumental creía estar resolviendo en su totalidad, amparándose en la promesa de que la cualificación instrumental tarde que temprano resolvería todas las incógnitas, dependientes totalmente del atraso tecnológico.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Lo que no es explícito en el artículo, pero a mi parecer lo atraviesa de principio a fin, es precísamente la exoneración por parte de Freud de situarse en la disputa &ldquo;materia-espíritu&rdquo;, escogiendo cualquiera de los dos bandos, cada uno propiciando igual promesa: la del hallazgo de la explicación última de todas las cosas.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Si dividimos el artículo en dos partes, considerando que la primera se refiere a la demostración de las maneras que la materia corporal deriva influencias deterministas por parte de la mente y que la segunda se refiere a una disertación acerca de la hipnosis, podemos entrever que el procedimiento realizado por Freud para efectos de ser convincente en su divulgación (pues se trata de un texto expresamente escrito para ser publicado en un medio escéptico, incrédulo, estrictamente médico) es que deposita la fuerza de la comprobación no en la primera parte en la que podemos afirmar no va más allá de lo que cualquier estudiante de medicina puede reconocer sin dificultades, sino en la segunda, en la que apela a la <em>credulidad, a la sumisión y a la obediencia</em>.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">El recurso es la palabra, uno de tantos, lo menciona al comienzo.&nbsp; La palabra que opera como ensalmo, recurso que es terapéutico en tanto que vehiculiza la abreacción, la catarsis, lo que profanamente se conoce como desahogo.&nbsp; Pero Broca y Wernicke mediante, la palabra misma no es fácil desanudarla en tanto que descarga motriz de un grupo especializado del cerebro.&nbsp; Así, la posibilidad de que la mente influya sobre el cuerpo, está muy lejos de ser considerada como vericuetos de lenguaje buscando salida a través de órganos.&nbsp; En esta parte no puede enga&ntilde;arnos el encontrar a un Freud esperanzado en que el avance de los recursos tecnológicos permitirá ampliar los resultados de la investigación, de hecho lo encontramos a él mismo probando con tinciones para hacer posible la visualización de aquella estructura que se muestra enigmática puesto que permanece &ldquo;invariable&rdquo; tanto en los muertos que no sufrieron de enfermedades de la mente, como en aquellos que sí.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Siendo imposible ignorar la contribución del atraso en el recurso técnico, una manera de concluir tendría que ser la construcción de una hipótesis, siempre aproximativa, sí, pero siempre dependiente de la verosimilitud determinada por el atraso.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Una sinsalida.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">No obstante, en la segunda parte, al apelar a la verosimilitud de los efectos de la hipnosis, y, por consiguiente, al papel que le cabe a la credulidad y a la obediencia por parte del paciente con respecto de la autoridad médica, lo que Freud hace es colocar el discernimiento acerca del asunto, <em>en una relación</em>, esta sí, poco susceptible de ser estudiada siguiendo los derroteros de la anatomopatología, de la fisiología y de la clínica neurológica.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Por tanto, lo que se discierna al respecto, en nada depende del grado de atraso o de adelanto tecnológico, puesto que para tal efecto, este nuevo objeto de estudio, la relación entre el médico y el paciente, implica un apartamiento radical de las cualidades que debe tener un objeto para cumplir con las exigencias de la investigación científica.&nbsp; Entre otras cosas, así como en la primera parte lo normal debía ser inferido de una comprensión acerca de lo patológico, en esta segunda parte aquello que es puesto en consideración como objeto de averiguación evidencia que lo patológico, justamente, hace límite, es obstáculo significativo, para su ocurrencia &ldquo;normal&rdquo;.&nbsp; Los enfermos son menos susceptibles de ser hipnotizados.&nbsp; </p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoNormal">Las analogías de la hipnosis acentúan esta presentación: el amor del ni&ntilde;o a sus padres y la relación amorosa, esto es: dos relaciones con respecto de las cuales la anatomía, la anatomopatología, la fisiología y la neurología, deben guardar prudente silencio.</p>
	<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<table class="MsoNormalTable" cellspacing="0" cellpadding="0" border="1">
<tr>
<td valign="top" width="317">
<p class="MsoBodyText"><strong>CONTEXTO Y PSICOANÁLISIS</strong></p>
</td>
</tr>
</table>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">No podemos ignorar que&nbsp; una buena parte del trayecto psicoanalítico del fundador, transcurre simultáneamente con acontecimientos que envuelven a Europa, como son las dos guerras mundiales, la que va de 1914 a 1918 y la que va de 1938&nbsp; a 1945.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">A lo que la humanidad asiste es a la puesta en actividad de la capacidad aniquiladora de una razón instrumental puesta al servicio de pulsiones de destrucción y autodestrucción, de cuya existencia tenía noticias la humanidad pero ahora renovadas por esa razón instrumental capaz de volver posible lo que antes se revelaba como inimaginable<a title="" href="#_ftn1" name="_ftnref1">*</a>.</p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Freud no hizo caso omiso de ello, por el contrario, abordó el problema de la civilización y de la cultura de tal modo que contribuyó a producir conocimientos nuevos acerca de los efectos de la vida de relación de los seres humanos. Se valió también de fenómenos como la vida psíquica de las masas, para avanzar en la comprensión del psiquismo humano; se suele ignorar que el título completo de su trabajo acerca de la Psicología de las Masas es <em>Psicología de las masas y análisis del yo</em>, lo que demuestra la intención que tenía el autor al momento de escribir ese ensayo.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">En sus trabajos Freud asume que la humanidad pareciera estar dispuesta a confundir felicidad con ilusión, y la búsqueda obstinada de la primera antes que producir la dicha y la armonía, conduce inexorablemente a las consecuencias conocidas por la humanidad a través de los campos de exterminio nazi, para citar un ejemplo.&nbsp; Como si la vida de relación, que la humanidad insiste en organizar a través de la reglamentación constitucional y jurídica de los estados, mantuviera vivas las fuerzas más primitivas de una especie que tramitaba sus conflictos por la vía de la fuerza y de la aniquilación del contrario.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Proponiéndose la felicidad de los hombres, los gobiernos no pueden controlar las cosas de tal manera que sus ideales de armonía no se encuentren a cada paso con fuerzas que se oponen a los mismos.&nbsp; Fuerzas de las cuales un gobierno puede ser no conciente y asumir como siempre extra&ntilde;as al mismo, procedentes siempre del forastero, del otro, del extranjero.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">En la verticalidad de la relación de la masa con el jefe, Freud encuentra que el sujeto se enajena en esa jerarquía, lo que explicaría que trescientos hombres armados soporten la férula de uno solo sin que hagan uso de sus armas contra quien les aplica la coyunda.&nbsp; Encuentra que la masa provoca efectos tales en cada individuo que tornan a este irreconocible para quienes lo conocen, modificando su comportamiento de modo radical.&nbsp; </p>
	<p class="MsoBodyText">&nbsp;</p>
	<p class="MsoBodyText">Pero lo que es esencial es que con tales trabajos Freud desmiente la aseveración según la cual los límites del psicoanálisis se confunden con las paredes del consultorio analítico; a&ntilde;os más tarde otro psicoanalista aseguraría que la existencia de los psicoanalistas dependería de su capacidad de ligar su práctica al horizonte de su época<a title="" href="#_ftn2" name="_ftnref2">*</a>.</p>
	<div><hr width="33%" size="1" />
<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref1" name="_ftn1">*</a> Es de Paul Valery esta expresión, pronunciada después de finalizar la Primera Guerra Mundial: &ldquo;Ahora lo impensable se ha revelado posible&rdquo;.</p>
</div>
	<div>
<p class="MsoFootnoteText"><a title="" href="#_ftnref2" name="_ftn2">*</a> Jacques Lacan, en Francia.&nbsp; Por otra parte hay que mencionar la actividad de psicoanalistas como Wilfred Bion, en la Inglaterra asediada por los nazis durante la segunda guerra mundial, y que contribuyó a la comprensión del psiquismo humano ya no privilegiando el estudio de la masa con el jefe, sino las relaciones que entablan los individuos que conforman la masa entre sí.</p>
</div>
</div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://boterotoro.blogsome.com/2006/03/05/de-la-neurologia-al-psicoanalisis/feed/</wfw:commentRss>
	</item>
	</channel>
</rss>
